TAL DÍA COMO HOY... 17 DE FEBRERO DE 1985
No por nada consentido
Es esta, la de consentido, categoría con la que la afición mejicana, habitual a la Monumental de la capital federal, denomina a sus toreros preferidos y tenidos como grandes ídolos.
Pocos han sido los diestros que han gozado de esta consideración. Y uno de ellos lo fue el salmantino Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea”, que comparte su presencia en esta lista con nombres tan rotundos como los de Manolete, Paco Camino, Enrique Ponce o El Juli. Claro que esto no se consigue porque sí o de manera caprichosa. Hay que ganárselo en la plaza.
Y eso hizo este torero que, por ejemplo, el 17 de febrero de 1985, enloqueció a la plaza más grande del mundo cuando, tras una extraordinaria faena, cortó el el rabo al toro “Manchadito”, perteneciente a la ganadería de Javier Garfias. Era el segundo que paseaba en el coso de Insurgentes, puesto que el domingo 22 de diciembre de 1974 ya cortó las dos orejas y rabo al toro "Corvas Dulces", también de la ganadería de Garfias. Aún cortaría un tercero, ya en las postrimerías de su carrera, el 5 de febrero de 1995, del toro 'Piropo', de José Garfias.
