REPORTAJE
Herradero con sabor añejo en La Mancha: Pedro Miota
El ganadero conquense “Bautiza a fuego” a su nueva camada de manera tradicional, en un día repleto de romanticismo, tradición y amistadMuy cerquita de Cuenca, en la finca “Osilla del Palmero”, una finca con solera y en la que pastaron reses bravas durante mucho tiempo se da uno de los días más importantes y emotivos que hay durante el año en el campo bravo para un ganadero, como es el día del herradero, el primer “Acto litúrgico“ de las reses nacidas en el último año, a las que se les marca con el hierro de la casa, así como el del colectivo al que pertenece cada ganadería, el guarismo y el número que los identificará para siempre. “Es el bautizo a fuego, es el día más grande de la ganadería” afirma Pedro Miota, que nos confiesa que se han herrado sobre unos veinte machos y unas quince hembras; “En este guarismo del 5 el herradero ha sido más bien cortito, son la mayoría de reses de vacas muy nuevas y de el toro de Cuvillo”. Este día tan importante es todo un acontecimiento y en la que estuvieron presentes diversas personalidades del mundo taurino conquense, así como profesionales como el matador de toros, “Chechu”, o los novilleros Daniel Moset, Sergio López, Julio Aparicio o Izan Alonso, entre otros, siempre con el apoyo del ganadero Tomás Martinez, “Es un sabio del toro, del que siempre aprendo muchas cosas”.
Miota, que vive con pasión y bohemia el campo bravo y este herradero es un homenaje a la tradición, con sabor añejo, ya que se hace sin cajón; “Buscamos mucho el bienestar animal y pensamos que apretarles en un cajón, como los golpes que dan, no les beneficia, por eso he vuelto a los orígenes y a la raíz” continúa, “Tengo un gran equipo y gracias a ellos lo puedo hacer a mano, el año pasado fue el primero y nos gustó”. El ganadero bromea sobre el esfuerzo físico que supone herrar de este manera y sus consecuencias en los días posteriores, pero afirma que es reconfortante; “Es mágico, sentir a los animales, los palpas, y sufren mucho menos, ya que suprimes cogerlo con cadenas para hacerlo a brazo, al toro bravo le sobra mucha manipulación, sobre todos en saneamientos” prosigue Pedro; “Nos tratan un poco como si fuera ganado manso, el animal cuando más se fastidia es en los cajones, en las mangas, los golpes, el estrés etc…”, argumenta Miota, quien compartió esta jornada llena de armonía junto a más de un centenar de personas, todas de la casa, confiesa y en la que destaca la importante presencia del delegado de agricultura en Cuenca, Rodrigo Fernández.
Pedro manifiesta sentirse satisfecho con la temporada; “Solo he podido lidiar con mi hierro en la clase práctica de Cuenca, salió todo muy bien, estoy muy contento pues eran de procedencias nuevas, agradezco la confianza que Maximino deposita en mí”. La ganadería de Pedro Miota sigue creciendo con ilusión y con trabajo en esa difícil alquimia que es la busca de la bravura, manteniendo la base de procedencia, “Marqués de Domecq” que junto a un semental de Núñez del Cuvillo y lotes de vacas de Núñez de Tarifa y Torres Gallego, que es puro “Jandilla”, busca la clase para seguir creciendo.
FOTOGALERÍA COMPLETA - JULIO PALENCIA