inicio
Maxi Mollá - 07/07/2017

Viajo por tierras andaluzas, más concretamente por la ciudad de Dos Hermanas, en el área metropolitana de Sevilla, en la depresión del río Guadalquivir, la cual era atravesada por la vía Augusta de Roma en dirección a Cádiz.

Paseo por sus calles, inspiro su aire y me es inevitable pensar en el toreo. Sevillano, nazareno y torero es Antonio Nazaré en quien pienso. Posiblemente el toreo al natural sevillano de la última década.

Un Antonio Nazaré al cual le va como anillo al dedo el famosísimo letrero de la Escuela Taurina de Madrid y que reproduce las sabias palabras de S. M El Viti: “Llegar a ser figura del toreo es casi un milagro”.

Para ser figura hace falta mucho más que ser buen torero, hace falta que se alineen los astros y se unan multitud de circunstancias. Hace falta toro, torero, afición, plaza y fecha. Sí, para ser figura hace falta todo lo anterior y, además de todo ello, que te acompañe la suerte. La que ha privado de triunfar a tantos y tantos en el camino del éxito.

De esto debe saber nuestro entrevistado Antonio José Marín Domínguez, más conocido como “Antonio Nazaré”, que a sus 33 años goza del respeto y admiración de profesionales y aficionados, pero no termina de entrar en las ferias.

Toda una vida entregada al toro no carente de grandes éxitos que pasamos a desgranar paso a paso de la mano de nuestro protagonista.

Antonio, la afición quizás conozca los triunfos de Nazaré, pero nosotros queremos indagar y dar a conocer la persona, el torero y su historia. Para ello, deberíamos empezar por sus inicios, su aprendizaje y su trayectoria.

-Quizás fue la desmedida afición de mi padre la que estuviese escondida entre mis genes, pero de lo que realmente me acuerdo es de lo mucho que me llamaba la atención una de las ganaderías por las cuales pasábamos en nuestros constantes viajes a Cazalla de la Sierra. Me llamaba tanto la atención que, en uno de esos trayectos, tras parar el coche en el que viajábamos, mi madre se puso a llamar efusivamente a uno de los astados que allí pacían. Yo derramé tantas lágrimas y tanto miedo me dio que a pesar de que en Cazalla me conocieran como “El Torerito”, me inicié en Kárate, natación y en algún otro deporte más, pero no terminaron de llenarme. En el año 91, cuando yo contaba con una edad de 7 años ingresé sin ficha ni nada, en modo de prueba en la escuela taurina sevillana de Alcalá de Guadaira. Pasando a formar parte de esta, en un corto espacio de tiempo, y viendo por vez primera la tez de un becerro el año siguiente en una plaza que había en Alcalá.

Y, ¿cuáles fueron tus progresos?

-Con 14 años participé en un encuentro de escuelas taurinas andaluzas en el mismo Alcalá de Guadaira, pasando a la final que ganó “El Arqueño” en Camas.

Tras esto, fui finalista de las novilladas de promoción de Sevilla, debuté con caballos en el 2003 y tomé la alternativa seis años después, en el 2009.

Lo resumes muy fácil, pero el tiempo no pasó tan rápido ni fue tan fácil. ¿Qué recuerdos buenos quedan de aquella travesía inicial en la mente de Antonio?

-Entre los recuerdos más bonitos, quedan los días de tentadero junto a mis compañeros de escuela (Rubén Domínguez, Antonio Gómez, Jesús Guzmán, entre otros). La inocencia con la que afrontabas a los animales, la naturalidad y la verdad, tu toreo puro sin técnica siendo tú mismo al cien por cien. También recuerdo el debut con los del castoreño, me impresionó muchísimo escuchar el ruido de las monas y gregorianas de éstos, andando por el pasillo del hotel. Pero lo mejor llegó una noche del verano del 2004 cuando conocí a Jenifer Alcázar (mi mujer). Ocurrió cuando daba todo por perdido y ella me devolvió la ilusión.

¿Y de los malos?

-El parón de un año después de una lesión en el codo vareando la aceituna. Esto vino acompañado de la cesión por parte de mi apoderado, la consecuencia de no tener ni vacas para torear y de que me pidieran dinero por hacerlo. Fue horroroso y faltó nada para que tirase la toalla.

Está claro que fue tu mujer la que te centró, pero, ¿cómo es el renacer de Antonio Nazaré?

-El invierno del 2006 lo pasé vareando la aceituna en el campo hasta que el día de Reyes sonó el teléfono y era Emilio Moreno que necesitaba un novillero para ir al campo acompañando a Fernando Robleño.

Manolo González y Torrestrella, fueron los primeros tentaderos. En “Los Alburejos” se encontraban Víctor Méndez y Emilio Moreno hijo, cuando el maestro luso preguntó por mí, y Emilio hijo se apresuró en asegurar que era él quien me apoderaba, por lo que pasó a ser mi primer apoderado serio.

Me monté en una nube de la que sólo me bajó el verme fuera de la feria sevillana y aún con éstas, terminé el 2007 con 14 novilladas, pisando plazas tan importantes como Sevilla, Madrid y Valencia.

¿Cómo continuó?

-Con 25 novilladas en el 2008 pisando las principales ferias. Eso me permitió tomar la alternativa en la feria de Sevilla del año 2009.

Alternativa de verdadero lujo, en Martes de Farolillos con el Maestro Enrique Ponce de padrino, José Antonio Morante de la Puebla de testigo y astados de Juan Pedro Domecq.

-Toreé bien de capote al de mi alternativa, que se partió la mano y tuvo que ser sustituido. Lo que salió no me facilitó el toreo. Lo mejor de ese día fue poder disfrutar de ver cuajar a un toro, vestido de verde botella y azabache, al genio de la Puebla en la Maestranza.

Tras la alternativa y con la sucesión de los años, la carrera de Antonio Nazaré se convierte en una montaña rusa llena de subidas y bajadas, con éxitos en plazas importantes como Madrid o Pamplona.

-No es fácil decidir la temporada con una actuación en Sevilla... Esto es una constante en mi carrera; mis temporadas dependen continuamente de mi actuación en la feria sevillana.

Sevilla te salva la carrera una y otra vez

-Así es, la primera vez fue un 14 de agosto, tras haberme quedado fuera de la feria, me acartelé junto a Agustín de Espartinas y Miguel Ángel Delgado con un encierro de Martín Lorca. Esta corrida me marcó como torero y como persona. Corté una oreja evitando estrellarme y entré en la afición y en los profesionales de Sevilla.

Con ello me gané la repetición para el 12 de octubre donde obtuve una oreja y una fuerte petición después de realizar mi mejor faena a un toro hasta el momento en una plaza importante.

Pero quizás fuesen las temporadas de 2012, con la confirmación en “Las Ventas”, y 2013, con el mayor número de corridas, las mejores de Antonio.

-Fueron buenas temporadas, mi toreo cayó de pie en Madrid y en Pamplona y me permitieron torear algo más, pero sin llegar a entrar, teniendo que jugármela siempre a cara o cruz en una carta.

En algunas ocasiones fue la espada la que te privó de los éxitos pertinentes. ¿Son los aceros tu talón de Aquiles?

-Precisamente creo que la espada si la hundo, me atraco de toro y la dejo un poco contraria lo que propicia la tardanza en caer de los astados. Lo que sí veo como un verdadero “coco” es el verduguillo.

Sevilla y Madrid, Madrid y Sevilla, te dan y te quitan, son opciones de triunfo que siempre van ligadas a ti. Llegamos al pasado año 2016, cambias de apoderado y ni una ni otra. ¿Cómo se vive esta situación?

-Las cosas hay que afrontarlas y cogerlas conforme vienen. Terminé con 9 corridas aquí y 6 en América, y quizás no fuesen mis plazas de Sevilla, Madrid o Pamplona, pero si me ofrecieron otras cosas diferentes y me permitieron crecer como torero.

Y tras estrellarte este año con un lote nulo en Sevilla ante la de Miura y la corrida en tu población de Dos Hermanas. ¿Qué esperamos de Antonio Nazaré?

-Antonio Nazaré ha crecido en variedad, técnica, sentimiento y profundidad. Mi carácter inconformista me obliga a avanzar continuamente. Estoy convencido de que llegará la tarde y el momento, y quiero que se vea a un Antonio que ha evolucionado y que no se ha quedado parado esperándolas venir. Quiero que profesionales y afición aprecien mi evolución.

¿Cuál es el objetivo actual?

-El objetivo actual es Madrid, a pesar de soñar Sevilla, mi situación actual sólo depende de Madrid. Tengo que entrar en una de las corridas de verano.

Para mí, Antonio es un gran torero que no ha tenido suerte ni en la plaza ni en el tiempo. Si este cambio generacional que hoy vivimos se hubiese producido hace cuatro o cinco años, el torero Nazaré hubiese sido el abanderado de esa nueva generación. Por eso insisto en que ser figura es casi un milagro y que se necesita ir acompañado de la suerte. Suerte que no termina de coincidir en el tiempo con este Antonio torero lleno de sentimiento, pureza y largura que convive con un Antonio persona, inquieto y familiar que terminará por convertirse en torero de ferias obrando el milagro profesional, ya que el personal lo vive día a día junto a su familia la cual adora y  están en los momentos importantes como los  que confiesa: “deberles todo”.

  Votar:  
Resultado: 5 puntos5 puntos5 puntos5 puntos5 puntos   3 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.