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José Luis Rodríguez García - 09/07/2016

Los aniversarios sirven para recordar y avivar la curiosidad por lo que se conmemora.

La celebración del centenario de la muerte del ilustrador Xavier Gosé Rovira (1876-1915), tuvo lugar en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (Barcelona) y ahora tiene su continuación en el Museu d’Art  Jaume Morera, (Lleida), permitiendo, merced a la generosa colaboración de numerosos propietarios de cuadros, revistas, diseños, etc. dar a conocer con amplitud la obra de este artista, que fue exuberante en producción de exquisitos dibujos, ilustraciones, pochoirs (plantillas), estampas, diseños, figurines, etc. Creaciones que siguen embelesando por la delicadeza del alado trazo al plasmar la imagen de la mujer.

Gosé dio vida a un tipo de mujer estilizada, evanescente, que nos evoca  mariposas bajo la luz tamizada de sombreros florales.

Este artista de inicios del s. XX fue uno de los habituales asistentes en Els Quatre Gats, concurriendo con Picasso y otros bohemios.

Cuando faltaban pocos años para la Primera Guerra Mundial París  era una fiesta y el Moulin Rouge un imán sensual. Ese fue el tiempo de las prodigiosas ilustraciones y dibujos de Gosé.

Lo cierto es que en su centenario sabemos más bien poco de la manera de ser de Gosé; se apunta que era  persona de sobria elegancia, pulido, como se puede advertir en el retrato a carboncillo que le hizo su amigo Casas.  Se aventura que reservado y concienzudo observador. Rasgos que se ven confirmados por el resultado de la minuciosa crónica social que conforma su obra.

Estamos sin duda ante un hombre que dedicó su tiempo a mirar, actividad que,  como sostiene el acuarelista Joaquín Ureña, es esencial en los pintores.

Nuestro creador dejó España y se trasladó a un París atiborrado de vida social, donde  le resultó difícil mantenerse fiel a su vocación al sufrir estreches económicas rayanas en la miseria. Había jornadas en que todo su caudal era las monedas para pagar una infusión y poder sentarse en un velador desde el que recoger con un lapicero la vida "spleen" del café del mundo,  convirtiendo su papel de dibujo en espejo de las damas "chic" que imponían la moda en el orbe.

La exposición en Lleida en lo que fue el Casino, es como la pecera que dejó de mirar hacia la calle Mayor y se enfoca retrospectivamente hacia la Belle Époque: Actitudes, gestos, vestidos, peinados, zapatos, sombreros, pamelas, adminículos, bastones, colores, telas inconsútiles, fondos urbanos, mobiliario; todo parece cobrar un lánguido movimiento.

Gosé representa a las mujeres, ya lo apuntamos, con extrema delicadeza, pero  no trata igual a sus "partenaires"  a los que sólo bosqueja con intencionada imprecisión. ¿Por qué?

Pero no todo son vaporosidades, froufrou..., además de las  figuras femeninas con fondos de balaustradas, búcaros con flores, hípica etc., nuestro ilustrador no dejó de sentirse español y dedicó  atención al género que en la preguerra de 1.914  se denominó "españolada"; temática aceptada con agrado por las mejores revistas de Europa que la presentaban por su "exotismo".

Nuestra nación despertó en Europa, en aquel momento un tanto disipado, la curiosidad por conocer las costumbres y el patrimonio cultural popular.

Ese interés se hace visible en la obra de Gosé, por ejemplo en  la relajada "instantánea" que  capta a un caballero y a un torero en el callejón de una plaza, personajes de los que no puedo darles más detalle por desconocer sus nombres, y entre los que cabe imaginar este diálogo:

-Estuvo bien, maestro.

-Hice lo que pude. En el quinto estaré mejor.

- No hay quinto malo…

-No importa si sale malo, yo lo haré bueno en mis telas.

-No lo dudo. La plaza lo espera.

-Y yo estoy aquí para demostrarlo.

-Eso se llama vergüenza torera.

La escena nos demuestra, en el marco modernista de la vida mundana de midinettes, que el pintor no se pudo sustraer a la atracción de los toros.

En efecto, Gosé en su apartado "españolada", dejó claro testimonio de la tauromaquia en su obra.

Desde Lleida, donde escribo, quienes estén interesados en contemplar la obra de este ilustrador fundamental de principios de siglo XX, sepan que les esperan alrededor de 300 creaciones.

Para los interesados facilito la siguiente información:

Museu d’Art Jaume Morera.

Avda. Blondel, 40, bajos

25002 Lleida. Telf. 973700418

Del 28 de abril a 11 de septiembre de 2016

Entrada gratuita.

mmorera@paeria.cat

Ilustración: Tauromachie. Tinta, carbón y acuarela sobre papel

Colección: Artur Ramón

Fotografía de Enric Rodríguez                                                  

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