JUAN JOSÉ PADILLA

"Resaltaré los valores humanos que me ha transmitido la tauromaquia"

El diestro jerezano es el director artístico de la iniciativa puesta en marcha por Casa Toreros en México para promocionar a los futuros valores de la tauromaquia
lunes, 15 de febrero de 2021 · 18:19

Era diciembre de 2018. La Monumental de México veía los últimos compases de la vida profesional de Juan José Padilla. El albero del mayor coso del mundo ponía punto y final a una carrera de 35 años. Dos años después, una llamada proveniente de Casa Toreros le devuelve al país azteca. Juan José Padilla se pondrá al frente de 60 jóvenes como nuevo director artístico del Centro de Alto Rendimiento Taurino, que dará comienzo el próximo mes de marzo. El diestro jerezano nos atiende para explicarnos todo sobre su aventura.

¿En qué momento le plantean este proyecto?

Para mi sorpresa, hace cosa de un mes, recibo la llamada de la dirección de Casa Toreros, liderada por D. Pablo Moreno y D. Juan Pablo Corona, para ofrecerme el puesto de director artístico y no pude declinar este ofrecimiento. En definitiva, se me ha presentado un proyecto que me ilusiona muchísimo y que agradezco profundamente.

¿Qué le hizo aceptar el cargo?

Veía que era un proyecto que condicionaba factores importantes de la tauromaquia y mi apoyo con la misma y, en este caso, para los jóvenes. La manera de plantearme un proyecto tan bonito: 60 chavales metidos en una finca preparando su futuro… No pude decir que no.

60 alumnos metidos en una finca unidos por la tauromaquia. En estos tiempos que corren es, contra menos, ilusión por saber que hay futuro, ¿no?

Efectivamente. La ilusión de que hay futuro y el agradecimiento al proyecto en sí. Agradecer que han pensado en unos chavales que, desgraciadamente, antes de la pandemia ya recibían pocas oportunidades en la fiesta, y ahora, si cabe, mayor hincapié por la oportunidad que se les presenta como apoyo a la desolación que tuviesen con dicha falta de oportunidades.

Vuelta a tierras mexicanas. ¿Qué sentimientos afloran cuando piensas en los recuerdos en México?

A decir verdad, ha sido la base de mi vuelta al país azteca. México ha sido un país que siempre me ha acogido con gran cariño desde mis inicios, allá por el año 1994, temporada de mi alternativa, cuando tuve un primer contacto con el país mexicano. Desde ese momento, han crecido raíces y estrechando lazos con profesionales del mundo taurino como ganaderos o empresarios. Tanta es mi relación con esta cultura, que mi despedida definitiva fue en La Monumental de México. Pese a que la tauromaquia es universal, la llamada del país azteca ha sido un pellizco en el corazón. Esos recuerdos han sido el incentivo para no declinar este ofrecimiento.

¿Cuál es su objetivo al frente de este proyecto?

Para mí, fundamentalmente, es que los chavales tomen conciencia de la oportunidad que se les brinda. Vamos a resaltar la preparación partiendo de una base, pues todos poseen unas mínimas nociones ya que casi todos han debutado con picadores, algo que supone un avance para el CART porque tienen una tauromaquia asimilada. Básicamente va a ser una exigencia, una disciplina que requiere esta profesión. En lo que a mí respecta, resaltaré los valores humanos que me ha transmitido la tauromaquia desde mi niñez, y valores como el respeto, humildad, responsabilidad… Quiero que pasen por el CART modelos que puedan tener ese recuerdo. Puede que no todos llegarán a ser figuras del toreo, pero me gustaría que se llevaran el maravilloso recuerdo que ofrece este proyecto.

¿Qué es lo más importante a la hora de recibir una lección?

Primordialmente, los chavales deben de ser conscientes de la profesión que han elegido. Hablamos de una profesión de riesgo, exigente, que va adquirir responsabilidad a la par que tenacidad. Lo principal es asimilar lo que se le diga, que capten rápidamente los conceptos. Cada uno tendrá su tauromaquia, y eso lo vamos a respetar. El CART no es una escuela taurina, sino un Centro de Alto Rendimiento y queremos que los chavales tengan el reconocimiento y la oportunidad, y que sean conscientes de las exigencias que van a adquirir. Básicamente, que tengan esa capacidad de esfuerzo y entrega.

¿Cuál será la principal enseñanza que transmite el CART?

El objetivo principal es sacar figuras del toreo. El CART quiere dar la oportunidad a chavales que tienen potencial; que atesoran posibilidades, personalidad. El premio para lo seis finalistas será varias novilladas por todo el mundo. ¿Qué va a requerir? Pues, dentro de sus personalidades, esa capacidad de espectáculos, de formación de tauromaquias, de universidades… Pero, sobre todo, la personalidad, tanto dentro como fuera de la plaza.

¿Cómo se enseña algo a 60 alumnos a la vez queriendo dejar intacta la esencia de cada discípulo?

La tauromaquia es muy diversa. Como he comentado anteriormente, no podemos empezar de cero. Sí entendemos que habrá que pulir determinados matices, como puede ser el estudio de salida de los animales o las distancias; pero se hará a raíz de la base que ya tienen asentada. Recordemos que son 60 chavales de distintas nacionalidades y no todos han tenido las mismas oportunidades como puede ser el caso de Ecuador en comparación a México o España. Por tanto, entendiendo que cada uno tenga una visión particular del toreo, pero partiendo de esa base fundamental que requiere ser torero.

Tengo entendido que el proyecto ya está bastante elaborado en cuanto a organización, pero, ¿es usted una persona que se mueve más por la improvisación o le gusta tener todo bajo control?

Siempre digo que para ser figura del toreo hay que tener una disciplina, una preparación y unas obligaciones. Lo bonito del triunfo es la ilusión por alcanzarlo, aunque el éxito conseguido sea efímero. Esto es una carrera muy larga. Hay que transmitirles a estos jóvenes que el toreo no depende de una sola tarde. Para ello hay que tener la cabeza bien amueblada, tener esos conocimientos y esa capacidad de esfuerzo. Después, obviamente, habrá que trasladar a los ruedos todo lo aprendido que, sumado a la personalidad de cada uno, se tiene como finalidad llegar y emocionar al público.

Habrá nutricionistas, preparadores físicos, profesionales del mundo taurino, como es su caso… ¿No se ha contado con la colaboración de profesionales psicológicos?

La psicología será un aspecto transmitido desde las distintas disciplinas. Con el gran equipo que tenemos, no creo que haga falta, con todo el respeto, profesionales de la psicología. La tauromaquia ha sido nuestra universidad. Cuando hablo de tener una cabeza amueblada, me refiero a la responsabilidad de uno mismo de saber hasta dónde puedes llegar con tu compromiso, en tu preparación; saber que el toro es muy receloso y requiere estar en tu casa concentrado y preparado para esa oportunidad; saber que esto es una profesión que requiere una preparación prácticamente diaria. Por su parte, los preparadores físicos también trabajarán la preparación psicológica. Pretendemos organizar la mente de estos jóvenes para el antes, durante y después de la corrida.

Sobre todo, hacerles entender que el camino al éxito no es, precisamente, un camino de rosas.

Efectivamente. Cuando finalice el CART, habrá chavales que triunfen y otros queden con el recuerdo de la experiencia. También se puede dar el caso de que los finalistas no lleguen a ser figuras y los que queden fuera de esa final aparezcan nombrados en los carteles más importantes. Cuando finalice este proyecto, comienza una nueva andadura en la que, verdaderamente, tendrán que hacer valer su fortaleza psicológica como puede ser el saber esperar que le llegue esa oportunidad que les sirva de catapulta. Parte de nuestro trabajo será alimentar esa ilusión que te hace trabajar día a día, esperando esa oportunidad. Indiferentemente de que vean a sus compañeros acartelados y ellos no. En la constancia se encuentra el éxito.

¿Cuál ha sido la mayor lección que le ha dejado a usted la tauromaquia?

Ha sido, y sigue siendo, una lección de vida, de humanidad. He aprendido mucho del toro y de la afición, que me ha demostrado el significado de fidelidad. También de la medicina. He sido muy castigado por los toros y me he llevado grandes lecciones de medicina; la ciencia que tan avanzada está. En definitiva, de los valores de la tauromaquia.

Guadalajara, la que será su residencia durante unos meses, se encuentra a unos 600 kilómetros de La Puebla, donde la afición taurina se ha revelado frente a las palabras de su dirigente en cuanto a la prohibición de la tauromaquia. ¿Debemos tomar nota sobre esa lección?

Debemos de agradecer a toda la afición pero, en especial, a la de México, así como a todo el colectivo taurinos de este país que haya tenido una respuesta pasiva, intelectual, con una gran capacidad y demostrando lo que, precisamente, tiene el toro: cultura y respeto. Ya de por sí la tauromaquia se defiende sola, pero no debemos permitir que se nos pisotee y se nos coarte la libertad. Eso es una falta de respeto. La tauromaquia es abierta, es cultura. 

No puedo desaprovechar la oportunidad de tenerle al otro lado del micrófono. ¿Cómo está viviendo la vida alejada de los ruedos?

Pienso que lo hice en el momento adecuado; en contra prácticamente de mi voluntad, pero en el momento adecuado. Mis facultades no se encontraban al completo de lo que siempre me he exigido. Y ha sido duro. Decirse a uno mismo que no volverá a vestirse de luces no es fácil, y menos después de 35 años. Pero bueno, ahora toca tiempo para seguir recuperándome de las secuelas que aún me han quedado y compartir más momentos con mi familia. Por tanto, alejado, pero sin perder el contacto. El toro me lo ha dado todo.

¿Cómo se ve esta situación tauromaquia-pandemia desde la barrera?

Muy triste. Principalmente, porque afecta a la salud. El índice tanto de mortalidad como de infectados es muy alto y es imposible no sentirse afectado. En lo que a la tauromaquia respecta, me duele ver como los animales son mandados a los mataderos por ganaderos que no encuentran la manera de sostener al toro bravo. Pero creo que están entendiendo la situación y actuando con una gran capacidad, entendiendo la situación. Están mostrando mucha humanidad. Va a costar mucho volver a sanear la tauromaquia y devolverla a donde se encontraba. Me gusta ser optimista, y viendo a esta juventud relevo de los actuales portadores de la tauromaquia.

 

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