BORJA JIMÉNEZ
“Me gusta y me motiva el camino de la independencia”
Entrevista en exclusiva de Carlos Bueno para BurladeroSin duda ha sido el gran triunfador de la temporada 2025. Le avalan 102 orejas y 7 rabos cortados en 58 corridas en Europa, 19 de ellas en plazas de primera y 16 en segunda. Ha dado la cara en las ferias más importantes y ha conseguido éxitos frente a toros de todos los encastes. Pero, más allá de las estadísticas, el suyo ha sido un año de plenitud artística con asombrosa regularidad. De la mano de Julián Guerra, el torero de Espartinas afrontará la nueva campaña situado entre los predilectos de la afición por méritos propios.
El 2 de noviembre tenías que torear en Guadalajara, México, pero estabas con gastroenteritis.
Ya me he recuperado. Llegué de Ecuador, donde toreé en Latacunga, y estuve cinco días con más de 39 de fiebre sin poder moverme. Cogí un virus bastante fuerte y me fue imposible viajar.
Ordóñez hablaba de lo complicado que es saber dormir en las furgonetas y tener un estómago fuerte para aguantar viajes y comidas aquí y allá.
Sí, pero ya te digo yo que es más complicado estar parado en tu casa sin torear.
Bueno, este año no has estado parado. 58 corridas en Europa, 19 de ellas en plazas de primera categoría, 16 en plazas de segunda, 102 orejas, siete rabos… ¿Te preocupan las estadísticas?
El toreo va más allá de las estadísticas, pero es verdad que para colocarte en la parte alta del escalafón y para poder mantenerte arriba, obviamente las estadísticas cuentan. Aunque al final lo importante es el toreo, lo que se hace delante de cada toro, cuánto eres capaz de emocionar al público… y si consigues todo eso las estadísticas vienen solas.
Empezaste el año en las Fallas de Valencia, pero tu primer toro te cazó de forma espeluznante entrando a matar.
Fue una pena. Me partió dos costillas y me lesionó varias vértebras, que era lo más doloroso. Quise volver a la plaza una vez que en la enfermería vimos que no había cornada, pero cuando intenté levantarme se me quedó el cuerpo completamente bloqueado. No me podía mover. Hoy en día, cuando me paso un poquito de entrenamiento, las vértebras me siguen dando la lata. Pero bueno, si Dios quiere estaremos el año que viene de nuevo en Valencia y espero que sea saliendo a hombros.
Aparte de esto, has triunfado de principio a final de campaña. Se habla de una temporada histórica. ¿Es la que soñabas?
Está muy cerca. He tenido triunfos muy importantes en cosos de máxima relevancia. En las plazas más complicadas ha sido donde mayores éxitos he tenido. En Sevilla dos orejas a un Victorino; una oreja a uno de Jandilla en Madrid y la siguiente tarde abrí la puerta grande con la de Victorino; el indulto de uno de La Quinta en Bilbao, que es algo para la historia por ser la primera vez que se le perdona la vida a un toro en Vista Alegre… Me siento un privilegiado por ello. Además, prácticamente todas las tardes han pasado cosas buenas. He tenido mucha regularidad, tanto en el triunfo como en cuajar toros. He toreado muchos animales como a mí me gusta y estoy muy satisfecho, porque también he podido entrar en Francia, en Dax, Beziers…
Ahora, con dolor de espalda o sin él, he leído que tienes que recoger 17 premios.
Algunos más me han concedido últimamente, y estoy muy agradecido. Además yo voy a recogerlos todos. Me gusta hacerlo porque es un esfuerzo que hacen por entregar un reconocimiento, y qué mínimo que ir y echar un rato de charla. Ahora nos vamos a México, pero a la vuelta nos pondremos a viajar recogiendo premios. Es otra parte de ser torero.
¿Te gusta América?
Sí, por ejemplo México me encanta. Yo debuté con caballos en la Monumental de México y desde entonces siempre ha sido un país que me ha acogido muy bien. El año pasado fui en varias ocasiones y en todas las corridas de toros se me dio muy bien. Me entiendo con el público azteca y estoy deseando volver.
También te entiendes con el toro mexicano, que es un poco diferente al que estáis habituados aquí en España.
Hay que adaptarse también a aquel tipo de embestida, que es distinta, pero salen toros con muchísima calidad.
Llevas 10 años de alternativa y ha sido un año bonito por todo, especialmente porque has hecho algo muy difícil, que es estar bien artísticamente y además tener la regularidad de la que hablabas.
Eso es lo que le ha dado mucha importancia a mi temporada, que he tenido mucha regularidad en los triunfos y en el toreo, que es lo que procuro: tener cada vez más profundidad, torear mejor, evolucionar como torero… Y aunque he cumplido 10 años de doctorado, realmente sólo llevo dos toreando con cierta continuidad, porque los ocho anteriores hacía uno o dos paseíllos por temporada. Ha sido un cambio muy radical. El año pasado me dieron la Oreja de Oro y este también he estado en lo más alto. Estoy orgulloso porque eso demuestra que, cuando te dedicas a la profesión al cien por cien, sin una sola distracción, al final van saliendo las cosas bien.
En los últimos dos años estás triunfando a golpe candado y, aún así, hace el efecto que tú tienes que refrendar los éxitos más que otros toreros.
Todo tiene un proceso. Cada torero es un mundo y, en mi caso, sé que necesito mi tiempo, y tengo la tranquilidad de que todo llegará a su hora. Sé esperar. Ya he esperado varios años hasta que me ha llegado este momento y ahora no me voy a poner nervioso para que todo vaya más rápido. Voy a seguir mi camino porque creo que es el correcto.
Has triunfado con todo tipo de toros. ¿Matar esa diversidad de encastes ha sido una decisión propia?
Por supuesto. Madrid fue la que me sacó de estar en el pozo, y fue con una corrida de Victorino. Eso siempre lo voy a agradecer, y cada vez que pueda voy a matar esa ganadería en los sitios más importantes. Así lo hice el año pasado y también este. Particularmente es un toro que me gusta mucho. El complicado es muy difícil, pero el que se entrega es especial, con una transmisión y una hondura que pocas ganaderías tienen. También he tenido triunfos fuertes con Jandilla, con Garcigrande, con El Freixo, con Pedraza de Yeltes… Son distintas ganaderías, pero con el denominador común de que cuando te entregas a ellas, ellas te entregan a ti.
Estamos en época de cambios de apoderado. ¿No te ha hecho ninguna oferta alguna casa grande?
Yo voy a seguir con Julián Guerra, con quien llevo una lucha bastante bonita. Somos conscientes de la dificultad que conlleva la independencia, porque prácticamente todos los toreros de la parte de arriba del escalafón se han ido con casas importantes. Pero estoy muy tranquilo y muy satisfecho con la decisión de seguir por este camino con Julián. Él fue la persona que confió en mí cuando no tenía nada. Y entre los dos lo hemos sacado adelante y nos hemos situado en el sitio que estamos. Me gusta y me motiva este camino.
Estáis juntos desde 2023. Tres temporadas, tres Puertas Grandes en Madrid.
Además yo no había toreado nunca en Las Ventas de matador. La primera tarde fue en 2023, y en los tres años que he ido a Madrid tres Puertas Grandes. Es una plaza que me gusta porque me siento muy torero en ella y me motiva muchísimo.
Has hablado de lucha junto a Julián Guerra. Intuyo que el camino de la independencia ha sido más complicado de lo que pueda parecer.
Quizá “lucha” no sea la palabra más idónea, pero es verdad que ha sido duro. Por suerte, tener a Julián al lado me ayuda a corregir defectos. Hacemos todos los entrenamientos juntos, y es una persona con la que puedo hablar continuamente de todo. En los tentaderos intentamos que haya los mínimos fallos posibles para que mi toreo evolucione cada vez más. Y a la vista está que llevo tres años con él y los tres años han salido bien las cosas.
Más allá de que sea un buen gerente, hablas de él como un buen compañero.
Desde el principio nos entendimos muy bien. Yo sé las exigencias que tiene el toreo; desde muy pequeño he mamado eso. Lo viví al lado del maestro Espartaco padre y lo he asimilado desde que tenía apenas 12 años. Sé lo difícil que es este mundo y con Julián lo compartimos. Hablamos de la dureza en la plaza y de la necesidad de imponerse esa dureza en el día a día para que después todo salga más fluido y me sirva el mayor número de toros.
Siempre has afirmado que Julián te ayudó a ser un torero distinto, una versión mejorada. ¿En qué aspecto?
Yo tenía una base muy fuerte antes de conocerle, y lo que hemos hecho es trabajar mucho en depurar la técnica y, a raíz de ahí, cada vez ir expresando más y mejor mi personalidad. Eso lo hemos conseguido analizando a fondo los distintos comportamientos que tienen los toros. Soy un torero con mucha afición y me gusta mucho ver toros, y eso hace que esté continuamente estudiando los detalles de cada faena que voy viendo para que después me sirva a mí cuando esté delante del toro. Julián y yo lo estudiamos todo juntos. Quien quiera ser el mejor en lo suyo tiene que preocuparse por lo suyo a cien por cien.
En cierta ocasión, Julián dijo que “el arte es sentir y transmitir al mismo tiempo”.
Al final, cuando uno está delante de un toro con verdad, con entrega y con pasión, llega rápido a los tendidos y transmite a todos, a quienes son buenos aficionados y a quienes saben menos de toros.