inicio
27/03/2017

Así da gusto empezar y revitalizar el cuerpo y la mente después de un invierno alargado hasta debut de los festejos en la primera plaza del mundo  puesto que ayer en Madrid vivimos una tarde interesante por los muchísimos alicientes que tenía el buen cartel presentado por la nueva empresa: tres de los novilleros más prometedores del escalafón con una buena novillada sobre el papel de Fuente Ymbro y a la postre, bien presentada y de buen juego con novillos de nota.

Con esos mimbres la cosa pintaba bien y terminaba como se vaticinaba, aunque la cosa pudo ser mucho mejor puesto que ayer tres orejas hubieran sido justas sin ninguna duda. Pero por unas cosas u otras todo quedó en un solo apéndice cortado por el albaceteño Diego Carretero.

Para empezar Pablo Aguado mostró su capacidad y toreo serio que le lleva a ser uno de los puntales donde se cimentará la temporada novilleril en España. Torero cuajado y de corte puro muy del gusto de Madrid y cualquier plaza que se precie del toreo de siempre y que no cortó la oreja por el percance que sufrió cuando cuadraba al primer novillo de la tarde y que después de unos segundos interminables con la pérdida de conciencia por parte del torero, fue llevado en volandas y con sumo cuidado (digno de destacar la tranquilidad en un momento tan complicado) a la enfermería, impidiendo el percance si hubiera acertado con la suerte suprema lo que podría ser el primer premio de la temporada en Madrid.

Al igual que con Leo Valadez, al que solo la ley de Murphy (y perdónenme la excentricidad, sin base científica ni matemática) le privó de cortar la primera oreja de la temporada. En esta ocasión seguro que pedida con mucha fuerza por una gran labor templada, honda y por momentos y sobre todo en los remates muy torera, debido a que la maldita "ley" hizo que en el primer novillo de la tarde que mató por percance de su compañero recetara una estocada entera con una muerte fulminante del novillo y en el segundo de la tarde "el del triunfo personal" lo pinchara y no repitiera el éxito con los aceros del novillo anterior, y de esa forma eso y solo eso le privó del premio.

Premio que sí consiguió el albaceteño Diego Carretero que durante algunos momentos de la tarde, al menos para mí, no diera la verdadera dimensión real de este torero, seguramente provocado por los nervios y la presión de la necesidad de triunfo, pero que a última hora y con un gran novillo fue capaz de templar esos nervios y esa necesidad para cortar esa oreja que le tiene que saber a gloria y servir a él y a los aficionados para poder seguir viendo en Madrid y en todos los sitios. Un novillero con muchas posibilidades y que a mí personalmente me parece que puede y debe ser uno de los nombres de la temporada. Me gustó mucho en 2016 y en esta nueva temporada me ha convencido del todo en Valencia y Madrid, no le perderé la pista.

Y como no puede ser de otra manera, mí modesta columna de opinión en un día como el de hoy, no se puede cerrar sin recordar al maestro Manolo Cortés, su grandeza, su toreo y su forma de ser y estar. Decir Manolo Cortés, es decir torero de Madrid, con todo lo que significa y conlleva ese término porque después de 35 años viendo toros en Madrid, el maestro de Ginés está en ese pódium de mi corazón de Madrid en donde sólo tengo hueco para esos toreros que consiguen hacer de Madrid capital del toreo y han hecho y hacen muy grande esa plaza y su afición. Toreros como Pauloba, Cepeda, Curro Vázquez, Antoñete, Sánchez Puerto, Frascuelo, Pepín Jiménez, José Ignacio Sánchez, José María Plaza, Fernando Cámara, entre otros (aun cierro los ojos y los veo a todos en Madrid), son de esos toreros que te arrugan el alma, que quebrantan los sentimientos y que no necesitan dos orejas y una puerta grande para ser lo que son TOREROS con mayúsculas. Toreros de detalles, de momentos y de Madrid, toreros que hacen grande la tauromaquia, de destellos, de relámpagos, de latigazos y sobre todo de arañazos que desgarran el alma. Arañazos que perdurarán por siempre en herida porque esas heridas que se abrieron hace en años en Madrid nunca cerraran, aunque nos falte a partir del sábado pasado uno de sus máximos exponentes, Don Manolo Cortés.

Grande Madrid con ese merecido, justo y respetuoso minuto de silencio por un torero que con sus yemas llenaba de grandeza su ruedo.

  Votar:  
Resultado: 5 puntos5 puntos5 puntos5 puntos5 puntos   4 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
© Gestor de contenidos HagaClic

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.