inicio
Manuel Viera - 11/11/2015

Hace ahora justo cinco años y catorce días que el Tribunal Constitucional lleva sin pronunciarse sobre la abolición de los toros en Cataluña. Todo un récord para una sentencia nada compleja. Pues bastaría, según el jurista Ignacio Lloret, aplicar que la competencia es exclusiva del Estado sin perjuicio, claro, de su gestión por las Comunidades Autónomas. Y es que, reafirmando el viejo argumento de “esto no tiene solución”, Cataluña tampoco la tiene en lo taurino. Quizá porque es una utopía la devolución de las corridas de toros a una gente víctima de su propia libertad.

Por todas partes se oyen comentarios acerca de que el TC tiene preparada la sentencia declarando inconstitucional la ley del Parlamento de Cataluña que prohibió los toros en octubre de 2010, aunque el alto tribunal estimó, igual que el partido del Gobierno, no hacerla pública antes del pasado 27 de septiembre por la indignación que podría provocar en los sectores nacionalistas y más radicales. E incluso, según el PP, quitaría más votos que daría. De todas formas, el señalado día pasó y todo sigue igual en esta España curiosa y preñada de misterios. Y, si de Cataluña hablamos, los misterios se convierten en enigmas y éstos en jeroglíficos irrealizables una vez aprobado por su Parlamento el “Estado catalán”. Y ahora sí se siente la palpitación de lo imposible más cerca que nunca.

Entonces, más allá de la teoría, ¿cuál es la realidad? Las especulaciones no son más que ejercicios mentales que muchos llevan a cabo para profundizar en esta época de silencios a convenir y olvidos impuestos. Una época en la que la ilegalidad de la política catalana camina paralela al falso progresismo de muchos de sus políticos. Los mismos que se olvidan del derecho e imponen, con encantada fantasía enmascarada de absurda y falsa sensiblería, su mentalidad separatista sin abandonar el descaro de poder ni el oportunismo de prohibir. Toda una legitimación del triunfo del cinismo.

Pese a lo sostenido por Cernuda, el viento del olvido, cuando sopla, no necesariamente mata, pero descalabra. Descalabrada situación que invita a la reflexión sobre unos acontecimientos que se suceden con acelerada prisa. Nada es determinante, pero sí es conveniente quitarse las orejeras y mirar a un lado y a otro para descubrir la execrable realidad. Ni, desde luego, entusiasmarse con la decisión del Constitucional ante la radical herencia del robo de la libertad.

  Votar:  
Resultado: 4,9 puntos4,9 puntos4,9 puntos4,9 puntos4,9 puntos   22 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.