GONZALO CABALLERO

"En el camino a la enfermería, asumir mi muerte fue algo muy duro"

miércoles, 06 de noviembre de 2019 16:15

A la una del mediodía, Gonzalo Caballero abandonaba el hospital San Francisco de Asís donde ha estado ingresado desde el pasado 12 de octubre tra sla grave cornada sufrida en Las Ventas. Ha comparecido ante los numerosos medios de comunicación acompañado por Máximo García Padrós, cirujano jefe de Las Ventas, el cirujano vascular Claudio Gandarias y Marisa de Teresa, jefa de la Unidad de Cuidados Intensivos del centro médico. 

"Voy a tratar de controlar lo sentimientos porque están a flor de piel. Esta noche no he podido dormir, no me creía que llegase este momento, no sabía cómo enfocar esta rueda de prensa, quería prepara un discurso, pero al final lo mejor es decir lo que único siente".

"Mi sensación es de plena gratitud. En primer lugar doy gracias a Dios y a la Virgen de poder estar aquí. Me siento muy orgulloso de la mesa en la que me encuentro. Al doctor don Máximo García Padrós le brindé el toro por la admiración que le tengo, por las veces que me ha curado, pero no sabía que en el toro que le brindé me iba a salvar la vida. Me desperté dos días después de la cogida y le doy las gracias a Dios todas las mañanas por haber aparecido en mi vida"

"Doctor Gandarias es usted un hombre admirable como persona y como médico no tengo nada que decir que nadie sepa. Cada paso que dé será gracias a usted. A ti, Marisa, hay una frase que lo resume todo. En la UCI me dabais casi diez patillas al día y había una cosa, tu sonrisa, que valía más que cualquier medicina. Cuando estaba amarillo e hinchado, más para allá que para acá, eso me ayudó mucho"

Miguel Abellán y Carlos Ochoa, "dos hermanos, que cuando decían que me iba tiraban de mi madre"

"Dicen que los toreros estamos preparados... En el transcurso ese en el que me llevaban a la enfermería, asumir mi muerte fue algo muy duro. Cuando llegué a la camilla apenas podía respirar y noté un grifo de sangre caliente en mi mano. Le pedí al doctor que le dijese a mi madre que la quería, porque mi madre es el ser más maravilloso de este mundo"

"No he querido verlas, he estado incomunicado en la UCI. Fue un accidente. Tenía cerca un triunfo importante y me tiré a matar. La cornada de San Isidro fue muy dura y trabajé mucho esa suerte, tengo callos en la mano. Creo que fue infortunio. En el momento que me pegó la cornada, tuve que meter el puño para salvar la vida. Procuro recordarlo lo menos posible, sentí que me iba... Pero ya está asimilado y volveré más fuerte"

"Se trata de aprender y dejar un legado. Prefiero hablar del 15 de octubre. Llevaba treinta y pico horas y me puse a llorar mientras me veía conectado a una máquina de diálisis. Aquel día me vi derrotado -continuó su sincero relato-. Es muy duro decirlo, pero espero que mi caso ayude a la sociedad. Pensé en abandonar todo, ya no el toro, sino la persona, me dijeron que tenía una crisis renal gravísima, que iba a ser una lucha muy dura, me imaginé conectado a una máquina de por vida..."

"Miguel (Abellán) empezó a hablarme de la reaparición en Madrid; Carlos (Ochoa) empezó a decirme que conseguíamos lo que buscábamos, cambiar mi vida el 12 de octubre; Rafa (García Garrido), la persona más auténtica, más puro y con más sensibilidad que he conocido en el mundo del toro, tuvo palabras preciosas, y mi madre (Chiqui) me dijo que estaba muy orgullosa de mí. Me hablaron de la cantidad de gente joven que había ido esa tarde a Las Ventas, con quince mil personas, y me di cuenta de que la vida no es abrir una Puerta Grande, sino que es caerse y levantarse, seguir con la cabeza alta. Y me vine arriba de una manera que nunca había sentido". En ese instante, Caballero comenzó a "soñar con su reaparición, con el vestido, y pensé la suerte que tengo de dedicarme a esta maravillosa profesión, de poder entregar mi vida, que se dice pronto, por crear arte". Entregarla y estar a punto de perderla "para dignificar el toreo"

"He bebido en la fuente de la pureza, de la autenticidad. Madrid siempre me ha dado todo y me alimenta el alma. Si tengo que perder que se siendo puro. La cornada fue entrando a matar, un accidente. La faena era de premio y fue de premio (a la enfermería le llevaron una oreja). Aquellos que me ven torpe porque me cogen los toros pronto irán a la reventa para verme torear".

"Voy a dar todo para que el año que viene pueda reaparecer, pueda vestirme de torero. Tanto castigo debe tener su recompensa, y la mayor recompensa es sentirse admirado. Ver cómo el tendido 7 me sacaba a saludar fue maravilloso y todos los mensajes recibido me han ayudado a curarme"

"Doy las gracias a los medios, a Manolo Piñera, a mi gente, mi familia, mis amigos, el equipo médico, la gente del hospital..., a la vida por darme una segunda oportunidad, seguro que me espera algo maravilloso"

Texto: ABC

Fotos: Bartolomé Bernal

 

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