inicio
Un rabo consiguió Ginés Marín tras protagonizar una emocionante faena en el festival para Adrián. Pero el festejo tuvo seis argumentos más para disfrutar del buen toreo, y al final los siete toreros triunfaron en tarde solidaria.
Carlos Bueno - 08/10/2016
Jacobo Silvestre (@enfoquetaurino)
Jacobo Silvestre (@enfoquetaurino)

Triunfó el toreo en tarde de solidaridad taurina y presidencial. El festival de Adrián, a beneficio de la Fundación de Oncohematología Infantil, resultó un éxito en el apartado artístico, con siete toreros entregados que llevaron a cabo siete faenas distintas y brillantes. El palco presidencial se unió a la generosidad reinante para acabar otorgando dos orejas a casi todos los diestros actuantes. No las consiguieron Román, por su fallo a espadas, ni Fernando Beltrán, que sorteó un ejemplar muy protestón, y sobrepasó el listón Ginés Marín porque su toreo fue intenso, emocionante y mayúsculo. De los siete magníficos toreros de la terna, él fue quien firmó la obra más excelsa de la tarde. Lo único que faltó fue mayor respuesta de la afición, el cartel lo merecía y la causa también.

Toreó con gusto exquisito a la verónica Ginés Marín al sexto, abandonándose, dejando que su cuerpo se marchara tras cada lance, sintiéndose. Luego realizó un quite por saltilleras anclado a la arena rematado a una mano a la hombrera contraria, largo, como si uno de pecho se tratara. Arrucina de rodillas en el centro del platillo para iniciar la faena, y derechazos largos sin levantarse. No perdió variedad su quehacer ya en pie, ni desparpajo, ni chispa, ni entrega, ni intensidad. Ligazón en el toreo fundamental y en los adornos. Largura al natural y cabeza despejada siempre. Cada natural con la rodilla semiflexionada con la que abrochó su obra fue un cartel de toros. Se echó en rectitud a matar y la plaza se volvió loca; Ginés Marín la volvió loca tras emocionarla de verdad. Premio gordo para él y vuelta al ruedo para el ejemplar de Domingo Hernández que tuvo la virtud de ir a más.

Había abierto festejo El Soro, que esperó a portagayola sentado en una silla al primero de la tarde para recibirlo con un farol y a continuación meció el capote con mimo y compás a la verónica y por chicuelinas. Después de exponer clavando banderillas llevó a cabo una faena variada y vistosa que nunca perdió ritmo ni intensidad y que finalizó con desplantes metido entre los pitones muy jaleados por el público, aunque lo más sobresaliente de su quehacer fueron varios pasajes toreando al natural con mando y largura. Rubricó volcándose en la estocada.

La falta de brío del que salió en segundo lugar la tapó Enrique Ponce con su proverbial temple para acabar protagonizando un quehacer portentoso, impensable. Labor reunida y ligada con muletazos sedosos y delicados que fluyeron de sus muñecas para convencer al astado de que debía colaborar para que la magia se hiciese presente. Se confió Enrique en las poncinas finales y en un circular invertido el toro, que ya no tenía fuelle para seguir la franela hasta el final, le alcanzó en un derrote que sólo quedó en un susto y que aún animó más al valenciano a seguir demostrando su sutil poderío. Mató al segundo encuentro en la suerte de recibir y la plaza fue un clamor.

Una media verónica de rodillas mostró la predisposición con la que estaba Vicente Barrera, y el inicio de faena por estatuarios recordó su personal estilo. Luego llegó su toreo de siempre, el de la verticalidad, las zapatillas asentadas y la ligazón sin enmienda. Hoy como ayer, como si no se hubiera retirado, como si siguiese en activo. Acabó Barrera metido en los terrenos del toro mandando con autoridad, seguro, firme, como si estuviera a gusto, y lo estaba.

Vibrante saludo capotero de Rafaelillo al cuarto de la tarde que había iniciado con dos faroles de rodillas. Luego tuvo que bregar con el fuenteymbro que pronto recortó su viaje y embistió renuente y rebrincado a la autoritaria muleta del murciano, que se esforzó al máximo por alargar sus embestidas y se volcó en la estocada, que no consiguió hundir hasta el tercer intento, y aún así tuvo que descabellar.

Abanto en los primeros tercios salió el ejemplar de El Freixo lidiado en quinto lugar por Román, que después de tragar sin inmutarse en un par de coladas al principio de faena, le planteó una labor maciza y autoritaria en la que, bajo la base del valor sereno, desgranó muletazos de mano baja y mucho mando. Lástima que se demorase con los aceros.

Cerró el festejo Fernando Beltrán, que recibió por tafalleras a su antagonista, un Fuenteymbro castigado con dureza en varas. Puso todo su empeño el novillero valenciano en conseguir llevar a cabo una labor lucida, cosa que consiguió de forma intermitente y gracias a su personal y añeja torería, pero el astado protestó cada vez más dificultando la posibilidad de ligazón. Además, a esas alturas de la tarde, la resaca del rabo cortado antes por Ginés Marín pesaba como una losa.

Ficha del festejo:

8 de octubre, Valencia. Festival de Adrián, a beneficio de la Fundación de Oncohematología Infantil. Media entrada. Reses por este orden de Luis Algarra (bueno), Daniel Ruiz (manejable), Las Ramblas (bueno), Fuente Ymbro (deslucido), El Freixo (manejable), Domingo Hernández (premiado con la vuelta al ruedo) y Fuente Ymbro (deslucido).

Vicente Ruiz "El Soro": dos orejas.

Enrique Ponce: dos orejas tras aviso.

Vicente Barrera: dos orejas tras aviso.

Rafaelillo: dos orejas tras aviso.

Román: oreja tras dos avisos.

Ginés Marín, que sustituía a José Garrido: dos orejas y rabo.

Fernando Beltrán: oreja tras aviso.

FOTOGALERÍA

  Votar:  
Resultado: 4 puntos4 puntos4 puntos4 puntos4 puntos   4 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.