LEA VICENS

“No hay rejoneador sin caballista, ni hay rejoneador sin torero”

Hablamos con la rejoneadora francesa, en los límites de la sinceridad, de todos los temas que marcan la actualidad de un año difícil para la tauromaquia
viernes, 31 de julio de 2020 · 07:00

Tres años consecutivos liderando el escalafón del rejoneo; la pasada temporada sumó a su palmarés sesenta y ocho orejas y dos rabos, además de ser la torero a caballo que más orejas a cortado en las plazas de primera categoría y un sinfín de números que habría que echar horas para leer todas sus proezas. Lea Vicens continúa escribiendo en la historia de la tauromaquia y, por lo que nos cuenta, parece que aún le queda tinta para seguir ampliando una carrera plagada de éxitos.

Lea, la primera pregunta es prácticamente obligatoria: ¿qué tal se encuentra tras el confinamiento?

Me encuentro bien, gracias. Ciertamente, el ritmo de trabajo no ha cambiado mucho porque en el campo no entendemos de parones.

¿Ha sido importante la fuerza psicológica o ha salido más fuerte dada la posibilidad de entrenar en su finca?

Hay que ser fuerte de todas maneras. La presente temporada va a ser atípica y muy difícil a la hora de plantearse las futuras citas, sobre todo en mi caso. Pero, dentro de la situación dramática que nos ha tocado vivir, tengo la suerte de no tener afectados en mi círculo más cercano. Por el resto, comparto las mismas dificultades que mis compañeros del rejoneo, es decir, no contamos con ingresos y los caballos tienen unos gastos diarios muy importantes. Por tanto, hay que ser fuertes mentalmente, tener la cabeza bien centrada para organizar de otra manera las fechas venideras.

¿Qué se le pasó por la cabeza cuando le anunciaron que compartiría cartel con José Tomás?

Ver parte de un sueño cumplido. La historia en sí tiene su gracia, pues cuando hablé con mi apoderado me dijo que tenía preparado algo muy mágico, pero que no podía decirme nada aún. Me di cuenta de todo cuando vi mi nombre junto al de José Tomás en el cartel. A todo ello hay que sumarle el apoyo que recibí, sobre todo tras volver a abrir la Puerta de Los Cónsules (Nimes).

Me imagino que, con muchas cosas en la cabeza, pero una de las principales será ese mano a mano con Guillermo Hermoso de Mendoza en Nimes en el próximo mes de septiembre y el murmullo sobre la cita.

Es un cartel que anuncia Simón Casas en el momento que piensa que hay que rehacer los carteles para la posible Feria de La Vendimia e hizo público el mano a mano con Guillermo, el cual me hace mucha ilusión. Me parece muy interesante esa conjunción de juventud, novedad, además que somos los triunfadores del año pasado. En definitiva, es un cartel que me apetece muchísimo.

En su vida, Ángel Peralta ha sido…

Ha sido… Tengo tantos calificativos positivos que no sé cuáles elegir. Diría que ha sido imprescindible en mi carrera, fundamental en mi vida (…); muy grande, en general.

Cuando una madre tiene muchos hijos es inevitable que alguno de ellos se convierta en el ojito derecho. ¿Le pasa con alguno de sus caballos?

(Risas) Puede ser que me pase con muchos de ellos. Les tengo mucho cariño a todos, pero sí es verdad que hay algunos que ya son como parte de mi familia. Hablo de caballos como Bético o Diluvio, a los que reconozco por el relincho, por su forma de mirar, por la posición de sus orejas… Les veo los ojos y ya sé lo que tienen.

Es lo que tiene pasar muchas horas con sus caballos

Más de las que se imagina. En mi casa tengo muchísimas cuadras, pero me tapas los ojos y me preguntas cuál es el relincho de este caballo y te lo acierto.

¿Piensa que el mundo del toro está saliendo o saldrá más reforzado tras el confinamiento?

Es una pregunta muy delicada. Ahora mismo, con las pocas corridas que se han podido dar tras el confinamiento, el público parece que no ha respondido como hubiésemos querido, algo que se entiende dadas las circunstancias. Probablemente, y es una suposición, que haya sido por miedo. Entonces se están replanteando muchísimos problemas sordos, que siempre se sabe, pero nunca se comentan, y con la pandemia se han puesto sobre la mesa. Creo que es beneficioso que se replanteen las cosas, pero el Covid le ha clavado un rejón de castigo bastante gordo a la tauromaquia. 

¿El golpe que ha sufrido la tauromaquia puede ser un triste ejemplo para los que quieren eliminar la Fiesta Nacional?

El Gobierno ha dejado mucho que desear en cuanto a nuestro sector, y el ejemplo lo encontramos con la Ministra de Trabajo. La señora Díaz ha ninguneado y discriminado a los profesionales taurinos quitándoles ayudas que merecen como ciudadanos, dejando atrás a seres humanos, a familias. Y todo por ideología. Es decir, que ha asilado a un sector de la población por el hecho de no estar de acuerdo con la actividad que realizan estas personas.

 

Foto: Ramón Azañon

 

Y es, en ese confinamiento, donde los antitaurinos han aprovechado para hacer más daño a la tauromaquia con sus comentarios en las redes sociales. ¿Qué le da más miedo, las personas o los toros?

Por supuesto que las personas. El toro me da respeto y admiración. El toro me da miedo por lo derecho que va, pero la persona me da miedo por lo falso que va.

¿Qué medidas hubiese tomado para la tauromaquia en la nueva normalidad?

Primero, desde el Ministerio de Cultura, de Empleo y de Agricultura, hubiese equiparado a la tauromaquia con el resto de actividades culturales, porque este es el quid de la cuestión de nuestra lucha: equiparar la cultura taurina con el resto de culturas. Hablo en temas de derechos, de obligaciones; pero nos han puesto en un rincón de la sociedad para marginarnos, algo inadmisible.

Segundo, hubiese emitido unas normas de seguridad e higienes claras. Muy claras. No podemos decir que se permite el acceso a un 75% del aforo y, al mismo tiempo, obligar a los aficionados a tener metro y medio de distancias. Es una gran contradicción. No buscar culpables, sino aclarar las medidas para que todo se pueda realizar de forma segura, pues lo principal es la salud.

El pasado SICAB tuve la oportunidad de debatir con grandes figuras del caballo español (PRE) sobre la presencia de estos caballos en el rejoneo. ¿Cuál es su postura?

Estoy muy abierta a todo, siempre y cuando el caballo sea bueno. En mi cuadra, de hecho, tengo un caballo español procedente de la ganadería Peralta llamado Jazmín, y es un caballo formidable que me ha dado muchos triunfos. Yo no miro los papeles, miro el caballo: que tenga personalidad, que tenga valor, la morfología…, en definitiva, que reúna todas las cualidades para tener una figura en la cuadra. Ahora bien, en palabras generales, es cierto que el caballo que mejor se adapta al rejoneo es el lusitano, porque se ha trabajado durante muchos años para obtener ese tipo de caballo, mientras que el caballo español se ha trabajado con el objetivo de tener un caballo bello.

Dónde se siente más cómoda: como domadora, como amazonas o como torera.

Digamos que es un pack, una máquina compuesta por tres piezas donde, si falla un elemento, nada funciona. Entonces, si fuera más amazona que torera, no sería rejoneadora, y si fuera más torera que jinete, no sería jinete. Por tanto, a partes iguales. No hay rejoneador sin caballista, ni hay rejoneador sin torero. Es decir, por muy caballista que uno sea, si no tiene idea del toro, que se dedique a la doma. 

¿Cuál es la mayor lección que le ha dado el caballo?

Aprender los límites, sin duda alguna. Todos los días me doy cuenta que puedes pedir ciertas cosas hasta un límite, y es una lección que me vale tanto para el caballo como para la vida.

En una entrevista que le hizo Marlon Becerra dijo que, para dedicarse al mundo del toro, hay que estar un poco loco. ¿Ha incrementado esa locura con el paso de los años y los números?

Es una locura diferente, una locura obsesiva. Es una obsesión hacia el mundo del toro, hacia la pasión que te tiene drogado, porque esto es una droga, pero no es una locura de inconsciencia, es una locura pasional.

No sé si se ha parado a pensar en todo lo que ha conseguido.

No me ha dado tiempo porque no paro nunca (risas), pero sí soy consciente de que los números que he conseguido los ha conseguido muy poca gente en el mundo, y eso me hace feliz.

¿Estamos viendo a la mejor Lea Vicens?

Aún me queda mucho por demostrar. A todos los artistas les quedan por demostrar cosas. La gente que piensa que ha llegado a su máximo o cree estar en su apogeo, termina por estancarse y quedan en el olvido. En cuestiones como la que me presenta siempre recuerdo una frase de Don Ángel que dice “cuando se cree que las cosas pueden estar bien, siempre pueden estar mejor”.

¿Cuál es el mayor miedo de Lea Vicens?

No poder seguir haciendo lo que yo quiero.

¿Ha encontrado la felicidad?

Estoy cerca.

¿Qué le diría la Lea Vicens actual a aquella adolescente que vendía las entradas y soñaba con llegar a ser figura en el mundo del toro?

Ha hecho bien ser cabezona.

Para finalizar, ¿cuál es la meta que tiene ahora mismo entre ceja y ceja?

Seguir avanzando en la tauromaquia, seguir cosechando; e incluso tener ambición para superar mi arte, mi talento. Pero, sobre todo, hacer disfrutar a mi público a la vez que disfruto yo. En definitiva, seguir buscando la perfección inalcanzable pero rodeada.

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