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Importante posicionamiento de Asotauro ante la posibilidad que La Macarena se quede sin temporada
Redacción - 29/04/2015

Conocidos los catastróficos resultados de la última temporada, la afición taurina antioqueña se ve condenada a que desaparezca su tradicional temporada de los meses de enero y febrero.  Cormacarena, la entidad que tiene a su cargo la administración del inmueble, carece de la capacidad económica para financiar la próxima temporada.
 
Dentro de una sana lógica, la solución sería que continuase alquilando el coso como centro de espectáculos durante todo el año y, en la época de la feria, se arriende a un empresario que organice los espectáculos taurinos.
 
De esa manera se garantiza la continuidad de la temporada y se produce de inmediato un alivio económico para el arrendador, pues podrá destinar lo recaudado a lo largo del año a la amortización de la enorme deuda que en la actualidad arrastra.
 
Pero, ¿es económicamente viable una temporada taurina en La Macarena? Ello depende, como en casi todos los negocios, de cómo se maneje.
Existe una afición que, para un espectáculo bien promocionado y a unos precios moderados, alcanza los 6.000 espectadores, como se ha demostrado en el pasado. Es una entrada suficiente para sustentar corridas de algún atractivo.
 
En los últimos 5 años se ha presentado una deserción masiva de los antiguos abonados, desencantados del manejo que se ha venido dando a la plaza en lo taurino. Es ése el primer nicho del mercado que se debe rescatar.
 
Se ha pretendido, en una política equivocada, obtener los ingresos con un número reducido de asistentes y unos precios elevadísimos. Por el contrario, hay que atraer al mayor número de público con precios moderados, y reabrir los tendidos altos con entradas al alcance de todos los bolsillos.
 
Las labores de mercadeo, promoción, publicidad, alianzas estratégicas, fidelización de los usuarios, comunicaciones y relaciones públicas deben ser prioritarias, adelantarse durante todo el año y no solo en vísperas de la temporada, y llevarse a cabo al más alto nivel, es decir, a nivel gerencial. Así se practica en las empresas de éxito. 
 
Para la confección de los carteles, un empresario conocedor del oficio sabrá que solamente se requiere de una figura o un buen rejoneador que arrastre, acompañado de un torero de buenas maneras y bajo precio y otro torero nacional. Y en ganaderías, buscar variedad entre las nacionales que mejor juego estén brindando en el momento. No se puede utilizar la temporada para pagar favores pues el toreo no es una ONG, como decía recientemente un columnista español.
 
La temporada de Medellín se cumple a continuación de las ferias de Cali y Manizales y en forma simultánea con la feria de San Cristóbal y otras plazas de América, lo que facilita la contratación de toreros españoles. Un colectivo de empresarios colombo-españoles sería el ideal para la administración de la temporada medellinense.
 
Setenta años cumplió la plaza de La Macarena. Merece la afición antioqueña que su temporada no desaparezca por falta de quien la gestione. Solamente se requiere que quien esté interesado lo manifieste. Si se trata de una propuesta seria que sea aceptada, no dude que contará con el respaldo de la afición liderada por ASOTAURO(*).
 
(*) Se constituyó en Medellín, Colombia, el 22 de febrero de 2007 con los objetivos de promover y defender la Fiesta Brava, preservar y difundir los valores de la Tauromaquia como parte del patrimonio cultural de la humanidad.

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