MANUEL VIERA

La jugada cabrea

miércoles, 5 de febrero de 2020 07:00
miércoles, 5 de febrero de 2020 07:00

El primero, apoteósico e inolvidable triunfo, lo obtuvo en Sevilla a través de un discurso de indudable calidad, de belleza intensa, de naturalidad y torería. De una tauromaquia de pasmosa sensibilidad. Con ella evocó el toreo de épocas pasadas. El toreo eterno. Fuente de la que bebe cuando la inspiración aparece y en ella vuelca sus poderosos saberes. No hubo atisbo de renuncia en su vertiente fundamental en pos de la esencial emotividad. Su manifestación sobrepasó lo códigos prefigurados en el legítimo triunfo de aquella recordada tarde de Viernes de Feria en la Maestranza.   

Con tan incuestionable éxito logró la más contundente forma de reivindicar la primacía del coso maestrante para el presente año taurino. El número uno en escoger tardes, ganaderías… y ese Domingo de Resurrección tan significativo en la inauguración de la temporada de toros en Sevilla. Luego, los demás. A él, más que a nadie, le pertenece. No sólo por su apasionado toreo, sino por ser máximo triunfador de la Feria de Abril de 2019. Después, su personalidad de magnífico torero quedó ratificada en tres determinantes plazas de toros en las que volvió a provocar, de genial manera, el arrebato emocional en la gente.

Quizá, esa naturalidad absoluta. Ese patrón clásico de un concepto desnudo de banalidades. Esa sorprendente manera de hacer el toreo alejada de los tópicos del arte. Ese deseo incondicional de Sevilla por verlo rivalizar con quien, ahora, llena las plazas y es “rey” del toreo, no han sido suficientes para darle la vuelta al calcetín de lo establecido. Para cambiar la inercia de un sistema en el que vencen las estrategias de despachos. Máxime, cuando se potencian en el momento que quien ejerce la terea de gestión empresarial de la plaza en cuestión es, a la vez, apoderado de quien se niega a nuevo desafió

Las dos “perlas” juntas no estarán la tarde de Resurrección en la Maestranza. Eso dicen “hoy” y se confirmará “mañana”. Cuando la cartelería de la Feria de Abril y abono de la temporada en Sevilla se haga oficial. Pablo Aguado no podrá hacer crujir los cimientos del coso maestrante la tarde de Resurrección. Y no existe otra manera de decirlo. La jugada cabrea.  

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