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El toro bravo es un atleta y como tal debe ser alimentado durante toda su vida

domingo, 26 de abril de 2020 · 19:59

El toro de lidia, también llamado toro bravo es criado y seleccionado para diferentes espectáculos taurinos, como las corridas. Este animal posee unos instintos atávicos de defensa y temperamentales, que se sintetizan en la denominada “bravura”.

El toro bravo también es considerado un “atleta”, pues al igual que los deportistas, requiere un cuidado especial en su alimentación. Según los doctores en Veterinaria Francisco Javier Jiménez y Luis Centenera, “el toro bravo es un atleta y como tal debe ser alimentado durante toda su vida, desde que está en el vientre de la madre hasta que es lidiado en la plaza. Sus condiciones particulares requieren unos sistemas de producción tecnificados y especializados. Solo así el animal crecerá continua y equilibradamente, con un mayor desarrollo muscular”.

Jiménez sostiene que, “el toro es un rumiante atlético, por lo que no sirve la tecnología aplicada al ganado manso; buscamos músculo y no grasa”. Por tanto, “el toro se ha alimentado siempre de pastos naturales -pradera, leguminosas y bellota-, que no producen grasa en los animales porque los ácidos de los forrajes son insaturados, y nosotros huimos de los saturados”, continúa.

Por lo general, en su alimentación se emplea fundamentalmente alfalfas deshidratadas o henificadas. Según Hernán Rodríguez, nutricionista y redactor para Guiadesuplementos, la alfalfa tiene un gran aporte nutritivo, destacándose las proteínas del grupo B (B1, B3, B5, B6, B7, B9, B12), y vitaminas C, D, E, K y P. También es una fuente de proteínas vegetales y minerales. Su valor nutricional han llevado a que también se utiliza en humanos como como medicina natural. En la ganadería, cada vez más personas apuestan por este alimento natural, pues su composición evita la acidosis y mejora la fermentación microbiana del rumiante. 

Por su parte, Jiménez explica que, el toro bravo también “necesita algún tipo de alimento concentrado, compuestos por proteínas, vitaminas y minerales, que hay que aportar en proporción a la calidad de los pastos de cada dehesa”.

Es fundamental cuidar los hábitos nutricionales del animal para evitar estragos. Por ejemplo, “el maíz es una materia prima de altísima energía vegetal con muchos saturados”, añade. “Son kilocalorías a buen precio, con un alto contenido en almidón, que es peligrosísimo, y azúcares”, lo cual es nefasto para la ganadería de lidia.

En consecuencia, según el veterinario Javier Jiménez, es un toro con más grasa, más volumen y más peso, denominado el toro cochinado, según la jerga taurina. Además, puede presentar problemas derivados de la ingesta del maíz como “el famoso Síndrome de Acidosis Ruminal, que destroza el aparato digestivo, provoca diarreas, cambios en el comportamiento e, incluso, muertes súbitas”.

 

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