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José Mª Vivas - 02/06/2017

Difícil encauzar la columna de hoy porque han sido muchos los matices a examinar y muchas las cosas que han pasado en la corrida de toros de Domingo Hernández, que por cierto tomaba antigüedad en Madrid y se ha entretenido en echar una corrida de toros grande y que ha tenido toros con muchas posibilidades.

Pero lo que bombardea mi mente de verdad desde que ha finalizado la corrida, es la diferencia de años de alternativa del padrino de confirmación de alternativa y el confirmante, 26 años se llevan entre Ponce y Varea y para cerrar el círculo y empezar mi columna, sólo se me ocurre decir que hoy parecía que se habían cambiado los papeles, por ganas, ilusión y por sobre todo querer, querer y querer.

Hablaré con claridad como en mí es habitual y hoy diré lo que me sale de mi alma de aficionado. Hoy Enrique Ponce ni por asomo tendría que haber salido por la puerta grande. En Madrid un torero no puede cruzar el umbral más importante del toreo, estando como ha estado con la espada e incluso con un metisaca haciendo guardia en su primero, eso es evidente e innegociable y el que no quiera verlo pues allá él.

Tampoco voy a ser yo el que le niegue el mérito a Ponce en la tarde de hoy porque no tiene nada que ver que no merezca la Puerta Grande  con que su tarde ha sido memorable en todos los sentidos. Enrique Ponce lleva unos años que da gusto verle en la plaza, es una máxima figura del toreo con muchos años al frente del escalafón y con una trayectoria pulcra y grandiosa con más de 25 años de alternativa y parece que cada año fuera el primero. Hoy algunos dicen que es una puerta grande de respeto a una trayectoria y lo cierto es que el respeto a este gran torero, viene dado por ver como Madrid le espera estos últimos años, como Madrid se rompe cuando esta con el capote como hoy, cuando torea en redondo con la cintura rota y ligando muletazo tras muletazo y esos "olés" son el respeto que Madrid le regala.  Porque Enrique Ponce no tiene que mendigar una puerta grande, es un torero que ahora mismo está por encima del bien y del mal. Incluso su reacción una vez conseguida la segunda oreja de la tarde es de tranquilidad porque su obra ya había sido realizada, porque su grandeza quedo patente con dos toros muy distintos y ante ambos rozo la perfección. Don Enrique Ponce ha dado una dimensión de torero en esta tarde de Puerta Grande, pero nunca debió cruzarla porque una cosa es lo que debe ser y otra cosa es la realidad. Grande el maestro de Chiva, grande hoy y siempre, torero de toreros y sobre todo hombre cabal que puede estar feliz de lo entregado hoy en cuerpo y alma en la primera plaza del mundo, enhorabuena por la tarde.

Curiosamente hoy se abrió la puerta grande de Madrid con mucha controversia, gracias a la doble acción de un presidente admirado e idolatrado por buena parte de la afición de Madrid, siendo el mismo que en esta misma feria actuó de aficionado para salvarnos de orejas sin sentido (a pesar de la mayoría) y hoy tira de reglamento para darlas. Sólo le puedo pedir coherencia y cierto orden en las decisiones porque aquí como en el futbol cuando un árbitro o presidente son protagonistas, eso es mala señal y la tele y las entrevistas para los profesionales, le pese a quien le pese.

Se acabó la feria para David Mora  y permítanme que le felicite desde aquí porque lo de David en San Isidro ha sido de montaña rusa. Unos días abajo, otros días arriba, pero siempre con un denominador común: la sinceridad y la verdad y contra eso no hay muro ni toro que acabe. Más tarde o más temprano todo volverá a su cauce normal y sobre todo esa ovación final en el 5º toro, tiene que saberle a David, a gloria.

Confirmaba Varea, que seguramente y ojala me equivoque, cuando vuelva a Madrid en más ocasiones no encontrara un lote de toros tan propicios para el éxito como los dos de hoy de Domingo Hernández. tarde de mucha responsabilidad que pesó en el torero y sobre todo, día para guardar en el recuerdo por esa confirmación y de copiar de uno que lleva más de 25 años y ha marcado el camino a seguir, ilusión, ilusión e ilusión.

Dentro de las cositas pequeñas de hoy en Madrid válidas para mi remate de tanda, decir que me encanta como es Madrid, el sentimiento y respeto que tiene por ciertas cosas que en otros sitios pasan desapercibidas y que solo la afición venteña adquiere de serie. El respeto a un torero que confirma o toma alternativa siempre está presente en su afición. Respeto que también se tiene a toreros que se lo han ganado en el ruedo como David Mora que después de pasaportar a su último ejemplar de la feria, recibió una tan merecida ovación como necesarias para uno de los de casa.

Y ya por último y como "anécdota graciosa", este año el callejón de Madrid está más lleno que nunca de "personajes varios" y uno de ellos (por cierto, ya habitual en temporadas anteriores, no de los nuevos), llevaba hoy una llamativa blusa amarilla limón, pero limón con cojones (con perdón) y sin ser supersticioso me chirriaba bastante porque además se ha tirado toda la corrida de pie... pero mira tú por donde el amarillo como es habitual no fue premonitorio de nada malo, gracias a Dios.

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