inicio
José Luis Rodríguez García - 25/03/2016

Carmen Rigalt ha publicado un artículo en el diario El Mundo (16/03/2006) en el que reconoce ser persona con muchas contradicciones. Lo titula LAS MOSCAS y comenta que estuvo presente en la mayor manifestación en favor de los toros que se recuerda (se refiere a la reciente en Valencia).

Por lo que escribe se desprende que se llevó una gran sorpresa, hasta el punto que el evento le sugirió explicar alguna intimidad en relación con su antitaurinismo, venido a menos tras dos lejanas experiencias; una con ocasión de la ocupación del ruedo por la Sección Femenina y otra a la que personalmente no doy crédito, pues dice no acordarse de la ciudad en que pisó la plaza. Tengo para mí que donde se ve la primera corrida difícilmente se olvida.

Y es que la escritora sí recuerda las moscas y "el culo de ensaimada de los picadores," curiosa y analógica evocación de tan remota tarde de toros, rica en "pequeños asuntos colaterales". Del toro, puntualiza, "nada de nada".

El artículo me engancha y capto un trasfondo de realismo mágico. No hay toro y es antitaurina.

Sigo leyendo y me entero de que aquella experiencia abocó a la mordaz periodista a tener que jurar desde entonces en arameo, precisando: Voluntariamente, no por imperativo legal. ¿Qué me dicen ustedes de este quiebro? Ni los de Padilla al violín.

Como cada cual se flagela donde más le duele, Carmen Rigalt nos confiesa, en esta casi página de diario personal, que vive con una pregunta sin respuesta: "¿Por qué fui a los toros si era antitaurina?" Vamos, el eterno ser o no ser.

Yo lo desconozco, pero ella nos da a conocer unas explicaciones que como lector intento comprender y me digo: Si no recuerda la plaza ni vio al toro, creo que entra dentro de lo normal que formara parte de los "anti". Se cumple la primera condición, el desconocimiento del toro.

Y en uno de esos giros literarios que toreramente denominaríamos afarolados, la periodista nos hace aparecer a Ava Gadner donde se sentaban las guapas del celuloide, en la barrera. ¡Anda que no ha llovido desde entonces! Ahora las hermosas, como dirían los guionistas del NODO de entonces, esmaltan los tendidos y andanadas. La belleza es también democrática.

Al llegar a este párrafo barrunté, ahora  saldrá Luis Miguel Dominguín, pero… ¡saltó la libre! Rigalt, igual que San Pablo se cayó de la montura, va y proclama que es menos antitaurina desde que pasó lo que pasó en Cataluña; que piensa igual pero siente diferente. Y me arranca un sincero ¡Olé! (que no oye la autora).

Como el artículo lo rotula "Las moscas", me digo que habrá que atarlas por el rabo, pues ahí es nada constatar que el Parlament de Catalunya ha favorecido la causa que ha prohibido.

Pero hete aquí que cita a Manuel Vincent y enuncia que sus ataques contra el calendario isidril ya no son lo que fueron y anota que las moscas acuden a la bragueta de un viejo...¡ qué cosas! Puro surrealismo.

Sigo leyendo tras lo de la portañuela algo confuso, y me entero de que las amigas de Rigalt han observado que tiene su antitaurinismo diluido. Entiendo de poca consistencia, desleído, y lo clausura con estas palabras para ser escritas sobre la playa: " Lo peor de los toros no son los toros sino sus propagandistas: machistas, franquistas, latifundistas. Y maestrantes"

Y con una sonrisa en los labios me acuerdo de la incruenta cárcel de papel.

 

 

  Votar:  
Resultado: 4,6 puntos4,6 puntos4,6 puntos4,6 puntos4,6 puntos   9 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.