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Paco March - 22/12/2016

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) es un partido histórico, que ha jugado un papel relevante y (muy) contradictorio en la política catalana y española desde su fundación, en 1931.

Por no ir más atrás en el tiempo, la lista de quienes han ostentado el liderazgo de ERC a partir del restablecimiento de la democracia (en los años duros, ni rastro), desde Heribert Barrera (fue presidente del Parlament como pago a los servicios prestados por su partido a Jordi Pujol) a Oriol Junqueras, pasando por Carod Rovira, Joan Puigcercós, Jordi Portabella o la ínclita Pilar Rahola, da idea del asunto. Si a ello añadimos a quienes ahora, en Madrid y Barcelona, llevan la voz cantante, ya es tragicómico: Joan Tardá, Gabriel Rufián, Marta Rovira…y Junqueras, claro.

En esa lista falta uno, Alfred Bosch,  escritor (sic) metido a político y que tras su paso por la Carrera de San Jerónimo (sus intervenciones en los Plenos eran dignas del Club de la Comedia) ahora recala en el Ayuntamiento de Barcelona, jugando a lo que en Cataluña conocemos como la puta y la Ramoneta (traducción libre).

Las tardes de gloria de Alfred Bosch en Madrid, sus faenas más memorables, tuvieron la tauromaquia como eje, identificando en ella la causa de todos los males que nos aquejan y de los que, gracias a otros como él, Cataluña ya está a salvo (buen, ahora el TC ha dicho que eso no vale). Y, para adornarlo, (entre ovaciones de la Izquierda Plural, los Llamazares, Cayo Lara, Alberto Garzón, Coscubiela y uno de la CHA que pasaba por allí, mientras Labordeta maldecía desde el cielo de los poetas), echaba mano de los números. Pero, como Bosch es de letras, los números le confunden y, simplemente, mentía.

Mentía cuando (hace tres años) inventaba multimillonarias subvenciones (legímas atendiendo a su carácter de actividad cultural legal) inexistentes para la Tauromaquia que ahora (nunca es tarde, o sí) la Fundación del Toro de Lidia ha desmentido con datos. Pero lo cierto es que el mantra goebbeliano sigue.

Ahora, Alfred Bosch, en su papel de jefe de filas del grupo municipal de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona y tal vez bajo los efluvios de alguna celebración pre navideña pasada de rosca, lleva al último plenario del año (mañana) una proposición para que el Consistorio  elabore un estudio para comprar la Monumental. Así, como suena.

Bosch urge a ello por  supuestas demandas vecinales, la importancia del inmueble como elemento del  paisaje urbano y su condición de elemento patrimonial de primer orden. Todo ello (textualmente y traducido del documento del grupo municipal de ERC con nota de registro en la Secretaria General del Ayuntamiento fechada el  19 de diciembre): "Atendiendo a las últimas noticias aparecidas en las que se apunta la posibilidad de la venta de  la Plaza de Toros Monumental".

¿Últimas noticias?. ¿Dónde, cuándo?

No rumores, no, como ha habido tantos, Bosch habla de noticias a las que sólo él y los suyos habrán  tenido acceso pues a estas horas y después de rastrear en las redes sociales (que todo lo saben al instante y si no lo inventan), en la prensa (en papel y digital, catalana, española, universal), preguntar en la carnicería del barrio, en la pollería, en el pakistaní siempre de guardia,  donde el pan…nadie sabía nada. Y, en la reflexión serena ante el café matinal,  mientras de fondo el soniquete de los niños de San Ildefonso lo invade todo,  he recordado grandes momento de mi niñez, cuando leía el TBO.

 Uno tenía dos lecturas semanales imprescindibles y a ellas dedicaba las monedas, los céntimos, los dos reales, las pesetas, que mis padres, los abuelos y los padrinos me daban después de un beso o una caricia en la mejilla.  El Capitán Trueno (creación de un militante comunista recientemente desparecido, Víctor Mora) , ayudado por Goliat y Crispín desfacía entuertos, luchaba por la justicia y enamoraba a la rubia Sígrid.  En  el TBO se citaban, entre otros,  personajes como Carpanta y sus hambres, las Hermanas Gilda y sus trifulcas, Pepe Gotera y Otilio con sus chapuzas, Zipi y Zape y sus travesuras o la familia Cebolleta, puro surrealismo.

En el TBO también estaba el profesor Franz de Copenhague con sus grandes inventos. La lista sería interminable, aquí van algunos: Cascanueces gigante; Coche salta vallas; Bañistas boya; Manzano inalcanzable; Dispositivo anti canto del gallo; Sillón contra las visitas; Sombrero jaula; Andén móvil (para que los trenes no paren)…

Hete aquí, que Alfred Bosch, que ya se inventó lo de las subvenciones taurinas,  ahora se inventa (ya digo, ni rastro de ello) lo de las "insistentes noticias de venta de la Monumental". La diferencia es que los inventos del TBO del profesor Franz de Copenhague tenían gracia e inocencia y los de nuestro hombre ni la una ni la otra. Todo lo contrario.

Falta por ver lo que pase en el Pleno, la argumentación del grupo de Esquerra (que , digo yo, deberá mostrar esas noticias) y los respectivos posicionamientos del resto. Y, en consecuencia, dar al asunto la importancia y la respuesta que requiera.

Una respuesta que debe ser la de la propiedad de la Monumental, la Casa Balañá, porque, al fin y al cabo, no hay compra si alguien no vende.

Entre tanto, Feliz Navidad.

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