inicio
Carlos Bueno - 14/02/2017

La anulación del Tribunal Constitucional del veto a los festejos taurinos en Cataluña cayó como agua de mayo entre los defensores de la libertad. La expresión "¿Oye, tú, ya podemos dar toros?" proferida por el propietario de la Monumental Plaza de Toros de Barcelona, Pedro Balañá, al enterarse de la noticia, fue una explosión de alegría para los aficionados, que suponían que de inmediato el empresario se iba a poner manos a la obra para organizar el regreso de las corridas a la capital Condal después de seis años de injusta prohibición.

Han pasado poco más de tres meses de aquello y lo que acaba de caer ahora es un jarro de agua fría sobre todas las ilusiones depositadas en la restauración de unos derechos que nunca debieron seccionarse. Don Pedro ha dicho no. No a dar toros y no a ceder la plaza para que otros los den. Lo fácil ha sido tachar al dueño del coso de cobarde, de traidor, de "cagao", y quizá lo sea. La familia Balañá hizo fama y dinero gracias a sus negocios taurinos y ahora reniegan de ello.

Pero, poniéndose en su lugar, hay que admitir que muy pocos seríamos capaces de jugarnos el futuro económico de nuestra descendencia. Y eso precisamente es lo que peligra si el viejo Balañá intenta programar corridas en Barcelona. Sus hijos, Pedro y María José, regentan una docena de salas de salas de cine y teatros en la capital catalana. Me consta que durante años han sufrido una persecución institucional asfixiante en forma de encarecimiento de cuotas de doblaje y de inspecciones de sanidad y seguridad, una presión derivada de sus vínculos con el mundo taurino. Y, mirando por el futuro de sus vástagos, don Pedro ha tenido miedo de plantar cara a los políticos de turno que, de manera invisible y mafiosa, le chantajean sobre sus negocios.

Así las cosas, y aunque a todos nos gustaría que el reputado gestor hubiese sido más valiente, sólo queda la solución que apuntaba mi buen amigo Agustín Colomar: una plaza portátil. Puede entenderse que es algo de poco fuste, pero no parece que haya otra vía para darles en las narices a los prohibicionistas y volver a ver toros en Barcelona. No se puede depender de que los organice alguien que tenga sus lentejas en territorio catalán y que, lógicamente, siempre estará preocupado por las coacciones que pueda sufrir. Es por eso que empresarios, toreros y ganaderos han de formar una piña y ofrecer una corrida, un acontecimiento al que pondrán muchas trabas burocráticas pero que legalmente, con todo en regla, ha de llevarse a cabo. No es cuestión de buscar rentabilidad, sólo de ganar una pelea que nunca debería haberse disputado.

Una plaza portátil con garantías, tres toreros de renombre, una ganadería con crédito y los toros pueden ser una realidad de nuevo en el paraíso perdido, en la ciudad que más festejos ofreció durante muchos de los años de nuestra historia; esa que algunos desconocen y que se empeñan en mancillar. 

  Votar:  
Resultado: 3.6 puntos3.6 puntos3.6 puntos3.6 puntos3.6 puntos   14 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
SPC C2C Soluciones Integrales SPC C2C Soluciones Integrales

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.