inicio
Carlos Bueno - 16/05/2017

En adelante, todo aquel que pretenda dedicarse a ser político, sólo podrá utilizar papel y bolígrafo para prepararse discursos e intervenciones. Se prohibirá que en sus conferencias haga mención a otros partidos o personas que no pertenezcan al suyo. No podrá tomar parte en congresos en los que no haya paridad y cuya media de edad de sus participantes no supere los 40 años. El número máximo de mítines a dar será de tres, y el tiempo de oratoria no excederá nunca los diez minutos. En caso de sentir hambre en época de campaña, sólo podrá comer medio bocadillo, debiendo devolver el otro medio al dueño del establecimiento que lo haya preparado. Asimismo se controlará la edad del público asistente a debates y coloquios, no estando permitida la concurrencia de personas menores de 30 años. Queda libre, eso sí, la presencia de cualquier tipo de animal sin menoscabo de su raza ni edad. En cada recinto donde haya un político deberán exhibirse carteles que adviertan que sus intervenciones pueden herir la sensibilidad de quienes les escuchen. Tras cada actuación pública del político, tanto él como su auditorio deberán pasar un control antidopaje, de alcohol y drogas (queda totalmente prohibida la ingesta de Frenadol). La edad mínima para poder presentarse como candidato se amplía hasta los 50 años, y cada uno de ellos deberá abonar una fianza previa a su candidatura por un importe mínimo de 300.000 euros.

Todos estos requerimientos pueden parecer una locura, pero sinceramente no lo es más que la Proposición de Ley que los socialistas de Baleares, Podemos, y MÉS per Mallorca y Menorca han realizado para regular las corridas de toros. Ante la imposibilidad de prohibir los espectáculos taurinos, tal y como era su intención hasta que el Gobierno central les comunicó que no tenían competencias, los políticos en cuestión han decidido solicitar unas exigencias de imposible cumplimiento para cualquier osado que tenga la idea de organizar una corrida. Por ejemplo que no se mate al toro, que no se le efectúe sangre, que las faenas no sobrepasen los diez minutos, que tras su lidia sean devueltos a la ganadería, que las corridas no excedan de tres toros, que no accedan a ellas menores de 18 años, que toros y toreros pasen un control antidopaje antes y después de la corrida, que no se venda alcohol en las plazas, que los empresarios abonen fianzas previas por un importe mínimo de 300.000 euros, y bla, bla, bla… Populismo barato que debía inhabilitarles para ejercer de representantes del pueblo.

O son tontos de remate o creen que lo somos nosotros. Esa es la forma que tienen de llevar a cabo sus intenciones dictatoriales sin que en su propuesta aparezca la palabra prohibición. Pero lo es en toda regla. Y entretanto el taurinismo mirando a San Isidro sin pronunciarse ante tal aberración. A este paso Baleares será la continuación del germen antitaurino catalán. Ojo porque igual no son tan tontos como parece y sí que lo somos nosotros, los protaurinos, que de nuevo reaccionaremos –en caso de hacerlo– tan tarde que ya no habrá remedio.

Porque no está en mis manos, pues sinceramente, para casos tan esperpénticos como este, yo pondría en práctica la propuesta con la que abría este artículo. Sería la manera de librarnos de tanto político necio irrespetuoso con las libertades del pueblo. ¿Por qué los políticos tienen derecho a dictar sobre nosotros y los votantes no podemos exigirles que cumplan ciertas condiciones? No sé, pero esta no es la democracia que me enseñaron en la escuela.

  Votar:  
Resultado: 4,4 puntos4,4 puntos4,4 puntos4,4 puntos4,4 puntos   10 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.