inicio
Manuel Viera - 08/02/2017

La idea de la decadencia estaba ya asentada en su mente. Y ello tuvo mucho que ver con la decisión adoptada. Idea que se abrió paso con mayor fuerza tras el ostracismo  al que se hallaba sometido. Porque cuando le sobrevino el olvido percibió de inmediato que en el exilio temporal estaba la solución. Con otra ilusión, con otra gente, con otra vida. Con su arte y sus creencias huyó a México a la conquista de un nuevo sueño ligado al toreo. Pasión que le metieron en la sangre siendo un chiquillo.

En el recuerdo quedaba aquella noche de julio que parecía tarde de abril en la Maestranza. Tendidos abarrotados de gente expectante con un sevillano con hechuras de torero y maneras para serlo. Y en la medianoche, cuando la brisa del río acariciaba los rostros y refrescaba el ambiente, aquel joven vestido de blanco y oro brillante y parpadeante atravesaba, a hombros de sus colegas de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, la ansiada Puerta del Príncipe. Con la mano izquierda había tocado las teclas de una despaciosa melodía para seducir con su toreo inspirado y endulzado por el quejío quebrado del detalle y el adorno.

Toreo que se convirtió en estado emocional continuo. Sus formas buscaban descaradamente una tauromaquia basada en un excepcional concepto sin dejar de ser fuente de inspiración en su expresiva naturalidad. Y en menos de tres años el sueño del doctorado hecho realidad en una lujosa tarde de Feria de Abril. Bonitas historias que empiezan y se quedan sin final.

No es difícil identificar los elementos que provocaron la indiferencia. El desinterés por un torero que quisieron hacer figura en dos días. Y en dos días, también, quedó negado. Hay decepciones que queman como ácidos, que pesan como piedras. Decepciones que sacuden, que asfixian y que envenenan. Pero también las hay que corren como el agua de un río en busca del mar que enriquece. Francisco Lama de Góngora las aprovechó en construir variantes a partir del hallazgo de su gente de México. Pese a las soledades que enturbian la mente, pese a las aventuras grotescas donde el peligro acecha, toreó y evolucionó para hacerse más persona y más torero.

Semblanza de quien rompió con los patrones tradicionales y supo encontrar en el problema y la dificultad lo maravilloso de su vivencia de nueve meses en tierras aztecas. Aquí, habrá quien todavía recuerde su toreo y le dé la merecida segunda oportunidad.

 

 

  Votar:  
Resultado: 4,7 puntos4,7 puntos4,7 puntos4,7 puntos4,7 puntos   34 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.