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Redacción - 30/10/2016

Los formales y el frío, así se titula un poema del gran Mario Benedetti que relata la historia de dos protagonistas, el amor, el frío y la pasión; hubiese querido honrar a Benedetti haciendo una analogía de su poema y lo que esta tarde sucedió en la Monumental, pero no. En este relato no hubo dos seres apasionados a los que el frío inspiró, no hubo dos formales que perdieron la cordura por la pasión; lo que si existió fueron muchos conformes y el frío.

Llegaba recién desempacado de España Miguel Ángel Perera, del avión a un paseo por la prensa y a torear. Lo que recordábamos de Perera hace algunos años era formalidad, seriedad y finura, hoy sobre todo en el de regalo vimos a un toreo acelerado, trompicado y no pulcro. Con ese de Teófilo Gómez, por cierto feo como pecar en viernes santo, Perera elaboró una faena de muchos pases, sí algunos de largueza y otros muchos sin el asentamiento acostumbrado, el viento y el frío que imperó toda la tarde quizá hizo que la afición coreara todo, aunque la labor fuera de tonos fluorescentes y sonidos engolados, es decir sin la serenidad y temple que Perera posee, qué raro es ver al español salir dando traspiés de la cara del toro y pisando la muleta en escena desalentadora. El feíto Teófilo fue repetidor, noble, quizá en exceso, pues eso de olfatear la muleta y las zapatillas del torero no es claramente sinónimo de bravura y fiereza,  que es al fin lo que da la emoción a una faena. Perera entró a matar dejando estocada entera y trasera, para ese entonces Los Conformes del tendido, quizá inspirados por el gélido ambiente, aplaudieron, corearon, y para esa altura sus manos de tanto palmear ya no estaban tan frías. Les alcanzó aún para que Perera diera una vuelta al ruedo. Con el soso de Pepe Garfias que hizo primero de la tarde, que sustituyó al primero de Torreón de Cañas que se partió el pitón izquierdo al rematar en el burladero.  Perera con el garfeño construyó una labor meritoria de más a menos. Nada tenía por ofrecer el astado y el torero le dejó la muleta en los belfos hasta conseguir varias tandas lentas obligándole a pasar, todo en pocos metros cuadrados, pero la labor decreció, mal y de malas con los aceros hasta escuchar dos avisos y retirarse entre las protestas de la gente. El cuarto para Perera fue un tanto deslucido, con el percal atinado con las verónicas y la media, así como con las chicuelinas andantes para llevarlo al piquero. Con la muleta esforzado pero sin más, abrevió, otra vez mal con la espada y la división de opiniones.

Octavio García El Payo tuvo una primera faena de altas y bajas, el de Torreón de Cañas parecía que iría a más en un inicio pero poco a poco las cosas cambiaron. Ambos toro y torero por momentos regalaban pasajes bellos, uno embestía franco y el otro encontraba las distancias correctas, matizado con trincherazos y desdenes de pintura pero también hubo medias embestidas y pases poco aseados y revolucionados, en general una faena intermitente que decía sí y no. El Payo pinchó en tres ocasiones para posteriormente dejar media espada terrorífica como leyenda de día de muertos. El quinto de El Payo fue una belleza de animal, castaño precioso que despertó las palmas al saltar al ruedo. El torero de Querétaro sembró esperanzas al iniciar su labor muleteril con pases alto y el trincherazo de estampa, por izquierda con firmeza y parecía que cosecharía los lauros, pero poco a poco las embestidas escasearon y la faena del torero se esfumó. Entera tendida y la gente lo invitó al tercio.

Arturo Saldívar hizo el paseíllo, al igual que sus compañeros de la mano de varios niños. El de Aguascalientes tuvo enfrente a un justo astado de San Isidro, variado y correcto con el capote y de muleta la sosería imperó tanto en astado como en torero, frío y grisáceo cual fantasmal aparición, incorrecto con la espada y a otra cosa. Con el sexto de la tarde, destacó en varias tandas por el derecho y el remate, pero la tarde fría de otoño se apoderó de la situación dada en el ruedo, esporádicos pases por aquí y allá, mató de entera ligeramente trasera para retirarse en silencio.

Ficha del festejo:

Plaza de toros de Aguascalientes. Primera de la Feria de Calaveras. Toros de Torreón de Cañas (2º, 4º y 6º), San Isidro (3º), Jaral de Peñas (5º), un sobrero de Pepe Garfias (1º bis) y un sobrero de regalo de Teófilo Gómez (7º).

Miguel Ángel Perera, silencio tras dos avisos, silencio y vuelta en el sobrero de regalo.
El Payo, palmas y ovación.
Arturo Saldívar, silencio y silencio.

Incidencias: El subalterno Jonathan Prado saludó en el tercio tras dejar buenos pares.

 

Fuente: www.torosenelmundo.com

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