DIEGO GARCÍA
“A mí Madrid me lo ha dado todo y sé que me están esperando”
Hablar de Diego García hoy es describir la asombrosa metamorfosis de una promesa en una realidad de acero y seda. Su evolución ha sido un golpe de autoridad sobre la mesa del toreo, transformándose en un diestro poderoso, largo y dominador, que ha dejado atrás la etiqueta de novedad para vestirse con el traje de la solvencia absoluta. Esta temporada, Diego ha demostrado que su tauromaquia no tiene techo ni fronteras: es un torero de repertorio inagotable y una variedad que sorprende, capaz de descifrar las embestidas más complejas con una mente despejada y una muñeca que manda.
La verdadera medida de su valor se ha calibrado en los escenarios donde el miedo es tangible y los hierros no permiten dudas. Su paso por Madrid, la cátedra mundial del toreo, ratificó que Diego García posee el sitio y la serenidad de los que quieren mandar, pisando los terrenos comprometidos con una naturalidad pasmosa. Pero fue en el temido "Valle del Terror", en Cenicientos, donde su dimensión de lidiador cobró tintes heroicos. Allí, ante el toro que exige y examina, Diego no solo estuvo digno, sino que se impuso, demostrando una capacidad lidiadora propia de los veteranos y dejando claro que no le tiembla el pulso ante las ganaderías duras. Esa misma firmeza de planta y espíritu se vivió en la seriedad del norte, en Tafalla, y en el inicio de campaña en Fitero, donde dejó patente que su preparación es física, pero sobre todo, mental.
Sin embargo, Diego García no es solo un torero de batallas defensivas; es un artista de corte "largo" que sabe hacer disfrutar al tendido con un toreo variado y vibrante. Su actuación en San Sebastián de los Reyes, su plaza talismán, fue un estallido de comunión con la afición, una tarde donde el poderío se mezcló con el gusto para firmar faenas de altos vuelos. Esa versatilidad le permitió triunfar con rotundidad en Sotillo de la Adrada y Medina de Pomar, plazas donde desplegó todo su arsenal técnico y una ambición desmedida.
En definitiva, Diego García ha cuajado una temporada de crecimiento exponencial. Se ha revelado como un torero "largo", que domina todos los tercios y suertes, y que ha sabido endurecer su estilo para volverse más poderoso sin perder la frescura. Es, hoy por hoy, una garantía de espectáculo y entrega, un matador que ha encontrado en la variedad su mejor arma y en el valor su mejor escudo.
El inicio de temporada en Fitero marcó el tono de su año. ¿Cómo de importante fue para usted dar ese primer golpe de autoridad y demostrar desde el principio que venía dispuesto a todo?
Fue un importante comienzo de temporada. Recién llegado de Perú donde tuve una gran presentación como matador de toros, triunfando en las dos actuaciones que tuve justo ahora hace un año, una de ellas incluso saliendo a hombros en Chota y tras el festival a beneficio de los damnificados por la Dana en La Vall D´Alba, me encontraba muy preparado para empezar la temporada. La corrida de Fitero fue brava y sirvió mucho para poder hacer el toreo que a mí me gusta, incluso puse banderillas ya que se dio el día para ello. Fue un toque importante de atención como dices para que los aficionados vieran que Diego García como siempre está dispuesto a todo. Un gran comienzo de temporada en España.
Hablemos de Madrid, la plaza que todo lo da y todo lo quita. Tras su paso por Las Ventas, ¿siente que la afición ha captado la madurez y el poso que Diego García ha adquirido esta temporada?
A mí Madrid me lo ha dado todo, desde mi primer triunfo como novillero puerta grande incluida. El día de mi confirmación de alternativa creo que lo vio todo el mundo. El lote mío fue distinto en cada toro, en el de la confirmación con un toro que desde que salió enseñó a todo el mundo su mansedumbre y su falta de raza, no me quedaba otra cosa que hacer que poderle e intentarlo por los dos pitones, terminar de enseñar a los aficionados que el toro no servía para el lucimiento y tenía que hacerle una lidia poderosa por abajo e intentarlo como fuera. Madrid tiene su tiempo y cuando no hay nada más que hacer la afición agradece que termines la faena. Con el segundo la tarde cambió totalmente, vi que tenía posibilidades y pedí que me lo dejaran lo más vivo posible para intentar un triunfo grande. Un toro con clase y humillador pero que se terminó pronto, pude disfrutar lo que duró, en otra plaza hubiese sido de triunfo grande. Madrid pudo ver mi crecimiento en madurez, más poderoso y con más poso que anteriormente. Sé que me están esperando.
Cenicientos y Sotillo de la Adrada son nombres que imponen respeto por el trapío y la seriedad de sus toros. ¿Qué se siente al triunfar en el llamado "Valle del Terror", donde el toro no regala ni una embestida?
Son ciudades donde solo con verte anunciado te hace estar mucho más en guardia y responsabilizado, no te puedes relajar nunca pero allí menos ya que se echa un toro de plaza de primera y ello te hace que no te relajes nunca. En Cenicientos pude expresarme con mi primer toro y lo fallé con la espada, al otro no lo pude hacer más que doblarme para poderle y terminar con él ya que no tuvo un pase. El público lo reconoció. En Sotillo la historia fue otra totalmente diferente, la corrida embistió y pude disfrutar y hacerlo como a mí me gusta. A los dos toros les cuajé y de no haber pinchado el segundo el triunfo hubiera sido total, corté dos orejas que pudieron ser cuatro. La del primero fue premiada como la mejor faena de la feria. Son ferias importantes y cuando allí te embiste un toro y lo cuajas es mucho más importante.
Tafalla es otra plaza del norte conocida por su seriedad y su exigencia en la presentación del ganado. ¿Cómo gestionó la presión de enfrentarse a ese tipo de toro y salir triunfante ante una afición tan entendida?
Tafalla ya me conocía ya que de novillero salí a hombros y anunciarse con una del Conde de la Corte no es moco de pavo. La presentación de las corridas en dicha feria y su seriedad se juntan, todo lo que allí se hace bien el público sabe agradecértelo. La pena fue la espada que se llevó un triunfo importante ante una afición como dices exigente y entendida.
Llegamos al momento cumbre: San Sebastián de los Reyes. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero usted rompió el dicho con un triunfo rotundo. ¿Fue esa la tarde más emotiva de su temporada al ver a su gente entregada?
Otro de los momentos más importantes del año, torear en San Sebastián de los Reyes es para mí tan importante como torear en una plaza de primera. Allí vivo, en la plaza entreno y paso la mayoría del día, pasear por sus calles y tener que ver a todos los que sé que van a estar en la plaza apoyándome pero al mismo tiempo exigiendo es muy bonito pero muy complicado. Nunca me han regalado nada y eso me hace salir muy mentalizado, siempre que he toreado he triunfado tanto de novillero como ahora de matador. Sea el cartel que sea me da igual, yo salgo a dar todo de mí y a entregarme en cuerpo y alma. Y sí, tengo el placer y el orgullo de sentirme profeta en mi tierra, fue una tarde a sangre y fuego desde que llegué a la plaza. Gracias a Dios todo salió rodado y pude ser el triunfador de la feria, que con los maestros que allí estaban anunciados me da más moral todavía. Sanse y su gente son especiales, todos los toreros que allí han toreado lo saben.
Medina de Pomar fue otro escenario de éxito rotundo. ¿Cuál cree que es la clave para mantener esa regularidad de triunfos tanto en plazas de primera como en circuitos donde el toro exige un carnet de lidiador experto?
La clave es no mirar nunca el hierro que llevan los toros, es el que sale y es al que tienes que enfrentarte. Nunca había toreado en Medina y salí de allí muy contento por el debut con triunfo. No fue fácil para nada, el ambiente de la plaza llena y muy ruidosa te hace al principio resetearte, la corrida no salió fácil y tuvo mucho que lidiar, por lo que hay que estar muy mentalizado y preparado. Gracias a Dios fue un debut con un rotundo triunfo.
Este año ha matado corridas de ganaderías "duras" y encastes muy diversos. ¿Se considera un torero largo, capaz de entender y dominar al toro complicado que otros prefieren evitar?
Este año y los anteriores también, de niño en la escuela de Colmenar Viejo me enseñaron a tener que lidiar con todo tipo de encastes y ganaderías, nos criamos entre los santacolomas desde becerristas. Eso me ha hecho no tener ningún pensamiento contrario a ninguna divisa, de novillero igualmente he toreado desde Miura a Victoriano del Río por nombrarte dos solamente y todo tipo de encastes en todas las ferias importantes de novilladas, además triunfé con todas ellas. Lo que de verdad me importa es el toro bravo, el que embiste y se entrega sin mirar su hierro. Si eso me hace ser un torero largo, pues así será, a todos nos gusta lo bueno pero hasta ahora nunca he vuelto la cara a ninguna ganadería y a ninguna plaza. Yo no he evitado nunca ni a nada ni a nadie.
Más allá de las orejas cortadas, la sensación general es de un Diego García más poderoso. ¿En qué aspecto técnico siente que ha evolucionado más tras medirse a este tipo de ganaderías tan exigentes?
Las orejas cuentan quien diga que no, miente, en el momento que estamos si no hay triunfo no hay paraíso. Mi sensación es que he dado un paso más adelante e importante, he hecho ver que sigo creciendo en la profesión tanto con unas como con otras ganaderías y que sigo evolucionando positivamente en el toreo.
Al mirar atrás y ver los triunfos en geografías tan distintas (Navarra, Madrid, Castilla y León), ¿qué mensaje cree que ha enviado Diego García a las empresas y a la afición para la próxima temporada?
El mensaje es claro y directo, que aquí tienen un torero dispuesto a todo y que hay que abrir los carteles a aquellos que así lo demostremos. Que si me siguen poniendo en sus plazas no van a quedar defraudados y la afición será quien lo certifique. Que apuesten por Diego García.
Para cerrar, Diego: ¿Qué pueden esperar los aficionados que vayan a verle la próxima temporada tras haber superado con nota una campaña de tanta responsabilidad y dureza?
Los aficionados se van a encontrar a un Diego García que ha madurado y sigue creciendo profesionalmente, que entregó toda mi vida por un sueño y que todos aquellos que vayan a verme a una plaza no saldrán defraudados.