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El extremeño firma una sensacional tarde para el recuerdo, mientras que López Simón tiene que ser atendido con una crisis de ansiedad.
Lucía Fuente León - 26/08/2016
Libertad Rodríguez
Libertad Rodríguez

José Garrido se echó a la espalda la tarde de hoy en Bilbao y salió victorioso, aunque injustamente a pie, de la plaza de toros de Vistalegre tras quedar como único espada en el cuarto toro después de que López Simón tuviese que ser atendido por un ataque de ansiedad.

Se intuía gris como la arena del coso bilbaíno el festejo de la oportunidad, que quedó en un mano a mano tras la baja de Roca Rey. Mano a mano que no fue bien recibido por los tendidos, que manifestaron su total desacuerdo con una sonora pitada durante el paseíllo que se acrecentó una vez que éste se rompió.

Recordó la primera de las comparecencias de José Garrido en estas Corridas Generales a aquella inolvidable mañana de 2014 en la que el torero de Badajoz se encumbró frente a seis novillos de El Parralejo en el fin de su etapa novilleril. Aquellos tiempos en los que se auguraba un futuro prometedor para el diestro en el escalafón superior; ese en el que está escalando a base de esfuerzo, sudor y perseverancia. Y es que hoy José Garrido ha dado un fuerte y duro golpe de atención en la puerta de todos los empresarios del circuito taurino y ha entrado de lleno en la afición de El Bocho. Una afición que cambió la hostilidad del comienzo del festejo por la aclamación hacia el joven torero que fue todo valor, coraje y sentimiento en los cuatro toros que lidió.  

Decisión y entrega en el saludo capotero de un Garrido que hizo su primer acto de presencia en un ajustado quite por chicuelinas frente al que abrió plaza. Con verónicas de mano muy baja recibió el extremeño al primero de los tres que componían su lote. Por bajo inició también su actuación con la muleta, sacando a su oponente de manera torera hacia los medios para comenzar ahí sobre la diestra. Lo llevó lento y humillando el pacense, que arrastró su muleta con temple y profundidad completando así una maciza faena ante un toro que se dejó por el derecho y protestó algo más por el izquierdo. Terminó firme entre los pitones para poner el broche final a una labor en la que fue superior a su oponente. Pinchó en el primer encuentro y dejó una estocada entera a la segunda tras la que saludó una ovación. No tuvo transmisión el protestón cuarto al que José Garrido toreó con López Simón ya en la enfermería. Fue todo voluntad y atrevimiento el extremeño, que consiguió hacerse con el astado a base de valor, raza y toreo de verdad en una sólida y maciza labor. Se la jugó durante toda la actuación el diestro, cerrando con una serie por bernadinas de infarto en la que a punto estuvo de ser volteado en dos ocasiones. Parecía rotunda la oreja tras cobrar una estocada entera, pero Matías prefirió guardarse el pañuelo (aunque la petición fuese mayoritaria) y robarle a Garrido una oreja de ley ganado a pulso. Vuelta al ruedo con bronca a presidencia.

En el quinto se corrió turno y en su lugar salió el reseñado como sexto, un toro serio recibido con tímidas palmas, último del lote del pacense. Volvió a ser todo sometimiento José, que se impuso ampliamente a su complicado y exigente adversario, obligando al torrestrella a ir siempre por bajo y llevándose un golpe en la cara en un arreón del bravo. Firmó importantes naturales de mano baja y volvió a ofrecer una torera e importante dimensión cuando Bilbao estaba ya rendida a sus pies y la tarde había marcado un importante punto de inflexión en su trayectoria profesional. Pasaportó al animal de una estocada casi entera y, esta vez sí, paseó una merecidísima oreja. Con todo a su favor y metidísimo en la tarde encaminó la puerta de chiqueras para esperar al ensabanado sexto a portagayola. Saludó después con dos largas cambiadas de rodillas y verónicas a pies juntos, ovacionadas por los tendidos. Sentado en el estribo comenzó el extremeño la última de sus cuatro faenas; lástima que se quedase corto el viaje del complicado torrestrella frente al que el diestro sólo pudo volver a mostrar su solvencia. Falló con los aceros y fue silenciado tras aviso.

La breve tarde de López Simón quedó resumida en una firme faena frente al abreplaza, que acortó mucho su embestida y no humilló en ningún momento echando siempre la cara arriba. Cobró una estocada muy defectuosa y fue silenciado. Con el deslucido tercero, muy mermado de condiciones después de los momentos de angustia y ansiedad vividos en el callejón, dejó una digna actuación en la que por momentos se vio reconfortado con las palmas de los tendidos.

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Bilbao.- Séptima de las Corridas Generales. Dos tercios de plaza. Toros de Torrestrella, de interesante juego, para López Simón y José Garrido. El público expresó su enfado por el cartel final con una sonora pitada durante el paseíllo que se acrecentó tras romperse éste.

López Simón, silencio tras aviso y silencio

José Garrido, ovación tras aviso; vuelta al ruedo tras petición y aviso; oreja con petición y silencio tras aviso

Así se lo contamos TORO A TORO

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