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Magaly Zapata - 29/02/2016

Engañabobos. Dícese de una cosa que tiene una apariencia de calidad, valor o utilidad y resulta engañosa;  o persona que pretende engañar a otra aprovechándose de su inexperiencia o ingenuidad. No sé cuál de los dos sentidos puede tener el titular, pero me  aviento porque algo les cae.   Y es la palabreja que se me ocurre poner, por etiquetar, que de moda está, situaciones o cosas.  Y es lo que surge luego de leer detenidamente las nuevas bases publicadas esta semana por la Beneficencia de Lima para sacar en arrendamiento nuestra Plaza de Toros del Acho.

Cuatro años y ocho meses será lo que la empresa ganadora tendrá que estar al frente del coso, que se entregará –como lo fue con Citotusa- por los doce meses del año, para gestionarlo como recinto de espectáculos con la ‘obligatoriedad’ de dar  la Feria del Señor de los Milagros cada año, entre octubre y diciembre.  Entiendo pues,  que la prioridad para la SBLM son los otros espectáculos, de ahí que no se especifique los años de experiencia requeridos gestionando plazas de toros, ni el número de festejos a darse, como tampoco las celebraciones por los 250 años.  Nada de esto está señalado en las bases 2016.

Engañabobos 1,  porque no cualquier empresario de espectáculos está dispuesto a asumir el costo de operaciones para poner no sólo en valor la zona del Acho sino el recinto para todo tipo de espectáculos, esto es, que la gente (no sólo los aficionados), concurran con el debido ‘awareness’ para conseguir conocimiento y posicionamiento en la mente de los consumidores de todo tipo de espectáculos.  A  eso súmele los demás: de personal, fianzas, seguros, administración, publicidad, etc.  Esto,  sin contar  el costo de tiempo, esfuerzo y dinero que implica entablar relaciones -y sostenerlas- con el  municipio del Rímac para trabajar en mancuerna.  Porque el beneficio de Acho es el beneficio del Rímac.  Y porque ante las exigencias del INDECI, organismo que autoriza el aforo según parámetros estructurales ante prevención de riesgos,  Acho ya ha visto reducido su capacidad de casi 14 mil  a 9 mil personas en los últimos años.

A costo mínimo según las bases de la Beneficencia del presidente Bustamante, Acho estaría costando  –sólo por renta fija e inversión-  más de 60 mil soles por mes.   INASUMIBLE para cualquier empresa de espectáculos, si se contrasta con el costo  de locales ‘calientes’, con esa capacidad,  que hay en el mercado limeño.

Eso, lo de poner en valor, posicionar la plaza de Acho en el mercado para promover todo tipo de espectáculos ES TAREA DE LA PROPIETARIA, de la propia Beneficencia de Lima, que hace mucho debió tener un gerencia de espectáculos que se encargue de ello para conseguir la rentabilidad conveniente del coso el resto del año en que no sale a concesión por la feria de toros.  Y si con el tiempo se vuelve apetecible para el mercado, se concesiona por todo el año. 

Y es que  es de engañabobos (2) también  en la parte taurina, porque  el costo del recinto resultaría más oneroso aún. Claro y reciente está el ejemplo de Citotusa, que pujó por Acho hasta el cielo (ganó con 1'717 mil soles por año como mínimo del piso plaza anual o 13%) y, frustrado su  negocio colateral, Acho era inasumible. 

Y es que a esos niveles empuja la Beneficencia con las ‘nuevas’ condiciones de su pliego 2016, aún cuando su renta fija mínima ha sido reducida.  Si para una empresa de espectáculos Acho costaba 60 mil soles al mes, para una gestora taurina, que recibiría Acho para todo el año pero que la  utilizaría  para corridas de toros entre octubre y diciembre,  el costo por arrendamiento a mínimos sería de  241 mil soles al mes, sólo el piso-plaza.  Inasumible. Inadmisible.

Con el agravante que esta vez, se pujará a montos y  porcentaje mayor, tanto en la renta variable, como en la inversión anual, que es por donde podría marcarse diferencias para conseguir el mínimo de 70 puntos requerido para ganar la concesión. Pujar por la renta variable sólo incita a la informalidad,  pero parece que la Beneficencia no se entera.

Engañabobos 3, y es que  los bobos somos todos los aficionados y público interesado –ósea el antiguo turista- al que le cuentan el interés que tienen en revalorizar Acho pero sin preocuparse honestamente por entregarla en condiciones que quien la asuma pueda hacer una gestión exitosa y ganar dinero, que es su fin.  Alguien que pueda trabajar seriamente en base a un real sinceramiento del costo y del mercado.  De lo contrario, los bobos somos los que pagamos las consecuencias, pagando las entradas más caras del mundo para toros. 

El proceso termina fines de abril pero así como se plantean las cosas, puede que no tengamos postores para Acho y la SBLM deba poner las barbas en remojo y hacer otra vez la convocatoria. Meses que avanzan, meses que se pierden.   Beneficencia debe tener claro que no debe matar a su gallinita de los huevos de oro, que no debe  explotarla de manera inadecuada y excesiva para obtener el máximo beneficio sin importar el daño que le hace a nuestra Plaza del Acho, a nuestra afición, a nuestra  tradición y a nuestra historia.

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