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Paco Delgado - 25/09/2015

Clama el mundo taurino -siempre clama: por esto, por aquello, por lo de más allá... se le da bien eso, pero pocos son los que buscan soluciones y trabajan por ello; es más fácil que sean otros los que resuelvan sus problemas. Y así va todo...- por la llegada de nuevos diestros con tirón e interés para el gran público. Nombres que lleven gente a la plaza y vayan renovando un escalafón con ya muchos años de alternativa y, en algunos casos, sin la ITV pasada.

Hace unos días, con motivo de la feria de Albacete, escribí una crónica que titulé “Paso a la generación Jasp”, titulo que hizo gracia a varios colegas que, sin rubor alguno ni citar origen ni procedencia, lo hicieron suyo tanto para otras crónicas como para comentarios sobre el particular.

Hará como veinte años causó furor y cayó en gracia el término JASP, siglas que significaban jóvenes profesionales sobradamente preparados y que no tenían claro, pese a ello, su futuro laboral. También en el toreo, tan necesitado de nuevos valores, de savia nueva que refresque y regenere escalafones y afición, hay jóvenes profesionales sobradamente preparados que deberían ser promocionados con más decisión y ganas.

Hacía referencia en dicho trabajo a la proyección que presentaban varios novilleros y que bien podría contarse con ellos para intentar conseguir aquel propósito de rejuvenecer la torería.
Novilleros que han demostrado y demuestran que están ya para empresas mayores, como los actuantes en aquella primera novillada de la feria de Albacete, en la que dos de ellos, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín, salieron por la puerta grande y dejaron claro que se puede contar con ellos.

A ellos habría que añadir varios otros nombres que a lo largo de esta temporada que ya comienza a buscar las tablas han dado lugar a que se hable muy bien de ellos. Es el caso de Pablo Aguado, el peruano Joaquín Galdós, David de Miranda, el colombiano Juan de Castilla, Gonzalo Caballero, al que ya se daba por acabado y tiene mucho que decir, creo, Luis David Adame, Miguel Ángel Silva o Clemente. Por no hacer larga esta lista y no incluir en ella a otros dos que uno ya ha tomado la alternativa, Roca Rey, y otro estará a punto de hacerlo, Posada de Maravillas.

Ahí va, a vuela pluma y grosso modo, una docena de nombres que han dado que hablar y escribir. Gente joven y preparada que sólo necesita que se les de la oportunidad que necesitan para demostrar su valía.

Pero es que, además, también en esta campaña han roto varios nuevos matadores, siendo los casos más notorios y que más han impactado López Simón -que tras su gran triunfo en Las Ventas ha sabido aprovechar las ocasiones y, a sangre y fuego, sin esconderse ni economizar esfuerzos, ha dado la cara allá donde le han puesto- y José Garrido, que el año pasado arrasó como novillero y en su primera campaña como matador ha pasado ya por encima de muchos de sus nuevos compañeros. También hay que ir haciendo sitio a Paco Ureña, valiente, capaz y solvente, Juan del Álamo o José Carlos Venegas, un torero con el que se cometería un crimen de lesa tauromaquia si se dejase echar a perder.

Sumando nuevos matadores de valía real y contrastada, salen seis o siete que no desmerecen para nada y que pueden hablar de tu a tú a las actuales figuras, alguna considera como tal con demasiada generosidad y a la que habría que ir dejando ya para los amistosos.
Miren si pueden abrirse los carteles miren si se puede ofrecer novedad a los aficionados, miren si se pueden hacer cosas. Ahora, claro, hace falta, que unos y otros, las hagan.

Llegan refuerzos, pero ábranles las puertas, no los dejen en la calle para que los masacren la indiferencia, el desinterés y el aburrimiento.
 

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