inicio
Carlos Bueno - 15/11/2016

Aunque detesto de verdad escuchar conversaciones ajenas, en este caso fue inevitable. El grupo que ocupaba la mesa de al lado hablaba tan alto que era imposible no oír a la perfección sus diálogos. Recordaban tiempos pasados de mayor convivencia vecinal y menor globalización, y añoraban una época en la que familiares y amigos se reunían para llevar a cabo la ancestral matanza del cerdo. A muchos les puede sonar a barbaridad. La palabra matanza resulta dura, pero realmente era un día de fiesta en el que cada participante tenía su cometido, y la del cerdo, obviamente, era la de aprovisionar de variado alimento a la familia que durante un largo periodo lo había cebado.

Me vino a la mente mi querida abuela, incapaz de matar una mosca pero presta a sacrificar uno de sus conejos para cocinar la fantástica paella de los domingos. A ella, tan pacífica y animalista, no le temblaba el pulso cuando tenía que hincar el cuchillo porque conocía la función y el destino de cada animal, eso que ahora llaman el círculo de la vida. Mi abuela me contaba que antes, en la mayoría de hogares, se criaban animales para abastecimiento propio. Se sabía perfectamente qué comían y la salud que gozaban. Era alimentación fresca y sana a pesar de que las autoridades sanitarias todavía no habían prohibido las matanzas para justificar sus sueldos. Ahora no sabemos realmente lo que ingerimos por mucha información que contengan las etiquetas de los alimentos que compramos, y el número de enfermos de cáncer se dispara respecto al tiempo en que el cerdo del hogar alimentaba a sus dueños, no sé si solamente se tratará de una casualidad.

Entre recuerdos y pensamientos volví a meterme en la conversación ajena cuando el grupo de la mesa de al lado introdujo el tema taurino. Qué alegría, ya no es habitual escuchar que se hable de toros con naturalidad. Discutieron sobre quiénes pensaban que eran mejores toreros, se contaron viajes a tentaderos, incluso comentaron cuáles eran las plazas más antiguas de España. "La de Béjar", aseguró uno. Estaba claro, sabían de qué hablaban, y yo, que andaba un tanto tristón añorando aquellos tiempos que me contaba mi abuela, cambié de humor y me marché tan contento del restaurante.

Esa misma noche salí a visitar aquella bonita ciudad costera sin importarme demasiado donde me llevaban sus callejuelas. Y, cosas del destino, acabé en la zona de las tascas a la hora de cenar. Había decenas de tabernas, centenares diría yo. Una junto a otra, y la mayoría estaban regentadas por vascos. Como no tenía preferencia por ninguno de aquellos locales me dediqué a observar sus mostradores antes de elegir el establecimiento.

Todos parecían ofrecer buena calidad culinaria. Y cuando no sabía por cual decidirme se me apareció una señal. En el estante de uno de los bares, junto a ikurriñas, fotos de distintas plantillas del Athletic de Bilbao y banderines del club de fútbol del San Mamés, había una pequeña cabeza de toro sobre un pedestal en el que aparecía el hierro de Núñez del Cuvillo. No había más que pensar. Y allí cené. Magníficas viandas y estupenda conversación con los tres jóvenes que regentaban el restaurante. Inevitablemente conversamos sobre el error que muchos políticos comenten al relacionar antitaurinismo con sentimiento antiespañolista y que tanto desasosiego social innecesario está ocasionando, y acabamos hablando del toro-toro de Bilbao y de los nuevos toreros que están refrescando el escalafón y reilusionando a la afición. Brindamos con patxarán por los toros encastados y los toreros dispuestos. "Así siempre habrá futuro", aseguraron. Me despedí de ellos y me fui a la cama feliz.

A veces soy pesimista y lo veo todo muy negro taurinamente hablando, y otras, sin embargo, el optimismo me invade, como me sucedió el pasado fin de semana cuando fui a aquella ciudad buscando el sol y la playa y me encontré con dos momentos taurinos tan inesperados como esperanzadores. Acabaron con la matanza casera, pero será cierto que mientras haya toros encastados y toreros dispuestos no podrán con la tauromaquia. 

  Votar:  
Resultado: 5 puntos5 puntos5 puntos5 puntos5 puntos   5 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
SPC C2C Soluciones Integrales SPC C2C Soluciones Integrales

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.