inicio
Carlos Bueno - 11/10/2016

Resulta curioso que cada vez que un grupo de antitaurinos se manifiesta a las puertas de una plaza se personen las cámaras de alguna cadena de televisión -generalmente siempre la misma- como si cuestión de telepatía se tratase. Volvió a sorprenderme ese hecho el pasado domingo en Valencia, cuando un centenar de activistas gritaban encolerizados sus manidas consignas contra la tauromaquia mientras las citadas cámaras permanecían en la acera de enfrente, junto a los aficionados. ¿Pero a qué esperaban allí? No hace falta ser muy listo para comprender que ocupaban el puesto estratégico desde donde grabar cualquier reacción violenta de los protaurinos. Por fortuna eso no ocurrió. Como ya es habitual el público que asistía al coso entró en él mostrando su total indiferencia hacia los alborotadores sin darles el gusto de responderles.

Llama la atención que los antis de siempre y las cámaras que suelen concurrir al unísono acudiesen al reclamo de una novillada y sólo un día antes, que se había celebrado un festival con matadores de renombre en la misma plaza, no apareciese por sus inmediaciones ninguno de ellos. Sospechoso ¿no?

No quiero entrar en la legalidad o ilegalidad de que un centenar de activistas se manifiesten en una localización donde pueden ocasionar una seria contienda. Ni en el motivo por el cual se incumple la instrucción que el año pasado aprobó la Dirección General de la Policía para evitar que los antitaurinos puedan vociferar cuanto les venga en gana coincidiendo en el lugar y hora de las corridas (según precisaba el documento "con el fin de evitar posibles altercados que pudieran poner en riesgo la seguridad ciudadana, así como con el ánimo de garantizar el buen funcionamiento de los festejos"). No quiero comparar todo esto con la ley que aprobaron los políticos por la cual los escraches y protestas frente al Congreso se pueden castigar hasta con 600.000 euros mientras los mismos gobernantes "pasan" de las acciones que no les salpican directamente. No entro a valorar la supuesta falta de ética, de valores y de dignidad de unos seres humanos que insultan y provocan a sus semejantes por el mero hecho de pensar diferente o de tener gustos distantes. Pero me duele que algunas cadenas de televisión den una información sesgada y malintencionada de cuanto sucede en una plaza de toros.

Para ellos la noticia es el puñado de intolerantes que gritan fuerte, y no los miles de personas que ejercen su derecho a asistir de forma pacífica, silenciosa y legal a emocionarse con un espectáculo etéreo y casi espiritual que va más allá de lo que algunos pueden entender. No comparto esa línea editorial sensacionalista que da cobertura a quienes amparan en su seno a personas que prefieren la muerte de sus semejantes antes que la de un animal y que se atreven a publicar sin pudor mensajes en los que muestran su deseo de que fallezca Adrián Hinojosa, un niño de ocho años con cáncer simplemente por ser aficionado a los toros.

Esas declaraciones deberían estar penadas severamente, como las que se vomitaron cuando una cornada acabó con la vida de Víctor Barrio. Eso merece un castigo ejemplar ahora que la buena educación y la convivencia respetuosa parecen haberse perdido. 600.000 euros de denuncia por increpar a los políticos y la impunidad por dañar psicológicamente a otra persona. No es lógico que sea así ni que la falta de escrúpulos y de rigor periodístico lo fomente. Cuando se llama asesino a un aficionado no se está insultando sino calumniando e injuriando, perpetrando un infamia, un delito tipificado en el Código Penal, como lo es la incitación al odio, el menosprecio y la humillación que sufrió la familia de Víctor y ahora la de Adrián, y eso lo saben nuestros jueces, nuestros políticos y los medios de comunicación que dan cobijo a los alegales tergiversando con ello la realidad y encauzando la opinión pública hacia una sola dirección. La pregunta es ¿qué se puede hacer?

  Votar:  
Resultado: 4,8 puntos4,8 puntos4,8 puntos4,8 puntos4,8 puntos   15 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.