PABLO AGUADO

“Me da rubor que me halaguen”

domingo, 2 de enero de 2022 · 08:46

El sevillano Pablo Aguado es uno de los nombres más importantes del escalafón taurino de las últimas tres temporadas, un imprescindible en los mejores carteles de las ferias, uno de los mayores atractivos de presente y de futuro al que una severa lesión en la rodilla derecha le apartó de los ruedos finalizando el año. Ahora se encuentra metido de lleno en una dura rehabilitación que debe permitirle realizar una campaña 2022 con total normalidad.

¿Tenías previsto viajar a América?

En condiciones normales ahora estaría haciendo campaña allí, pero lamentablemente me ha tocado otra cosa.

Sufriste la rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco interno en la rodilla derecha, una lesión más típica de un futbolista que de un torero.

Totalmente. Se trata de una lesión que arrastraba desde hacía tiempo y que sabía que finalmente acabaría agravándose con una rotura total. La mala suerte es que ocurrió con Sevilla por delante y no puede completar la feria.

¿Cuánto tiempo la sufrías?

Casi tres temporadas. La primera vez que me lesioné fue en la corrida del Domingo de Ramos de 2019 en Madrid. Desde entonces, cuidándome y fortaleciendo la zona iba aguantando. Pero a raíz de la cornada de mayo en Vistalegre el músculo que sustenta la rodilla se debilitó, y al final acabó rompiéndose definitivamente en septiembre.

Este año han tomado parte en 24 festejos. ¿Sufriendo en todos ellos?

A partir de agosto sí. Sentí algún crujido, me tuvieron que sacar líquido e infiltrarme, y a raíz de eso comencé a renquear. Pero hasta ese momento no había notado nada.

Estás metido en plena rehabilitación.

Hace poco más de tres meses que me operé y el objetivo ahora es recuperar la musculatura que he perdido a causa de la inmovilización. De momento no debo darle impactos a la rodilla, así que estoy en el gimnasio sin poder correr todavía. Es una lesión que hay que tomarla con calma. Querer acelerar la recuperación sólo conlleva complicaciones, como le ocurrió al maestro Espartaco, quien por cierto se la produjo jugando al fútbol.

Tú de pequeño también jugabas al fútbol…

Sí, pero ahora ya ni se me pasa por la cabeza, y menos cuando me recupere. No estoy dispuesto a arriesgarme a acabar pasando por el sufrimiento que he tenido.

Pero sigues siendo sevillista, ¿no?

Eso siempre. Estamos segundos en la clasificación, por detrás del Madrid con un partido menos. Estoy con esperanzas de que lo alcancemos.

También pasaste el COVID.

Hace poco más de una semana salí de él, por si me faltaba algo por pasar este año. Gracias a Dios fue algo leve, aunque me retrasó la rehabilitación.

Tomaste la alternativa en 2017. Dos años más tarde saliste lanzado con rotundidad, y dos años después eres realidad imprescindible en los carteles. ¿Has cambiado en todo este tiempo?

En el ruedo procuro no cambiar, ser fiel a mí mismo, y por fortuna la afición me lo corrobora. En lo único que he cambiado es en cuestión de aislamiento. No me gustan demasiado los compromisos en actos de cara al público. Lo paso mal porque me da rubor que me halaguen, y en eso sí que intento quitarme de en medio cuando puedo, lógicamente cumpliendo con los compromisos ineludibles.

Se dice que en la próxima Feria de Fallas de Valencia alternarás con Morante y Juan Ortega.

Aún está por definir, pero ojalá sí sea. De Valencia guardo un recuerdo especial. Mi paso por esa plaza antes de mi éxito de 2019 en Sevilla me sirvió mucho para luego afrontar un año que acabó siendo tan importante.

El cartel se repetirá en abril en la reinauguración de la plaza de toros de La Línea de la Concepción. ¿Te estimula esa terna?

Claro, pero más que por la competición que alguien pueda entender que se produzca entre nosotros, por la motivación emocional que conlleva. Somos tres matadores que sentimos el toreo de una forma similar y disfrutamos viéndonos torear.

La pandemia no se va. ¿Te preocupa de cara a la nueva temporada?

Parecía que estaba todo allanado y ha aparecido la variante Ómicron para volvernos a preocupar. Por fortuna no es tan grave como antes, y tendremos que aceptar que habrá que convivir con el coronavirus del mismo modo que lo hacemos con otras enfermedades que son incluso más graves.

Y luego tenemos otra pandemia, la que va mermando el número de festejos, con variantes que atacan por varios costados: antitaurinos, políticos, cargas…

De un tiempo a esta parte el clima no es el mejor. Pero el sector ha tomado consciencia del problema y está respondiendo. Está siendo más “activista”, sobre todo los aficionados, que han sentido atacadas sus libertades por algunos gobernantes.

 

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