FRANCIA
Ducha escocesa durante una buena Feria del Toro en Vic-Fezensac
La ducha escocesa alterna agua caliente y fría. El Pentecostés 2024 en Vic-Fezensac fue una ducha escocesa, con la lluvia que se interpuso en varias corridas, especialmente el domingo, mientras que el sol lanzaba algunos rayos fugaces el sábado por la mañana o el lunes. La «feria del toro» 2024 volvió a ser una ducha escocesa, con los contrastes entre triunfos y heridas, entre sorpresas agradables y decepciones, entre actuaciones convincentes y fuentes de división.
En Vic-Fezensac, la feria 2023 había sido una gran cosecha, que era difícil superar. La edición 2024, sin embargo, ha estado al mismo nivel, siguiendo las mismas líneas: un sábado decepcionante, seguido de dos días intensos.
Agua fría: las decepciones
Hubo decepciones, sí. El sábado en concreto. La novillada de Raso de Portillo hizo muy poco por ganarse o emocionar a un público que, poco a poco, se fue disipando. ¿Tuvieron la culpa los novillos? En absoluto, difícilmente se les podía culpar de carecer de fuerza frente caballos caparazados. En las tertulias, varios aficionados y antiguos profesionales han culpado a las escuelas taurinas de que fuesen responsables de un toreo demasiado intimista y desconectado de la realidad de cada toro (o novillo)… ¿Cómo crear poder torear tales encastes sin lidiar, combatir y dominar…? En cualquier caso, lo cierto es que ninguno de los novilleros el sábado y el lunes por la mañana clavaron las banderillas, cuando esto aún era lo habitual en el suroeste de Francia hace quince años: ¡es una pena que los aprendices ya no las claven, sobre todo ante reses difíciles!
La corrida de Cuadri Vides fue una segunda decepción. Los toros, de buenas hechuras, hicieron poco uso del caballo y, en su mayor parte, resultaron mansitos, negándose a ataquizar a la caballería. Sólo el 1º y el 5º se destacaron favorablemente, lo que ya no está nada mal.
La tercera decepción fue la cogida de Román Collado, a quien la afición local estaba encantada de ver en Vic-Fezensac. Esperemos que vuelva el año que viene, para mostrar todas las cualidades ya demostradas en Valencia, Madrid y otros lugares.
Y ni siquiera mencionaremos las otras decepciones, que vinieron de toreros irreconocibles o inferiores a sus oponentes. Aunque la crítica está permitida y puede ser constructiva, no olvidemos nunca que siempre es un acto de valor enfrentarse a un astado, sea cual sea. Y esto es aún más cierto en el caso de Vic-Fezensac... ¡Sólo los ausentes se equivocan! No denigremos a los hombres de luces que nos han decepcionado, porque aún tuvieron el valor de actuar frente los animales más exigentes.
Demasiado para el agua fría…
Agua caliente: los triunfadores
Hay que recordar algunos nombres que hicieron acto de presencia y heroísmo. Sánchez Vara, por supuesto, que en el pasado fue descrito como «feo como un pecado», pero que ahora siempre tiene mejor aspecto con la edad. Maestría, técnica, soltura y lidia eran sus consignas, cuando se enfrentaba a Saltillo y Veiga Teixeira, que eran de todo menos fáciles, bajo terribles duchas. Y mostró todo el interés que un maestro puede encontrar en hacer el espectáculo, clavando las banderillas. Una vuelta y una oreja, lo que en Vic-Fezensac equivale a un triunfo en cualquier otro lugar.
Lo mismo puede decirse de Juan de Castilla, otro héroe de la mañana del domingo. Lo hizo, y no se escatimó, a pesar de su contrato vespertino en Madrid. Frente un Prieto de la Cal casi imposible, y un Pagès-Mailhan de gran clase, “Ranchero II”, que hubiera merecido una cuarta embestida contra el caballo, al menos con un regatón. Un toro completo, por no decir perfecto. Una ganadería francesa que volveremos a ver pronto, en la misma región, en Eauze y Villeneuve-de-Marsan… Y los aplausos que recibió Juan de Castilla en Las Ventas tras el paseíllo demuestran que Vic es una plaza que cuenta. Se debería darle más importancia…
Y aún más, Morenito de Aranda... Su actuación habla por sí sola. Este demostró un valor, una calma, un arte y una maestría incuestionables, de la A a la Z. Más soltura ante torazos variados, que yo mismos en mis pantuflas durante la siesta… Cuando todos los demás toreros se descomponían en el ruedo, sólo él sobresalía entre la multitud, imponiéndose y calmando los nervios de todos. Como los dos matadores citados, es de los que nos gustaría ver en Vic dos veces al año, donde muchos aficionados se quejan de ver toros sin nadie delante. Entre lo que ha hecho este año y el anterior, todo el mundo debería hacerse con Morenito de Aranda. De momento, sólo está previsto que actúe en Aire-sur-l’Adour, Cutervo, Burgos, Mont-de-Marsan y Riscle. Pero… Vuelta, oreja y dos orejas. ¿Cuándo fue la última vez que vimos a un matador de toros cortar más de dos orejas en Vic-Fezensac? ¡Podríamos hacer un concurso con esta pregunta! Y habría tenido cuatro orejas, con más éxito en la espada ante el primero cornudo de Los Maños. Se vio después a un gran toro, el 4o de la tarde, “Saltacancelas”, premiado con la vuelta al ruedo, pero creo que hubo unos bromistas entre los espectadores que pidieron el indulto. Sin embargo, eso no le impidió retirarse de pie, como si nada hubiera pasado en materia de triunfo, por respeto a su compatriota que ya estaba siendo intervenido al mismo tiempo en el hospital de Mont-de-Marsan.
Queremos creer que el regreso de Daniel Luque a ciertos ruedos, o sus dobles, triples y cuádruples actuaciones en otros (dos veces en Las Ventas, dos en Azpeitia, tres en Dax, cuatro en Sevilla...), no son del todo ajenos a su gran actuación del año pasado en Vic-Fezensac donde, con una presidencia técnica más justa, hubiera cortado dos orejas y triunfado ante un noble lote de Rehuelga. ¿Por qué no habría de ocurrir lo mismo para Morenito de Aranda?
También hay que mencionar a Jesús de la Calzada, Luis Gerpe, Damián Castaño y Gómez del Pilar… todos fueron muy merecedores.
Ducha escocesa y divisiones
Pero la ducha escocesa también supuso unas divisiones, es decir una mezcla de agua fría y agua caliente. Una división innegable, con Esaú Fernández: división en su propia actuación. Irreprochable con su primer Cuadri, contra el que se empleó a fondo, aunque sin crear unanimidad, se vio desbordado por los acontecimientos contra el 5º, al que no pudo dominar. Estas cosas pasan. Y repitámoslo: ¡sólo los ausentes se equivocan!
Y el público se dividió en torno a Alberto Lamelas, enfrentado al 4º de Dolores Aguirre el domingo por la tarde. Quizá el toro más bravo de toda la feria. Cuatro puyazos en debida forma, tras dos embestidas por iniciativa propia (la primera de las cuales fue un verdadero puyazo). Una metedura de pata de este tipo puede ocurrir; pero que se repita tan poco tiempo después, y nada menos que por un jefe de lidia, parece más difícil de disculpar. Sobre todo con semejante toro. Después de estos seis encuentros ecuestres, el público pedía a gritos un séptimo. Lamelas decidió lo contrario. La presidencia aceptó el cambio de tercio, ante una bronca aún mayor que con el toro anterior, el que hubiera merecido –sin ninguna duda éste– un cuarto puyazo. ¿Qué ocurrió a continuación? El diestro intentó un pase cambiado, en forma de péndulo, desde el centro del ruedo: fue un fallo, que hubiera podido convertirse en tragedia. A partir de entonces, toreó muy, muy cerca y sofocó. ¿Se ofendió por los pocos espectadores que le silbaron cuando quiso brindar al público…? Es posible. Habría que preguntarle…
En cualquier caso, los errores son objetivos: un jefe de lidia no debe tolerar que su toro vaya dos veces al caballo sin puesta en suerte. Tampoco debería brindar a los tendidos en un contexto tan desfavorable. Y si el magnífico “Carafea” –veleto– pronto pareció cansado, deslucido y parado, ¿debemos echarle la culpa a un sexto puyazo que se quedó inexistente para siempre? La filosofía nos dice que no. Y, del mismo modo, si la faena no produjo nada, y si en buena lógica no se admite menos que la nada, hubiera sido mejor haber visto esta famosa pica, que nada de nada. Por otra parte, el error podría haber sido ya haber hecho un puyazo de más… En cualquier caso, todo este asunto nos hace lamentar que casi nunca se utilice el regatón en Vic-Fezensac después de un mínimo de tres verdaderos puyazos.
Porque el lote de Dolores Aguirre fue memorable, aunque desigual. Los tres primeros fueron menos impresionantes y menos interesantes, pero los tres últimos eran magníficos ejemplares. Como en San Agustín de Guadalix, mostraron más bravura y casta que mansedumbre. Pero fueron fieles al encaste: difíciles de fijar durante el primer tercio, y demasiado quietos en el segundo. De hecho, durante toda la feria, los segundos tercios fueron muy feos. Lástima que las presidencias dominicales sobre interpretaran el reglamento taurino francés a este respecto… Afortunadamente, ¡el presidente de la tarde del lunes estuvo más inspirado con respecto a la cuadrilla de Román, que no estaba en sus cabales!
¿Y qué pasó con los toros de la corrida concurso? Gracias a la de 2023, el Conde de la Corte pudo vender su camada más fácilmente en 2024, y la corrida concurso de Mont-de-Marsan de este mes de julio incluirá a cuatro de los ganaderos presentes en Vic-Fezensac el año pasado: Saltillo, Conde de la Corte, Dolores Aguirre y Yonnet. Al fin y al cabo, Madrid también se inspira de Vic-Fezensac: el regreso de Baltasar Ibán y la novillada de Los Maños en Las Ventas; y la presencia de Dolores Aguirre en San Agustín de Guadalix.
La corrida concurso de 2024 habrá puesto en el punto de mira a una excelente ganadería francesa: Pagès-Mailhan. También demostró, con el cornúpeto de Conde de la Corte, que un toro puede ser una auténtica ilusión de bravura hasta e incluso tres puyazos –aunque el ejemplar en cuestión ya tenía una tendencia querenciosa cada vez que salía de un enfrentamiento ecuestre. El astado de Saltillo y el de Veiga Teixeira fueron agradables; el de Prieto de la Cal magnífico, pero difícil de torear; el de Palha extremadamente decepcionante, a pesar de que la ganadería había salido muy bien tres semanas antes en Aire-sur-l’Adour, en una excelente novillada.
Vic-Fezensac es un pueblo de 3.500 habitantes con una plaza de toros con 7.000 entradas. Es un pueblo en el departamento más agrícola de Francia, sin autopista ni ser atravesado por ferrocarril. Su feria es una de las más tempranas del país. En comparación, Mont-de-Marsan (31.000 habitantes) tiene 7.100 entradas, con una feria en plena temporada turística; Dax (52.500 habitantes), 8.230 plazas en plenas vacaciones de verano y con termalismo; Bayona (53.000 habitantes), 10.000 localidades, en una de las mayores aglomeraciones urbanas (265.000 habitantes) del suroeste de Francia y cerca de las estaciones balnearias oceánicas.
¿Se imagina de veras la importancia de la feria de Pentecostés en Vic-Fezensac? Quizá algunos preferirían que no habláramos más de tal cita…
Sea como fuere, ¡los organizadores han puesto el listón muy alto para la edición de 2025!