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Redacción - 14/12/2016

Llegó el día que tanto temían los aficionados a los toros y tanto esperaban los animalistas. Según ha podido saber EL CORREO, Vitoria se quedará sin feria taurina en 2017 después de que el Gobierno municipal, formado por PNV y PSE, haya decidido renunciar a repetir el concurso público convocado para organizar las vaquillas y las corridas del año que viene, cuyo plazo de admisión de solicitudes se cerró hace una semana sin que el Ayuntamiento recibiera ninguna oferta. La decisión está tomada: se acabaron los toros y se recurrirá a la Comisión de Blusas y Neskas para encontrar «un programa alternativo». Atrás quedan, según las crónicas, nada menos que ocho siglos de relación entre la tauromaquia y la capital alavesa, que desde su fundación se había acostumbrado a incluir espectáculos taurinos en sus diversas celebraciones.

La decisión sobre la feria quemaba ya en los despachos del Gabinete Urtaran. El mundo taurino aseguraba que el pliego de condiciones del concurso -que incluía la feria de 2017 con un año prorrogable- estaba hecho «para quedar desierto», dado que obligaba a los empresarios a invertir más dinero que antes al tener que hacerse cargo de equipar con arena el ruedo y pagar a los músicos -hasta ahora acudía la Banda Municipal-, dos gastos que superaban «los 30.000 euros». Además, la división política había dejado la resolución sobre los toros en manos del Gobierno, situado ante dos sectores enfrentados. En un lado estaba el PP, que exigía la repetición de la licitación para evitar que Vitoria se quedara sin toros. En el otro, el bloque de izquierdas integrado por EH Bildu, Podemos e Irabazi, que también sumaban nueve concejales y exigían acabar con unos festejos que implicaban «el sufrimiento animal».

Declive

La decisión final del Gabinete Urtaran se ha convertido en el último pase a una feria que empezó a caer en picado en 2010, con la marcha del colectivo de aficionados locales que había organizado las corridas de La Blanca desde 2007. Sus miembros consiguieron levantar la plaza hasta convertirla en la mejor de segunda categoría de España, pero tuvieron que devolver 22.667 euros al Ayuntamiento por gastos injustificados. Después, los empresarios Tomás Entero y Carlos Rodríguez no pudieron enderezar el rumbo de la feria. Tampoco pudo el último gestor, José Cutiño, que tiró la toalla hace tres meses ante el desplome de público. De hecho, los 21.766 espectadores de los doce espectáculos organizados en el albero en 2016 fueron 7.196 menos que el año anterior. Si se comparan con los 53.343 de 2010, no llegan ni a la mitad.

Con estos precedentes, Cutiño renunció en septiembre a la prórroga a la que tenía derecho tras haber perdido cerca de 80.000 euros en dos años, según dijo. Al día siguiente, el alcalde, Gorka Urtaran (PNV), anunció que el Ayuntamiento no estaba dispuesto a destinar «ningún recurso público» a mantener las corridas, ya que entendía que la feria debía «autofinanciarse». El nulo interés de las empresas por la plaza vitoriana bajo las condiciones del último pliego fue premonitorio.

Paseíllo... ¿adónde?

En principio, el Gobierno se enfrentaba a tres posibles alternativas técnicas que pasaban por publicar un nuevo concurso, iniciar un procedimiento negociado entre varias de las firmas que ya se habían interesado por seguir con la feria o, en tercer lugar, no tomar la iniciativa y dejar a Vitoria sin toros ni vaquillas en 2017.

El lunes, Urtaran se reunió con los socialistas Peio López de Munain -teniente de alcalde- y Estíbaliz Canto, concejala de Cultura, para zanjar esta cuestión. En dicho encuentro se decidió «desistir» de la programación taurina al dar por hecho que el pliego sacado a concurso para gestionar la plaza «no era insostenible» como criticaban algunos empresarios. Entre otras cuestiones, porque el sector se quejaba de tener que costear la arena del albero y los músicos obviando que podía «cubrir esos gastos mediante patrocinios». Fuentes municipales confirmaron que los tres ediles también repasaron otras cuestiones que no habían sido tenidas en cuenta, como que el Ayuntamiento había reducido a la mitad el canon anual a pagar por los promotores -que pasaba de 6.000 a 3.000 euros-, a lo que había que añadir que al adjudicatario se le eximiría del pago por el uso del Iradier Arena, que según las tasas municipales asciende a 2.443 euros diarios, más otros 1.221 por montaje.

Así que el Gabinete Urtaran tiene claro que Vitoria se quedará sin feria taurina durante los días 25 de julio -festividad de Santiago- y 5, 6, 7, 8 y 9 de agosto porque la ciudad «ha dejado de acudir a este evento y lo ha convertido en inasumible para cualquier empresa o para la propia Administración».

El Gobierno recurrirá ahora a los blusas para buscar «una alternativa» de carácter lúdico a los toros. Las cuadrillas deberán recurrir a la imaginación como ya hicieron este año, cuando sustituyeron la carrera de burros del 25 de julio por otra de barricas después de que el Ayuntamiento prohibiera el acto por incumplir la ordenanza municipal de protección animal. Para ocupar las tardes festivas y también, para dar sentido a su habitual ‘paseíllo’ que ya no será a los toros.

Publicado en www.elcorreo.com (Iosu Cueto)

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