inicio
Paco March - 15/07/2016

Volver a Pamplona por San Fermín es ir al reencuentro con los amigos, con una ciudad que se abre, generosa como son sus gentes, sin pedir pasaporte, mirar el color ni extrañarse por el idioma o el acento al hablar. Volver a Pamplona por San Fermín es acudir a una ciudad en la que la fiesta se apodera de todo y, en ella, el rey es el toro, de la mañana a la atardecida.

Pamplona por San Fermín es roja y blanca, son olores (no todos agradables, cierto es), sabores, sudores, fríos, risas, abrazos, besos, celebración de la vida, desafiada en el encierro y en la corrida. En aquel, los corredores, en esa, los profesionales.

El encierro - ¡qué libro el de Chapu Apaolaza!- son muchas cosas y casi ninguna de las que explican (sic) los tópicos. Quienes lo corren (los toros también, claro) y quienes lo contemplan,  forman durante, dos, tres cuatro, acaso cinco minutos,  un caleidoscopio de fuerza telúrica tal  que pone a prueba corazones y deja el alma henchida.

Al acabar el encierro, la consecuencia no es, contra lo vomitado por una tertuliana, testosterona alterando  las mentes y  que lleva a crímenes aborrecibles, sino desayuno en familia y amistad, chocolate caliente y churros. Después, alguno recupera sueño,  pero lo suyo es el paseo, la chiquillada tras los gigantes y cabezudos, las charangas..y el almuerzo. Asombrosa parece al forastero (que pronto comprobará que él también puede con ello) la capacidad para comer y beber, durante siete días seguidos con sus correspondientes noches, sin otra consecuencia que un cierto amodorramiento. Las grasas las queman las emociones.

Quienes optan por acudir al apartado y sorteo de los toros que se lidiarán por la tarde, encuentran unas instalaciones modélicas (10 euros el acceso, pero siempre hay amigos que franquean puertas) y, mientras se enchiqueran, taurinos, gente guapa (o no tanto, qué más da) y demás, charlan, comen, beben…(la mañana siguiente de la muerte de Víctor Barrio, era el silencio).

La comida ocupa las horas previas a la cita de las seis y media. Qué les voy a contar que no imaginen, pues más.

Y, ya, la corrida. Un desfile preliminar estruendoso y musical que, en los tendidos de sol, donde las peñas, seguirá durante toda la corrida, sólo interrumpido por la merienda pantagruélica entre el tercer y cuarto toro.

En ninguna  otra plaza como en Pamplona la división entre sombra y sol es más evidente, aunque no por la vestimenta, que aquí es uniforme en blancos y rojos, sino por la manera de estar. Callada una,  que sólo se pronuncia para aplaudir o pedir orejas (si alguien grita un olé, apenas perceptible entre el ruido ambiental que también tapa a La Pamplonesa, se le observa con curiosidad antropológica) y pura juerga la otra, con un repertorio musical algo ajado al que se incorporan hits del momento (este año, el haka de los islandeses en la Eurocopa). Ojo con el sol, que nos podemos quemar. Quiere decirse que de unos años a esta parte se observan preocupantes señas de antitaurinismo, manifestados al salir los picadores y ahora también en cuanto el torero cambia el estoque simulado por el de verdad. En su favor, el minuto de silencio más sobrecogedor del que he sido testigo jamás. Las cuadrillas destocadas ante la presidencia (encabezando el cartel un Curro Díaz que era por sí mismo el mayor homenaje al compañero,  muerto en sus brazos menos de veinticuatro horas antes), la plaza, toda, en pie  y el silencio , un silencio único, inimaginable en Pamplona, mientras desde el sol la charanga de la Peña El Bronce interpretaba un "Toque de Silencio" que fue pura lágrima, las mismas que surcaban rostros de gente de toda condición unidas en el dolor que ya era pura rabia por lo que llegaba en las redes sociales.

La corrida, la fiesta toda en Pamplona, hay que saber verla y  querer quererla para poder entenderla. Y choca que, de entre los nuestros (uno de ellos en un medio de comunicación señero) haya quien se empeñe en llevar la contraria, enfurruñarse y (cómo me dice un amigo, taurino, pamplonés de cepa, generoso y cabal) "descubrir el mar".

Se han acabado las fiestas de San Fermín y ya restamos horas, días, meses, para la próxima cita.

¡Viva San Fermín !

 

 

 

 

 

  Votar:  
Resultado: 5 puntos5 puntos5 puntos5 puntos5 puntos   6 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.