JAVIER TORRER 'BOMBITA'
"Creo que lo más importante es tener personalidad y sonrío porque estoy haciendo lo que amo: Torear"
Javier Torres ‘Bombita’ representa la ilusión renovada de una nueva generación del toreo. Nacido con inequívoca estampa de torero, su sonrisa franca y segura constituye la primera declaración de intenciones de un joven que lleva el arte taurino en la sangre. Heredero de la histórica dinastía sevillana de los hermanos Torres Reina -Emilio, Ricardo y Manuel-, figuras destacadas de los albores del siglo XX, Javier ha sabido asumir el peso de ese legado con personalidad propia y una marcada vocación de futuro.
La temporada 2025 supuso su definitiva consolidación como novillero sin picadores. Entre sus triunfos más relevantes destaca la conquista del prestigioso XXXI Ciclo de Novilladas Sin Picadores organizado por la Asociación Andaluza de Escuelas Taurinas "Pedro Romero" y retransmitido por Canal Sur TV, además de alcanzar la final del certamen sin caballos celebrado en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y obtener un destacado segundo puesto en el XXXVIII Ciclo de Promoción de Nuevos Valores de la Torería.
‘Bombita’ es, ante todo, un torero diferente. Su personalidad trasciende el traje de luces y se percibe desde el primer instante, dentro y fuera de la plaza. Elegante, culto y disciplinado, compagina su carrera taurina con una sólida formación académica -Derecho y Finanzas, y Contabilidad en la Universidad Pablo de Olavide-, reflejo de una inquietud intelectual poco habitual en alguien de su juventud. A su imagen aún aniñada se suma un concepto del toreo cargado de sensibilidad, valor y profundo sentido del honor, acompañado siempre por una sonrisa que lo define y lo acompaña desde el paseíllo hasta abandonar el ruedo.
En su evolución resulta fundamental la figura de su maestro, el matador de toros Víctor Puerto, referente tanto profesional como humano. Bajo su tutela, Javier Torres ‘Bombita’ está forjando una tauromaquia basada en la experiencia, la coherencia y el aprendizaje auténtico, asentando así los cimientos de una prometedora trayectoria que comienza a despertar el interés y la expectación del aficionado. Con juventud, preparación y una identidad propia cada vez más reconocible, Javier Torres ‘Bombita’ se presenta hoy como una de las esperanzas más firmes del futuro inmediato del toreo.
Javier, llevar el nombre de ‘Bombita’ supone hablar de dinastía, referencia e historia del toreo. ¿Qué significa para ti esa responsabilidad?
"Antes que nada, muchas gracias por invitarme y darme la oportunidad de expresarme. Llevar el nombre de una dinastía tan importante como la de los 'Bombita' supone una responsabilidad enorme, pero también una satisfacción interior muy grande. Es un compromiso con la historia del toreo y con todo lo que aportaron aquellos toreros a la tauromaquia".
¿Cuándo nace realmente tu vocación?
"El gusanillo lo tenía desde muy pequeño. Con cinco o seis años ya jugaba en casa con mis muletitas y capotes. Pero fue con once o doce años cuando pude sentir por primera vez una pequeña parte de la realidad del toreo al ponerme delante de una becerra. Mi padre me llevó a la finca de unos amigos suyos, los hermanos Soto, de la ganadería Soto de la Fuente, y allí di mi primer paso de verdad".
Eres un novillero en formación, pero también un universitario con dos carreras. ¿Cómo se compagina todo?
"Se compagina porque el día tiene 24 horas. Si no fuera así sería imposible. Mis padres siempre me inculcaron la importancia de estudiar y cumplir con una formación académica, y yo acepté ese reto. Siempre me han gustado los desafíos y pienso que el saber nunca ocupa lugar. Si quiero ser torero, debo estar preparado también fuera de la plaza".
Has mencionado a tu maestro. ¿Qué representa para ti el matador Víctor Puerto?
"Para mí significa confianza. Él confió en mí incluso antes que muchas personas de mi entorno. Desde que nos conocimos, hace ya varios años, vio algo en un chaval que apenas se había puesto delante del toro. Todo lo que me enseña nace de su propia experiencia y eso tiene un valor enorme. La palabra que mejor lo define para mí es confianza".
El maestro impulsa además el Centro de Alto Rendimiento. ¿Qué aporta ese trabajo diario?
"Sobre todo positividad. Es algo que todos los que pasamos por su entorno destacamos. Nos enseña que este es un mundo muy duro y con pocas oportunidades, pero que hay que vivirlo con alegría, sacrificio y trabajo. El toreo es como un iceberg: la gente solo ve el resultado en la plaza, pero debajo hay muchísimo esfuerzo que nadie ve. Si no disfrutas de ese proceso, es imposible llegar preparado al día importante".
Hay algo muy característico en ti: tu personalidad y esa sonrisa constante incluso delante del toro.
"Creo que lo más importante que puede tener una persona es su personalidad. Yo no intento aparentar nada; simplemente soy así. Sonrío porque estoy haciendo lo que amo. Durante mucho tiempo soñé con ser torero sin saber si podría lograrlo, y hoy cuento con el apoyo de muchas personas que me quieren. Esa felicidad sale sola y se refleja en mi forma de torear. Si me obligaran a torear sin sonreír, seguramente dejaría de torear".
Si tuvieras que pedir algo a la vida y al toreo, ¿qué sería?
"Solo le pido a la vida que me dé mucho toreo y salud. Para quien lo siente de verdad, vivir sin torear no es vivir. Yo necesito estar cerca del toro, entrenar y aprender cada día. Eso es lo único que deseo: poder dedicar mi vida a lo que amo".
El pasado año lograste un gran triunfo en el prestigioso circuito andaluz de novilladas sin picadores que retransmite cada año Canal Sur TV y que organiza la A.A.E.T. 'Pedro Romero'. ¿Qué supuso para ti?
"Fue un impacto muy fuerte. Llegar a la final en mi primer año y salir triunfador me confirmó que estoy en el camino correcto. Competir con compañeros de tanto nivel y lograr ese resultado me hizo creer aún más en que puedo llegar a ser torero. Nadie regala nada en este mundo; todo hay que ganárselo y ese triunfo fue una señal de que el esfuerzo está dando frutos".
Ahora afrontas compromisos importantes, como el festival de Guillena junto a figuras del toreo. ¿Cómo lo vives?
"Lo vivo como una oportunidad maravillosa. Mirar a derecha e izquierda y compartir cartel con figuras de distintas épocas es una dosis de aprendizaje enorme. No lo siento como presión, sino como un privilegio y una motivación para estar a la altura y seguir creciendo".
Este año continuarás como novillero sin caballos pese a tu gran progresión. ¿Por qué esa decisión?
"Porque pensamos, tanto mi maestro como yo, que la base es fundamental. El escalafón sin caballos no es un trámite, sino el cimiento de toda una carrera. Para mantenerse muchos años en el toreo hay que construir una base sólida. Queremos seguir aprendiendo, pisar plazas importantes y crecer interiormente antes de dar el siguiente paso".
Para terminar, ¿cuál es tu sueño más inmediato?
"Mi sueño es torear más. Que lo conseguido este año me permita torear todavía más la próxima temporada. No pienso ahora mismo en abrir grandes puertas que aún no dependen de mí. Lo que sí depende de mí es trabajar, mejorar y ganarme mi futuro día a día".
Con los pies en el suelo, una preparación poco común y la ilusión intacta, Javier Torres ‘Bombita’ avanza junto a su maestro Víctor Puerto paso a paso en un camino donde la tradición, el esfuerzo y la personalidad propia comienzan ya a escribir una nueva página en la historia del toreo.






Fotos: Andrea Grijalva