inicio
Mariano Aliaga - 10/01/2016

Ha comenzado un nuevo año dentro de una década marcada por el descenso en rafting de nuestra balsa por aguas que agitan desde todas las orillas con deseo de hundimiento y sin timón de guía que nos lleve a un remanso. Por tan repetido no deja de ser menos cierto, como tampoco lo es que desde la propia embarcación no se ha sabido reforzar la estabilidad y solamente se han intentado parchear las vías de agua.

Malos parches que tapan fisuras y abren boquete que proyecta imagen mercantil hasta plantear dudas de si al defender la fiesta se defienden grandes intereses de otros o arraigados sentimientos propios. La tentación es tan grande que el maldito demonio hace comprender cual es la guerra de cada uno hasta  provocar un paréntesis de alejamiento sin letras ni papel y con régimen de plazas hasta el adelgazamiento de basura.

Al mismo tiempo aparece la búsqueda de aire limpio, la pureza, si existe. Quizás a través de la inocencia infantil y juvenil con virginidad de intereses pueda volver la mente al punto de comienzo en el interior de la espiral de esta pasión. Así sucede al contemplar las caras de ilusión de criaturas que cada día reciben clases en la Escuela de Tauromaquia a la que llegan de la mano de unos padres asombrados porque sus hijos no paran de intentar torear y ver imágenes de faenas en televisión, para asombrarnos más aún a los demás cuando declaran que es lo que más les gusta en el mundo y que están dispuestos al sacrificio dentro de su disfrute. Ver mecer el capote a pies juntos con barbilla encajada  a  personillas de seis años que terminan el lance con la sonrisa en la boca es algo tan emocionante como las verónicas del diestro de La Puebla. Naturales a cámara lenta de los adolescentes ante pitones en manos de compañero colaborador hacen volar el tiempo en las tardes. Los nervios comunes antes del primer tentadero y la satisfacción de haberse puesto delante  sin dudar, con orgullo y satisfacción interior. Tanto como el de profesores que regalan tauromaquia para trastos y cabeza. Viendo a los chicos y chicas se hace imposible comprender como se pueden intentar destruir esas ilusiones y sueños en propiedad de estos “locos bajitos” con los mismos derechos que otros con aficiones diversas, seguramente la mayoría menos sanas que ésta.

Ellos provocan la motivación en su entorno para no defraudarles y merecen que luchemos hasta las últimas consecuencias por su formación y  protección, en defensa de sus derechos declarados por Unicef y que no viene mal recordar. "Todos los niños menores de 18 años tienen los mismos derechos sin distinción de raza, sexo, religión o procedencia"

  Votar:  
Resultado: 4,5 puntos4,5 puntos4,5 puntos4,5 puntos4,5 puntos   6 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.