FERIA DE AMBATO 2026

Olga Casado indulta al sexto y corona una tarde total junto a Álvaro Mejía y Víctor Hernández

La novillera firma una obra mayor y desata la petición unánime en el último toro, en una jornada de alto voltaje que también dejó el pulso a caballo de Álvaro Mejía y la firmeza técnica de Víctor Hernández
domingo, 15 de febrero de 2026 · 11:25

La plaza vivió una tarde completa, de argumento creciente y emoción sostenida, en la que cada turno aportó matices distintos hasta desembocar en la apoteosis final. Con el cartel integrado por el rejoneador Álvaro Mejía (1º y 4º), Víctor Hernández (2º y 5º) y Olga Casado (3º y 6º), el festejo transitó desde el pulso templado del toreo a caballo hasta la explosión histórica del indulto.

Abrió plaza Álvaro Mejía, montando con serenidad y conocimiento de terrenos. Ante el primero, un astado de movilidad irregular, el rejoneador apostó por la reunión y la cercanía, clavando con ajuste y dejando pasajes de buena exposición. Destacó la doma del caballo de capa blanca, que galopó con cadencia y permitió quiebros ajustados, siempre buscando templar una embestida que por momentos se quedaba corta. El público reconoció el esfuerzo y la limpieza de su labor.

En el cuarto, Mejía mostró mayor rotundidad. Más asentado, logró templar de salida y administrar los tiempos, citando con firmeza y ejecutando las suertes con precisión creciente. Hubo emoción en los embroques y conexión en los remates, en una actuación que sostuvo el tono de la tarde y dejó el listón alto antes del tramo decisivo. Una oreja

El turno de Víctor Hernández, segundo y quinto, aportó el equilibrio de la tauromaquia clásica. En el segundo, saludó con verónicas medidas, entendiendo pronto que la clave estaba en llevar la embestida por abajo. Desde el callejón se insistía en esa premisa —mano baja, someter sin brusquedades— y Hernández lo ejecutó con criterio. Hilvanó tandas sobre la derecha con trazo largo y remates de pecho de buena factura. Cuando el novillo amagó con levantar la cara, insistió en el temple y el toque suave, firmando una faena seria y estructurada.

En el quinto, de mayores exigencias, Víctor volvió a mostrar oficio. Apostó por la colocación y el cruce, buscando enganchar antes y vaciar detrás de la cadera. Hubo naturales de mérito, especialmente cuando logró ligar pese a las dudas del astado. Fue una labor de responsabilidad, de técnica y compromiso, que consolidó su presencia en la tarde.

 

FOTOGALERÍA - FRANCISCO RACINES

 

Pero el eje de la historia llevaba nombre propio: Olga Casado. La novillera asumió el tercer turno con serenidad y personalidad. Desde las primeras verónicas dejó claro que su planteamiento sería de firmeza y verdad. El novillo pedía mando por abajo y Olga lo entendió desde el inicio: muleta plana, temple sostenido y la decisión de no ceder terreno. Las primeras series asentaron el dominio, llevando al animal largo, cosido a la franela, con naturales de trazo limpio que despertaron los primeros “¡olé!” rotundos.

La plaza empezó a vibrar. Sin embargo, lo extraordinario aguardaba en el sexto. Salió el último toro con movilidad y fondo. Olga lo recibió con determinación, consciente de que la tarde pedía un golpe definitivo. Volvió a apostar por el toreo por abajo, sometiendo la embestida con paciencia. Cuando el animal insinuó brusquedad por arriba, ella insistió en la línea baja, templando hasta transformar la amenaza en nobleza.

La faena creció en profundidad. Series ligadas al natural, la figura erguida, los brazos acompasando cada viaje. El toro humillaba cada vez más, entregado al mando de la muleta. Hubo momentos de silencio denso, preludio del estallido. Y el estallido llegó.

La petición de indulto comenzó en un sector, pero pronto fue unánime. Pañuelos blancos ondeando en todos los tendidos, la plaza convertida en un clamor colectivo. Pocas veces se presencia una escena así: el rito llevado a su máxima expresión, la comunión absoluta entre toro, torera y afición.

La presidencia concedió el indulto. El sexto regresó vivo a los corrales entre aplausos, símbolo de bravura y nobleza. Olga Casado dio la vuelta al ruedo desbordada por la emoción, mientras los tendidos coreaban su nombre. No fue solo un triunfo: fue una consagración. La joven novillera mostró valentía, técnica depurada y una comprensión profunda del toreo, desplegando amor por el toro y capacidad para convertir la dificultad en arte.

La tarde quedó así cerrada con broche de oro: el pulso elegante de Álvaro Mejía a caballo, la firmeza técnica de Víctor Hernández a pie y la obra mayor de Olga Casado, culminada en un indulto que ya forma parte de la memoria reciente.

Una jornada redonda, de las que trascienden fronteras. De las que marcan destino.

 

FICHA TÉCNICA

Plaza: Media entrada.

Tipo de festejo: Novillada mixta.

Ganadería: Vista Hermosa y Mirafuente, 3 toros cada dehesa

Actuantes:

Álvaro Mejía (rejoneador): silencio y oreja.

Víctor Hernández: ovación y ovación con saludos.

Olga Casado: ovación y dos orejas además de rabo simbólicos tras indulto en el sexto.

Incidencias: El sexto fue indultado tras petición unánime del público. La novillera Olga Casado dio la vuelta al ruedo entre aclamaciones y salió a hombros al término del festejo. Gran ambiente durante toda la tarde, con especial intensidad en el último tercio del sexto novillo.

Texto e imagen:  Francisco Racines 

 

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