PREMIOS
Morante de la Puebla recibe en Verona el premio “Opera Taurina” a toda su trayectoria
El maestro sevillano fue distinguido por el Club Taurino Italiano con uno de los reconocimientos internacionales más prestigiosos, en un emotivo acto celebrado en Verona que culminó con unos lances a la verónica en la histórica ArenaMorante de la Puebla recibió el pasado 13 de diciembre el premio “Opera Taurina” a la trayectoria profesional, un galardón que concede anualmente el Club Taurino Italiano y que distingue a las grandes figuras de la historia del toreo. Entre los premiados en ediciones anteriores figuran maestros como El Viti, Ruiz Miguel, Paco Ojeda, César Rincón, Juan José Padilla, José María Manzanares o el ganadero Victorino Martín.
El premio consiste en un Minotauro de bronce, obra del artista florentino Silvano Porcinai, maestro fundidor que emplea la misma técnica utilizada por Miguel Ángel. La distinción fue entregada en un acto presidido por Paolo Mosole, presidente del Club Taurino Italiano, y su vicepresidente Gaetano Fortini, en la histórica ciudad de Verona, donde se congregaron aficionados procedentes de distintos puntos de Italia.
Durante la bienvenida, Mosole tuvo palabras de profundo agradecimiento hacia Morante, destacando su concepto del toreo, del que es máximo referente, y la fascinación que siempre ha despertado entre los aficionados italianos. Subrayó asimismo una trayectoria artística de más de tres décadas, vivida “por y para el toro”, resaltando su técnica, su valor, su arte y su ejemplo tanto estético como ético.
En una conversación cargada de emoción, Morante recordó sus inicios en el toreo, el apoyo recibido por parte de su padre y su vocación temprana, así como el proceso de forjar un concepto propio sin mirarse en otros espejos. Tuvo palabras de especial gratitud hacia Rafael de Paula, de quien dijo: “Fue muy exigente conmigo, pero porque quería prepararme para ser el mejor. Quizá veía en mí una proyección”.
El torero de La Puebla del Río explicó que en su manera de entender el toreo la técnica siempre está al servicio del sentimiento, una característica fundamental de su tauromaquia. Reconoció que el conocimiento del toro y la experiencia le han llevado a exigirse cada vez más: “Eso es muy duro de sostener en el tiempo”. Con sinceridad, añadió: “No he tenido mucha suerte con los sorteos; prueba de ello es que no he podido indultar ningún toro”.
Morante también habló de su pasión por el fútbol y de su admiración por Zinedine Zidane, a quien comparó con el toreo por la forma de moverse: “Su juego es como un baile. El toreo también lo es, aunque puede ser trágico. Muchos lo ven como una diversión, pero es mucho más profundo y dramático”.
Al final del acto, recordó su última tarde del 12 de octubre, de la que conserva recuerdos intensos, algunos muy bellos y otros menos, dejando una frase abierta a la esperanza: “Ojalá haya otra tarde más alegre que esa”.
Tras una recepción de gala en su honor, la jornada concluyó con una visita a la Arena de Verona, escenario que acogió festejos taurinos a lo largo de la historia. Allí, Morante dibujó unos lances a la verónica, despertando el entusiasmo y la emoción de los numerosos aficionados presentes.
Un acto para el recuerdo que vuelve a demostrar que el toreo es arte, porque trasciende fronteras y porque también en tierras italianas puede comprenderse y vivirse con auténtica pasión.