ACHO

Una tarde de contrastes en Acho: el poder y la entrega de Colombo marcaron el triunfo

lunes, 20 de octubre de 2025 · 11:07

Jesús Enrique Colombo se erigió como el primer gran triunfador de la Feria de los Milagros de Acho tras cortar dos orejas a la corrida de San Pedro y Salamanca. El venezolano mostró una entrega absoluta en ambos compromisos, luciendo su espectacular dominio en banderillas y su sentido del temple con la muleta. En su primer toro, de Salamanca, firmó una labor vibrante y estructurada, con tandas ligadas y profundidad en redondo. Coronó su actuación con una estocada certera que le valió una oreja con fuerte petición de la segunda. Cerró la tarde rubricando otra faena plena de fuerza y espectacularidad frente al ejemplar de San Pedro, al que exprimió de principio a fin, repitiendo acierto con la espada para sumar un nuevo trofeo.

Morenito de Aranda, por su parte, dejó una gran impresión en su presentación limeña, confirmando su prestigio de torero clásico y templado. En su primer turno, se impuso con una faena de ritmo pausado, llena de autenticidad y gusto, destacando en los naturales largos y profundos ante un toro de buena condición de San Pedro. El burgalés dibujó una obra elegante y medida, pero dos pinchazos antes de la estocada le privaron de la oreja, quedando todo en una ovación cariñosa.

Con su segundo toro, de Salamanca, volvió a demostrar inteligencia y oficio frente a un animal que no terminó de entregarse. A base de paciencia y conocimiento, fue construyendo una faena de muletazos limpios y templados, en la que sobresalió su mano izquierda por pureza y clase. El fallo con el acero le volvió a cerrar la puerta del triunfo, aunque el público reconoció su esfuerzo con otra ovación.

Alfonso de Lima completó el cartel con una actuación desigual. Con su primer toro, de nobleza y buena condición, dejó algunos pasajes estimables, pero sin lograr conectar con los tendidos. Fue silenciado. En el quinto, también de Salamanca, mostró disposición y criterio, pero la faena, intermitente y sin acople final, se vio deslucida por el desacierto con la espada, repitiéndose el silencio tras su labor.