MANUEL VIERA

Tanto de lo mismo cabrea

miércoles, 13 de mayo de 2020 07:59
miércoles, 13 de mayo de 2020 07:59

Me duelen los dedos de tanto teclear la misma historia. La cabeza de impotencia y el corazón de tantos golpes con los que buscan el k.o. Tanto de lo mismo exaspera. Cabrea y carcome el ánimo. Sobre todo, cuando veo “llorar” a los cómicos exigiendo al Gobierno poner, ya, encima de la mesa el dinero para poder seguir viviendo. Del cine y demás artes escénicas, claro. La pregunta surge impertinente pero inevitable. ¿Y para la tauromaquia qué? Pues según parece no forma parte del ingrediente cultural de una España gobernada por políticos que creen que el toreo es un grave problema para la sociedad.

¿Cuál habrá sido, entonces, la razón del motivo para que los profesionales taurinos puedan acogerse a las prestaciones por desempleo? No hay más motivo que el que va y viene según convenga. Es verdad que es algo tan justo como imprescindible para una gente que sufre de manera agobiante su inactividad profesional. A pesar de tan puntual decisión sigue sin haber un programa específico de apoyo al mundo del toro de iguales o parecidas características a los asignados a otras industrias culturales. A pesar, también, de existir la promesa ministerial de aportar soluciones a las treinta y siete medidas que en su día enviaron a Cultura representantes del sector taurino. ¿Cuándo llegarán? Y si llegan ¿serán iguales en importancia al del resto de sectores culturales? No, ni mucho menos.

Esa influencia sobre el líder, esa conjunción entre el socialismo progresista y el comunismo populista-animalista, está generando casos de iniquidad en el poder que da como resultado una profunda desigualdad cultural. Un error que cada día se hace más patente en una política odiosa con la tauromaquia que hace inviable la justicia que pregona.

Sin embargo, la Junta de Andalucía parece emprender una auténtica alternativa a la desazón de la Administración Central. Hace días llegaron los primeros gestos para un toreo de existencias truncadas y prohibiciones soterradas. Resulta ilusionante comprobar como la Consejería de la Presidencia se echa para adelante y muestra su total apoyo con medidas concretas.

Tal vez quede otra esperanza. El día menos pensado suena la flauta y los diferentes colectivos taurinos se convierten en uno solo, unido, potente, y sin una fisura que le haga desintegrase. Quién sabe si esto ocurre a volver la esquina.

 

 

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