EL DÍA DESPUÉS

Como el toro, “hemos” nacido para el luto

miércoles, 13 de mayo de 2020 · 19:47

Desperté hoy con la ilusión y esperanza de que el día después del comienzo de la feria de San Isidro 2020 hubieran desaparecido todos los fantasmas que nos acechan en estos días y que simplemente un mal sueño fuera el causante de que no haya feria de San Isidro en este año. Cuarenta años viendo toros en Madrid y veinte trabajando para distintos medios en la feria más importante del mundo, se ven quebrantados y partidos por un año negro mulato, que muy despacio y con mucho esfuerzo se va convirtiendo en gris cárdeno asaltillado, pero que aún no nos permite tener toros y parece que las noticias no son nada halagüeñas en cuanto a fechas próximas para su vuelta, siempre teniendo en cuenta que la responsabilidad ciudadana nos lleve a un fin triunfal, aunque sea en largo tiempo.

Pero por desgracia no ha sido un mal sueño, es y seguirá siendo una terrible pesadilla, de la que nos costara tiempo, esfuerzo y un gran sacrificio moral, personal y económico, poder salir de ella. Aunque el destino y la pandemia no asumen que somos taurinos y que como el toro nos crecemos en el castigo, y nadie más que los taurinos, para salir no indemnes, pero si con la cabeza alta de la cornada del virus, nadie como nosotros para poder quitarnos el yugo opresor que nos impone un gobierno dictador y sectario, que no comprende que al bravo no se le doma con un simple yugo y que los IVA selectivos, los impuestos desmesurados, las condiciones logísticas y trigonométricas impuestas en forma de metros cuadrados no son suficiente, para acabar con la tauromaquia y todo lo que conlleva.

La tauromaquia, le pese a quien le pese, forma parte del Ministerio de Cultura y como tal componente de dicho órgano gubernamental, no queremos ni más ni menos que nadie, simplemente queremos el mismo trato que cualquiera de las otras actividades que forman parte de Cultura y por supuesto no ser ninguneados ni apartados, para bien o para mal, de unas condiciones comunes. No queremos más que nadie, aunque es cierto que los datos están ahí y la tauromaquia es el primer acontecimiento cultural de masas de España, con lo que conlleva económicamente y laboralmente de beneficio para un gobierno que a la hora del reparto desde un mismo e “igualitario” Ministerio, deja a ese gran socio generador de ganancias, en los últimos sino el ultimo, puestos del reparto de ayudas. Posiblemente la tauromaquia sea el mayor inversor en ganancias del gobierno y cuando vienen mal dadas (y cuando vienen bien, también), la tauromaquia es el último del cuadrante.

Comprendemos, pero no compartimos este sectarismo por parte del gobierno, pero que no se preocupen que ya está aquí el Toreo, para seguir aportando, salvando los muebles a gremios como el cine, que generan poco y piden mucho, y que salvo honrosas excepciones no son ejemplo ni de educación, ni de coherencia, ni de respeto. No olviden señores políticos, que la TAUROMAQUIA es del pueblo y para el pueblo y aquel que olvida sus raíces, pierde su destino y sus valores. Que nadie olvide que es la FIESTA NACIONAL, y que aunque lo parezca, no es lo mismo que NACIONALIZAR, aunque por desgracia, esas dos palabras a día de hoy es lo más cercano que está la tauromaquia del gobierno, un simple acercamiento lingüístico, muy lejano en ideas.

Porque la feria 2020 ya tiene triunfadores absolutos, y serán ellos los que recojan el premio en 2021 antes de comenzar la próxima feria de San Isidro, y todos esos triunfadores son los toreros que no pudieron torear en 2020, los novilleros que soñaban con arreglar su temporada con esa actuación salvadora en Madrid, los ganaderos que van a ser capaces de sacar adelante sus animales con más ahínco y amor que cualquier animalista vocero y mentiroso, la afición que aguantaremos a base de recuerdos hasta que llegue el día y por supuesto el premio al mejor quite de la feria 2020 será para los sanitarios y cuerpos de seguridad del estado que han estado siempre al quite y salvando vidas. Pero no podemos olvidar que la próxima feria del 2021, será una feria de luto constante, puesto que nos faltaran muchos amigos y muchos compañeros, que se quedarán por el camino y que nunca olvidaremos y tendremos presentes, por ellos va nuestro brindis de cada día de feria. 

Porque los gobiernos van y vienen, pero los que nos faltan en la vida y en una tauromaquia siempre eterna, esos nunca volverán, descansen en paz. Porque como dice el poema de Miguel Hernández “como el toro, “hemos” nacido para el luto”.

 

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