ÁLVARO BURDIEL

“El valor de verdad está en asentar las plantas de los pies y tirar de los toros hacia atrás”

Este sevillano formado en Madrid encontró acomodo en ese discurso constituido por contenidos y sensaciones que dieron lugar a tardes emotivas en la temporada de 2022. Ilusionado rastrea nuevos caminos para 2023
jueves, 29 de diciembre de 2022 · 17:17

Busca en la fluidez de su toreo ese tono reposado que otorga a la lidia el toque de importancia deseado. Dentro del buen gusto que le imprime a su obra la adorna con ese sabor de los detalles con el que epiloga la hondura de su concepto. Profundidad en una mano izquierda sensacional y útil para contemplar y gozar con el trazo del natural. Calidad en sus clásicas formas con las que muestra un toreo sentido con el que desea alcanzar su objetivo.  

Hace unos días la Tertulia Universitaria de Sevilla le distinguió como “novillero de prometedor futuro”, galardón que recibió junto a Juan Antonio Ruiz Espartaco, distinguido como “catedrático del toreo”. Ambos hablaron de futuro. Álvaro Burdiel también de pasado y de presente. “Nací en Sevilla, aunque por motivos profesionales mis padres se trasladaron a Madrid y allí viví desde pequeño, pero nunca perdí el contacto con mi ciudad natal, me considero sevillano, mantengo relación con el barrio de La Calzada y con la Hermandad de San Benito, a la que pertenezco. Me encantan las tradiciones sevillanas y me apasiona el flamenco puro, igual que el toreo que intento mostrar cada tarde que me visto de luces”, afirma.

El novillero sevillano sufrió, como todo el toreo, el parón que le produjo los años de pandemia, “Me cogió de lleno en pleno periodo de aprendizaje y desarrollo del oficio y me afectó muchísimo porque en el horizonte tenía el debut con caballos, y todo se paró. Tuve el consuelo en que todos estábamos “encerrados” y nadie se me iba a poner por delante en el aspecto taurino. Me centré en mi carrera universitaria y conseguí dar un buen empujón a mis estudios que, para mí, son muy importantes”.

Para ti y para todos…

Sí, para cualquier persona son importantes, para un torero o cualquier otro tipo de profesión, dan categoría, conocimiento y cultura que es algo fundamental en la vida. Siempre he defendido que los toreros tenemos que estar en el mundo, en la sociedad actual, y los estudios ayudan mucho a eso. La imagen del torero semianalfabeto ha desaparecido de nuestra sociedad por completo, y esto es algo muy positivo.

Comentemos los comienzos. Sin antecedentes taurinos ¿cómo surge ese “veneno” del toreo?

Desde niño he querido ser torero. Los recuerdos que tengo de mi niñez son jugando al toro con un capote y una muleta en la mano, y así ha sido toda mi vida hasta que, poco a poco, fui materializando mi ilusión.

Y perteneciste a la Escuela Taurina de la Comunidad de Madrid donde comenzaste tu sueño…

Sí, fui alumno de la escuela taurina “José Cubero Yiyo”, allí di mis primeros pasos como torero y allí empezó mí aprendizaje y desarrollo que, después, me proporcionó estar en el certamen “Camino hacia Las Ventas” en 2019.  La verdad es que la salida a hombros por la Puerta Grande de Madrid tras ganar la final fue algo muy especial que difícilmente se puede explicar. Lo recuerdo como un momento de enorme felicidad y plenitud, y con mucho orgullo. Vivirlo rodeado de familiares y amigos que compartieron la misma alegría es algo difícil de explicar.

Creo tienes un hermano que también sueña con el toro ¿Como digieren esto tus padres?

Pues en casa se vive todo esto con mucha intensidad. Con mi hermano Pepe, que ha debutado sin caballos y tiene un futuro ilusionante, estoy casi todo el día viendo toros. Las tardes de compromiso fuerte lo pasa mal la familia, demasiados nervios e inquietud, pero siempre con muchísimo respeto hacia mi hermano y hacia mí.

Algo que te aupó en estos inicios fue el “Circuito de Novilladas de la Comunidad de Madrid” ¿Tuvo la repercusión esperada para tu carrera?

El circuito de novilladas de la Comunidad de Madrid fue vital para mí. Me cogió en un momento que estaba perdido. No sabía qué iba a ser de mí y qué futuro tenía como torero. Aparece la oportunidad de participar ganándomela en las pruebas de campo y todo, después, fue muy bien e ilusionante. La retransmisiones por televisión fueron fundamentales para recuperar ese ambiente que dejé tras la salida a hombros de Madrid. Noté la repercusión, y ese año me sirvió para seguir toreando en el mes de septiembre. Porque los que toreamos ese mes fuimos los destacados de los diferentes circuitos, y todo eso me sirvió para allanar caminos y abrir puertas en plazas importantes.

Una curiosidad, Álvaro. ¿Qué pasó en ese festival del 12 de octubre en Sevilla, benéfico para la Hermandad del Gran Poder, en el que se habló de tu participación y después desapareció tu nombre?

Bueno, fue una situación extraña que nunca había vivido. En un principio yo entendí que iba a torear ese festival, y me hacía una ilusión tremenda estar al lado de las figuras, además siendo benéfico para las obras de caridad del Gran Poder, que junto con la de la Macarena son hermandades que también me marcan. Me hacia más que ilusión poder torear, pero no sé… habrá otra oportunidad, aunque es una espinita que llevo clavada y en un futuro me gustaría sacar.

 

Foto: Plaza 1

 

Tienes estadísticas muy positivas en esta temporada de 2022 ¿Estás satisfecho con el balance del año?

Valoro de forma muy positiva esas dos tardes en Madrid, la tarde de Sevilla, la de Nimes y, sobre todo, la Puerta Grande de Valencia. Ha sido un paso al frente tanto en lo taurino como en lo personal. A la hora de posicionarme de cara a los profesionales y a los aficionados también creo que he dado un paso muy importante. Así que, en líneas generales, quitando algunos malos momentos con la espada que me impidieron cortar orejas ganadas que me hubiesen servido para allanar más los caminos, la temporada ha sido para estar contento.

¿Qué le pesa más a un sevillano criado en Madrid, la Maestranza o Las Ventas?

Realmente me pesa más la plaza de toros de Sevilla. Ya me pasó en los ciclos de novilladas sin caballos en las que tuve la oportunidad de torear en Sevilla y Madrid. Salí más atacado y presionado en la Maestranza que en Las Ventas. Me imagino que es debido a la devoción que le tengo a la ciudad donde nací. No obstante, la imagen que he dado en ambas plazas creo que ha sido positiva, y estoy deseando volver.

¿Qué planteamiento tienes, junto con tu apoderado José Ortega Cano, para la temporada de 2023?

Tras abrir la Puerta Grande de la plaza de toros de Valencia nos dijeron que volveríamos en Feria de Fallas, pero no se llegó a comentar en qué términos. De todas formas, el planteamiento del maestro y mío para la próxima temporada es echarla casi al completo de novillero y buscar una alternativa al final de la campaña allá por el mes de septiembre.

Sigues con Ortega Cano ¿contento con él?

Es un lujo estar al lado del maestro y poder empaparme de su experiencia, de su concepto y de su torería. Entrenamos muchísimo juntos toreando de salón, me ilusiona y siempre me motiva. Además, técnicamente aprendo mucho a su lado. Muy contento tenerlo como apoderado.

¿Cuáles son tus toreros predilectos? ¿quiénes son tus referentes?

Pues tengo muchos toreros. Me gusta verlos a todos. De los vistos mi mayor referente es José Antonio Morante, aunque actualmente existen otros toreros como Diego Urdiales, Pablo Aguado o Juan Ortega, que me encantan verlos torear. Y de otras épocas también me fijo en todos aquellos que han interpretado el toreo con pureza, con clasicismo y con arte. Ortega Cano, Manzanares (padre), Curro Romero, Rafael de Paula, son referentes para mi forma de torear y con los que más disfruto, aunque es imposible parecerse a ellos. Más antiguos me gustan Antonio Ordóñez, Pepe Luis Vázquez, el maestro Antonio Bienvenida, y uno que me tiene enamorado es Pepín Martín Vázquez.

Para terminar, Álvaro, ¿qué me dices de esa frase tópica de que “un novillero debe estar en novillero”?

Creo que un torero siempre debe perseguir su concepto por encima de todas las circunstancias. Sí se le debe exigir al novillero ganas y la demostración cada tarde de que quiere ser torero.  Hay gestos que debemos hacer, aunque siempre con el concepto de uno, y a mí me gusta hacerlo intentando imprimirle torería, gusto y verdad. Estoy seguro que se puede conseguir. Aún así, mi forma de interpretar el toreo me dice que el valor de verdad y la entrega están en asentar las plantas de los pies y tirar de los toros hacia atrás. Ahí es donde creo está la entrega de un torero.

 

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