PACO DELGADO

Esto es lo que hay

La continuidad de las funciones taurinas corre muy grave peligro si los partidos de la izquierda radical siguen gobernando por aquí

La fiesta de los toros, aunque desde fuera pueda parecer imposible e impensable, está muy seriamente amenazada en España. Y por nuestros propios dirigentes. Vease si no lo que planeaba Podemos de haber ganado en Andalucía... la abolición de las corridas, nada más y nada menos. Y nadie movió un dedo ni puso el grito en el cielo ante tamaña provocación y semejante disparate. Nadie con poder y autoridad para hacerlo, claro; aficionados y gente normal ya protestaron y se indignaron, sí.

Y eso que hablamos de una región eminentemente taurina. Como también lo es Valencia, donde pese a no haber ganaderías sino para festejos populares, la afición es enorme. Pero la continuidad de las funciones taurinas corre muy grave peligro si los partidos de la izquierda radical siguen gobernando por aquí. Compromís y València en Comú, satélites de Podemos, ya lo han dicho pública y claramente: no quieren corridas de toros y piden el fin de las mismas.

Primero fue Gloria Tello, concejala de Bienestar Animal, ahí es nada, que soltó que si por ella fuera, mañana mismo desaparecerían de Valencia los festejos taurinos. Ahora es el diputado Berto Jaramillo, concejal también del Ayuntamiento de Valencia, miembro del gobierno provincial y portavoz de la formación en la Diputación, el que ha manifestado, en referencia a la prórroga concedida a la empresa de Simón Casas para gestionar la plaza de toros de Valencia, que no pueden apoyar “la prórroga de un acuerdo que es herencia del PP” y ha sostenido que “o bien se comparten sus posiciones, o bien no se ha gestionado el nuevo acuerdo de forma eficiente. Ninguno de los motivos justifican esta prórroga que no podemos más que rechazar”.

Igualmente, se ha mostrado contrario al borrador propuesto por el responsable del área y presidente de la Diputación, Toni Gaspar, “en el que se pretende dejar en manos del posible concesionario si se producen o no corridas, y cuantas al año”, lo que, a su juicio, “permitiría más festejos taurinos que el pliego del PP heredado y dejaría en manos de la empresa de turno qué actividades se realizan en la plaza. No apoyaremos ningún pliego que no apueste por que no se produzcan corridas de toros. El Ayuntamiento de Valencia ya se ha posicionado en este sentido bajo el criterio de maltrato cero y no se entiende que los mismos partidos que respaldan esta visión, permitan que se siga produciendo maltrato animal en el corazón de nuestra ciudad”.

También ha asegurado que no aprovechar esta oportunidad “sería un caso flagrante de falta de valentía para acercarse a posiciones progresistas y romper con políticas asociadas a lo peor de nuestro pasado reciente”. Y, además, insulta.

No queda ahí la cosa y si ya hace un tiempo que se prohibieron los festejos populares en las pedanías de Valencia, ahora se pretende hacer lo mismo con la publicidad de funciones taurinas en el transporte público, como si fuese algo criminal. Y, por si fuera poco, están pergeñando una normativa de protección de los animales en toda la ciudad en la que se incluye a los caballos de picar, con lo que, de salir adelante esta ley, en el coso de Monleón no se podrían celebrar nada más que clases prácticas y novilladas sin picadores...

Y, para rematar el cuadro, se sigue buscando la fórmula para eliminar las Diputaciones, con lo que, al menos en valencia, la cosa taurina pasaría a depender administrativamente del Ayuntamiento, que ya se relame pensando en la rimbombante declaración de fiesta prohibida para las corridas de toros.

Esto es lo que hay y así están las cosas. Y luego nos extrañamos. Y nos echamos las manos a la cabeza. Y decimos ay, ay, ay...

 

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