ACTO CULTURAL
Se crea una nueva entidad taurina: Tercio Bravo
Se celebró la presentación oficial de una nueva asociación taurina “Tercio Bravo” en la plaza de Las VentasSe celebró la presentación oficial de una nueva asociación taurina “Tercio Bravo” en la plaza de Las Ventas, fundada con el fin de: “Unir jóvenes y veteranos aficionados con una visión común: fortalecer la comunidad taurina, transmitir valores y generar espacios de encuentro y reflexión en torno a la tauromaquia”.
La periodista Vanesa Santos moderó un acto muy entretenido que comenzó con la intervención de Miguel Martín, el Director Gerente del Centro de Asuntos Taurinos, y acto seguido hubo un coloquio entre el ganadero Fernando Guzmán, el matador de toros Noé Goméz del Pilar y el novillero “Cid de María”.
Asimismo, se entregaron dos placas de reconocimiento al matador José Ignacio Uceda Leal y a “Florito”, el muy querido mayoral de Las Ventas.
La Sala Bienvenida se llenó hasta la bandera en esta ocasión con muchas personalidades del mundo del toro y aficionados de todas las edades.
El joven presidente de “Tercio Bravo” Miguel Fernández -Baillo cerró el acto y explicó que se creó esta entidad: “Para reforzar el vínculo entre generaciones de aficionados, poniendo en valor la experiencia de quienes han vivido la tauromaquia durante toda una vida e integrando a las nuevas generaciones que se acercan hoy a las plazas con ilusión.”
FOTOGALERÍA DEL ACTO (CLICK AQUÍ) - MURIEL FEINER
PROPÓSITO DE LA PRESENTACIÓN DE LA ASOCIACIÓN “TERCIO BRAVO”
En el curso del coloquio de la presentación de la asociación taurina “Tercio Bravo”, el novillero Cristian Galeano Cid “Cid de María” hizo un comentario sobre la necesidad de llevar la Tauromaquia a los colegios y a las escuelas para garantizar el futuro de la Fiesta.
Como “veterana” aficionada que soy, quisiera aportar mi triste experiencia en este sentido:
El primer día que mi hijo fue a clase en el colegio de La Salle, la maestra preguntó a todos los niños dónde trabajan sus padres. Todos contestaron por el estilo: En una oficina, en una tienda, como conductor, etc. Y cuando le tocó el turno a mi hijo, él respondió con toda naturalidad: “Mi padre es torero”. La maestra se molestó, pensando que lo inventaba, y le dijo: “Pedro Luis, di la verdad”. Y él repitió: “De verdad, mi papá es torero.” Todos los alumnos giraron para mirarle con una mezcla de asombro y admiración.
Cuando me lo contó, hablamos con el director de la escuela, para decirle que mi marido y yo iríamos con mucho gusto a la escuela con los capotes, muletas y demás avíos para explicar la corrida de toros a todos los chicos del colegio. Pero nos contestó: “De ninguna manera. No puede ser.” Le preguntamos el porqué y contestó: “Porque algún que otro padre se quejaría de que habláramos a sus hijos sobre un tema tan polémico.”
Esa negativa no fue óbice para que, llegadas las fechas de la Feria de San Isidro, él nos pidiera alguna entradita para poder ir a los toros.
Un día mi hija me dijo que un agente de policía fue a su clase para hablar un poco de la seguridad vial, la necesidad de respetar los semáforos y de su trabajo como policía en general. Los alumnos estaban encantados con la visita del agente vestido con su uniforme.
Volvimos a insistir nosotros, pero el director seguía en sus trece que nuestra charla taurina no podría ser.
Años después, la primera vez que mi nieta fue con su clase a visitar una granja escuela, ella volvió “antitaurina”. Le enseñaron que hay que amar y respetar a todos los animales. Le contesté: “Claro que sí”, pero me preguntó: “Entonces, ¿Por qué os gustan tanto los toros cuando se tortura al pobre animal en la plaza?”. Le explicamos con paciencia que no era así, que no era el caso.
Sin embargo, lo mejor vino un día en que la Unión de Picadores y Banderilleros organizó una sesión de puertas abiertas para niños en la “Escuela Taurina del Yiyo” en la Casa de Campo de Madrid. Fue una iniciativa genial. La llevamos y ella disfrutó de lo lindo jugando con un pequeño capote, una muleta, montando en el caballo de picar y hasta puso banderillas con la ayuda del banderillero David Adalid, mientras sus abuelos la contemplaron con lógica felicidad.
Ahora mis nietos con nueve y cinco años respectivamente van a los toros con toda naturalidad y hasta que se ponen a verlos en la televisión.
Nosotros tenemos la obligación de acercar la Fiesta a los niños, aunque sea una labor muy difícil. En el Club Internacional Taurino, publicamos hace unos años un cuento “El Toro Padre”, escrito por Luis Fraile e ilustrado con graciosos dibujos por Fernando Corella que regalamos a los niños. El cuento ha tenido muchísimo éxito, por lo que estamos preparando un segundo cuento.
Y hasta hace unos años, la peña Los Areneros organizaba un concurso de dibujo infantil en el que participaban muchísimos colegios de toda España y se exponían en la sede de la peña, en el restaurante Puerta Grande de Madrid.
No será fácil que se abran las puertas de los colegios a la Tauromaquia… pero, si amamos la Fiesta y nos preocupa su futuro, es nuestro deber como aficionados intentar llegar a los niños y a los adolescentes.