MÁLAGA

El reencuentro de Manzanares con Málaga junto a una insulsa puerta grande de Cayetano

Manzanares cortó una oreja en su segundo; Ferrera sin trofeos saludó ovación en su primero
sábado, 17 de agosto de 2019 17:45
sábado, 17 de agosto de 2019 17:45

Había que retomarse al año 2011 para recordar una tarde importante de José María Manzanares en La Malagueta. Aquel año ganó, por segunda vez consecutiva, el trofeo Capote de Paseo a la mejor faena de la feria por su labor al toro “Versículo” de Juan Pedro Domecq. Tras aquello, se vio anunciado en esta plaza durante varias temporadas sin terminar de encontrar su sitio, hasta hoy. El torero alicantino volvió a reencontrarse con el público de Málaga en el que fue su primer compromiso en esta plaza ante un lote de nota del hierro de Núñez del Cuvillo y al que tan solo pudo cortarle una oreja al quinto. De no haber fallado con la espada en el primero de su lote, un toro de vuelta al ruedo por su condición en la muleta, hubiese cortado dos apéndices con muchísima fuerza tras una faena magistral. 

Ferrera, sin terminar de encontrarse ante dos sobreros de pocas opciones, uno de El Pilar y otro de Bohórquez, y Cayetano, saliendo a hombros al cortar una de las orejas de menos peso que se recuerdan en Málaga al tercero, junto a dos injustificados apéndices del sexto lo acompañaron en el cartel que formó la primera parte de la séptima edición del denominado desafío ganadero el cual no terminó de ser visto con buenas ojos por la mayoría de los aficionados ya que, por desgracia, no encaja en este tipo de carteles. Desafío descafeinado, casi inexistente, donde el principal reclamo es el tercio de varas y la correcta lidia por parte de las cuadrillas. 

José María Manzanares saludó a “Gineto” con una serie de verónicas donde predominó la estética sobre la ejecución. No sucedió lo mismo poco después. El de Cuvillo, tras un paso un tanto liviano por el caballo, tuvo transmisión en la muleta del alicantino que supo hacerle las cosas a la perfección dándole los tiempos necesarios para que el toro expresase ese fondo de cierta bravura que llevaba dentro. Rompió la plaza con la mano derecha y una soberbia tanda con la zurda donde la estética y una ejecución perfectas se dieron la mano. Se gustó en cada pase de pecho. Perdió el premio al pinchar dos veces al matar recibiendo. Tras estos volvió a darle al toro tres naturales a cámara lenta. Pinchó una tercera vez, dejando una estacada mínimamente desprendida. El toro, tras la inexplicable espera del tiro de mulillas y una provocada decisión presidencial, fue premiado con la vuelta al ruedo por su juego en la muleta. Manzanares dio una clamorosa vuelta al ruedo tras aviso. El bonito colorado que hizo de quinto sirvió en la muleta del diestro alicantino quien brindó a familiares del cantante fuengiroleño Pablo López. La excelsa nobleza del de Cuvillo y la sapiencia del torero hicieron que el toro mantuviese el ritmo en sus nobles embestidas. Consiguió arrancarle dos tandas con la derecha de enorme trazo y buena ejecución que hicieron encender los tendidos. Con la zurda la faena no mantuvo el mismo vuelo y el torero desistió en el intento. Mató de una estocada entera que le sirvió para cortar una oreja. Las pillerías tienen que ser sancionadas, por ello la petición de la segunda fue en aumento tras las inexplicable tardanza del tiro de mulillas en arrastrar el toro. 

Cayetano plasmó la semblanza de su abuelo, Don Antonio Ordóñez, en el recibo capotero al tercero de la tarde, lanceando con la rodilla flexionada y rematando de una larga de pie. Tras el inexistente tercio de varas, el de Cuvillo blandeó de manos en la muleta del torero madrileño que tomó serias precauciones a la hora de ejecutar cada uno de los muletazos. Sonaba Agüero mientras Cayetano realizaba una faena insulsa, sin emoción alguna y donde iba buscando el calor de su público. Mató de estocada caída que le valió para cortar una de las orejas más baratas que se recuerdan en La Malagueta. Aprovechó la nobleza del sexto para llevárselo a los medios e intentar sacarle una faena brindada a Fortes a base de muletazos más para el público que acudió a verlo que para el aficionado. Entre gritos de “guapo” y de “torero, torero” el toro acabó enganchando la muleta de Cayetano en una ocasión, tras lo cual el público entró en un éxtasis. La faena, pasada en 15 minutos sin que sonase el primer aviso acabó con una estocada trasera y desprendida. El público pidió con fuerza las orejas que fueron concedidas, algo inexplicable en una plaza denominada de primera categoría. 

A Antonio Ferrera no le acompañaron las ganas ni la suerte. Saldó su compromiso con Málaga sin lidiar ningún toro del hierro titular teniéndose que conformar con dos sobreros. El primero salió de chiqueros blandeando de manos, tras un segundo encuentro con el caballo fue devuelto entrando Florito en acción. En su lugar salió un sobrero de El Pilar que se quedaba muy corto por el pitón izquierdo mientras era lanceado, con cierto gusto, por parte de Antonio Ferrera. Tras su paso por el caballo el toro quedó bastante mermado acudiendo al cite del torero con más nobleza que fiereza sin conseguir esa necesaria transmisión a los tendidos. Dejó media estocada y remató de un golpe de verduguillo. Saludó a recoger una cariñosa ovación. El cuarto se partió una mano y dio paso a un sobrero de Fermín Bohórquez que tenía pinta de todo menos de Murube. Ferrera se contagió del juego del toro y anduvo por allí de manera voluntariosa sin terminar de encontrarse. Pinchó en reiteradas ocasiones sin soltar, para pasaportar a su oponente de una estocada desprendida. Su labor fue silenciada. 

 

Plaza de Toros de “ La Malagueta”. Cuarta de abono. Corrida de toros. Primera del desafío ganadero. Tres cuartos de entrada. 

Se lidiaron cuatro toros de Joaquín Núñez del Cuvillo, justos de presentación. 3o noble aunque justo de fuerza, 2o y 5o los de mejor condición. El 2o de nombre “Gineto” herrado con el número 258 y de 512 kilos, noble, con cierto fondo y entrega en la muleta, fue premiado con una injustificada vuelta al ruedo. 6o manso y desrazado. Uno (1o bis) de El Pilar, noble y justo de fuerzas. Y otro (4o bis) de Fermín Bohórquez, manso y descastado. 

Antonio Ferrera (verde y oro), ovación con saludos y silencio. 

José María Manzanares (rioja y oro), vuelta al ruedo tras aviso y oreja. 

Cayetano Rivera (nazareno y oro), oreja y dos orejas. 

Incidencias: Se desmonteraron “Montoliú” y Fernando Sánchez tras parear al 1o bis. Cayetano brindó la muerte del sexto a Fortes. 

 

Fotos: Hugo Cortés

 

 

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