inicio
Paco March - 19/04/2015

Oselito fue creación , allá por los años 30 del anterior siglo, del escritor e ilustrador Andrés Martínez de León, nacido en Coria del Río y muerto en Madrid en 1978 y cuya obra, ahora cuidadosamente reeditada por la Fundación que lleva su nombre bajo auspicio de corporaciones locales, invito al lector que la desconozca a descubrir. Árnica de ironía, inteligencia y gracia para tiempos tan oscuros.

Y a Oselito (trianero por buen nacimiento), tan inquieto, observador e irónico como quien lo inventó ( hasta el punto que uno y otro llegaron a ser uno sólo y, en palabras de Martínez de León, aquel mató a éste), le gustaban los toros y sus memorables crónicas (en El Sol o en El Ruedo) son ejemplo. Pero más allá de lo que en ellas dice, la gracia- y la diferencia- está en cómo lo dice. Y es que Martínez de León/Oselito escribía ( y vestía en las viñetas) como los sevillanos hablan. Leer a Oselito en voz alta, sea usted de Bilbao, maño, madrileño, gallego, catalán...te dibuja la sonrisa en el alma.

Y si Oselito hubiera estado ayer en La Maestranza ¿qué diría ?

"La fiesta de los toros es la fiesta de los espejismos" dejó escrito Oselito/Martínez de León. Quizás sólo así pueda entenderse lo ocurrido ayer en Sevilla, esa catarsis más o menos colectiva (hubo discrepancias, no todo está perdido) por la que el público y parte de la afición- o viceversa, que nunca se sabe- estallaba de júbilo cuando un entregado José Mª Manzanares faenaba muleta en mano en los dos toros de su lote, rajados ambos hasta el punto de que las dos estocadas - sensacionales- fueron en terrenos de tablas y con la puerta de chiqueros allí mismo.

Mas dadas las reacciones en los tendidos no diría yo que fuera espejismo sino una demostración de amor de esas que quitan er sentío. Razones tiene, sin duda, la Sevilla taurina (y, con ella y en el máximo grado, maestrantes y empresa) para ese amor correspondido con el torero alicantino, al que algunos - permítaseme la cariñosa exageración- estarían dispuestos a cambiar nombre de río, de Manzanares a Guadalquivir.

Había que ver y, sobre todo, oír, al gentío exclamando olés y bieeeen para jalear muletazos que tal vez - la duda viene a cuento de la subjetividad de cada cual- en otras circunstancias no provocarían más que el silencio que reconoce el esfuerzo sin brillo. Mas asombraba que como por un impulso irrefrenable, el gentío se izase para ovacionar pases sin ligazón ( el toro no lo permitía) o un sincero arrimón ( que otros toreros se pegan tarde sí tarde también y , sobre todo en La Maestranza, apenas se valoran o - peor aún- se censuran).

Pero ocurrió y el éxtasis llegó tras la estocada. Pañuelos al aire, la Puerta del Príncipe entreabierta...pero no. Suerte hubo que en el Palco de la presidencia una mujer oteaba el horizonte, quizás repasaba para sí la historia de Sevilla y el toreo, miraba y oía a esa Maestranza desaforada que pedía a gritos la gloria para su héroe...y se guardó el segundo pañuelo, el de la llave de la Puerta por la que querían ver salir a su príncipe

Hubo quienes la aplaudieron in situ, otros, pasadas las horas, en la redes sociales y la prensa, como también muchos se lo reprocharon allí y más tarde.

Reflexionaba Oselito- léase en voz alta- : " Los casos de espejismo son frecuentes en er toro. Quien no lo haya sufrío arguna ves, que levante er deo. ¿Puede una Afisión entera ser víctima en bloque de ese fenómeno óptico?. Puede"
 

  Votar:  
Resultado: 4,4 puntos4,4 puntos4,4 puntos4,4 puntos4,4 puntos   8 Votos

Próximos eventosmás eventos
Desde Hasta
© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic

Email: redaccion@burladero.tv Tel. Redacción: 911 412 917 ext. 1
Email: administracion@burladero.tv Tel. Administración: 911 412 917 ext.2 Fax: 91 141 21 33
Publicidad: publicidad@burladero.tv


Prohibida la reproducción y utilización, total o parcial, de los contenidos en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización,
incluyendo su mera reproducción y/o puesta a disposición con fines comerciales, directa o indirectamente lucrativos.