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Adrián de Torres: reconocimiento en Las Ventas; olvido y castigo en su tierra

Pese a sus continuos triunfos en Madrid y en su tierra, el torero con mayor proyección de Jaén no encuentra sitio ni reconocimiento en su provincia 
viernes, 8 de agosto de 2025 · 07:26

Resulta paradójico, casi surrealista, que el torero con mayor proyección de la provincia de Jaén no encuentre acomodo en las plazas de su tierra.

Es el caso de Adrián de Torres, un espada que ha conseguido ganarse el respeto del aficionado más exigente, el de Las Ventas, mientras su figura sigue siendo ignorada por buena parte de los carteles jiennenses.

El pasado 15 de agosto, el linarense firmó una de esas actuaciones que marcan un punto de inflexión: una oreja de peso en la primera plaza del mundo, conquistando el corazón de Madrid con el sello propio del torero cuajado, puro y en plena madurez artística. Sin embargo, lejos de convertirse en trampolín para relanzar su nombre en la provincia que lo vio nacer, el triunfo ha caído en saco roto. Ni Baeza, ni Andújar, ni Villanueva del Arzobispo, ni Sabiote, ni Cazorla, ni Úbeda... Y, lo más doloroso: tampoco en en Linares, la que es su ciudad, su plaza y su feria.

La injusticia es evidente. Mientras otros toreros como Fortes, David de Miranda o Molina encontraron primero el respaldo en su tierra antes de saltar a Madrid o Sevilla, Adrián ha tenido que hacer el camino contrario: abrirse paso en el circuito nacional prácticamente sin torear en su provincia. Un torero hecho a sí mismo, que ha triunfado a cuentagotas allí donde ha tenido oportunidad. Y es que, que fácil lo ponen los datos: tres orejas en Linares en 2021, dos más en 2023, y otras dos ese mismo año en Villacarrillo. Cada vez que torea, responde. ¿Qué más se le puede exigir?

En un clima de silencio e indiferencia institucional, su exclusión reiterada en ferias de calado solo puede explicarse desde la miopía de quienes gestionan hoy el toreo en la provincia de Jaén. Se rumorea que este año podría estar anunciado en Villacarrillo, una vez más gracias a la decisión de un empresario de fuera como Carmelo García, natural de Sanlúcar de Barrameda, que parece más consciente del valor del jiennense que muchos de sus paisanos. Parece incierto que sea un gaditano quién dicte ley en el asunto y llegue a la provincia de Jaén a poner ese orden que tanto se ha ganado Adrián de Torres y que tanto exige el aficionado jienense.

Porque no puede ser que el cielo esté en Madrid y el olvido en Jaén. Adrián de Torres ha demostrado que está más que preparado para asumir el lugar que le corresponde. Solo falta que en su tierra se le reconozca lo que ya ha demostrado de sobra fuera de ella.