JUAN DEL ÁLAMO

"Fui para atrás, me vi en el estribo y por poco me subo con la afición"

Juan del Álamo afronta este fin de semana una cita importante, la final de la Copa Chenel, de esas que marcan una temporada. Al respecto de la "polémica" por la forma de entrar a matar en Alalpardo, lo afronta con naturalidad
viernes, 16 de junio de 2023 · 07:23

Hay días en los que la vida te sorprende y, además, lo hace para bien, que no es poco. En mi caso, hoy he tenido la suerte, porque así lo considero, de “redescubrir” a Juan del Álamo y sí, digo redescubrir porque, muchas veces, caemos en el error de creer conocer a una persona, un torero en este caso, por el simple hecho de coincidir con él en ocasiones o verlo torear en otras, olvidándonos casi, de la persona. Ese ser humano, que hay tras cada traje de luces, con su propia opinión, personalidad, sentimientos y valores. Pues como decía, hoy ha sido uno de esos días en que, te encuentras con la persona y además, en una, distendida y amena conversación, en la que, sin trampa ni cartón -cómo su toreo- sientes como habla la verdad hecha persona. Una persona sincera, de fuerte convicción y personalidad, además de divertida en las distancias cortas.

Hay que empezar por algo y, mira, esto está saliendo bien y a ver si poco a poco, nos ponemos en un sitio importante.

Juan, estás sonando mucho y para bien, ¿se refleja eso en contratos cerrados?

Bueno sí, hay cositas ahí hechas para agosto y septiembre sobre todo, pero poquito a poco, “partido a partido”, uno no puede estar entregado a una cosa y pensando en otra, hay que disfrutar el momento y saborearlo, hay que vivir el momento que te toca vivir y no pensar en los demás días, lo demás pues ya llegará.

Y en este momento, toca la Copa Chenel ¿cómo la estás viviendo y sintiendo tú?

Pues muy feliz la verdad, estoy retomando muchas sensaciones que había perdido en mi forma de vivir, hacía casi un año y medio o dos que no me vestía de luces y bueno, estoy viviendo esas sensaciones, esos momentos únicos que te da el toreo, bueno pues, el día a día del campo, los entrenamientos, los compañeros, esto, lógicamente, el sentido que tiene es cuando tienes compromisos por delante, entonces cuando se te va abriendo el camino poquito a poco y vas teniendo oportunidades, pues es la forma en la que puedes vivir por y para el toro, y por eso mismo estoy muy feliz y muy contento de estar en este momento que, lo estoy viviendo a flor de piel y lo estoy disfrutando mucho la verdad.

Sé que un tópico eso de “se torea cómo se es” pero no por ser un tópico tiene menos verdad y conforme hablamos veo en tus palabras la personalidad que veo en tu toreo.

Cuando uno se pone el traje de luces, se convierte en un alma abierta, todo lo que sientes y cómo estás, se ve reflejado delante de la cara del toro. Es una profesión que son momentos, los momentos en los que vas a la plaza de toros, es un momento tan de verdad, que no puedes camuflar el cómo te sientes o cómo estás, cuando uno está en un buen momento y te acompaña un poquito la suerte, eso se nota y se transmite, se contagia la gente del momento en el que estás.

El arte es así, cuando se habla de arte va unido a la inspiración.

Es un arte que, cuando llega el momento, llega la corrida de toros, esas dos horas, dos horas y media que dura el festejo, eso es un momento de mucha exigencia, porque tiene que brotar y surgir el arte y el sentimiento en ese tiempo, entonces, tiene esa dificultad, tienes que tener la capacidad de expresar todo ese sentimiento en ese justo momento en el que estás en la plaza. Es una profesión que cuanto más tiempo llevas más difícil es, el riesgo siempre está ahí, pero aunque tú vayas adquiriendo más conocimiento y vayas sabiendo más, ese punto de verdad y de entrega absoluta, tiene que haberlo para lograr el triunfo.

Esa autoexigencia de querer superarse en cada tarde.

Cuanto más conocimientos tienes y más tiempo pasa, incluso, más difícil es ponerte delante del toro, el toreo, al menos para mí, es vocacional, es una forma de vida que la tienes que sentir de esa manera, con una entrega absoluta a ella, es un ejercicio espiritual constante, en el que te estás buscando diariamente, constantemente y en cada momento, para dar lo mejor de ti frente a la cara del toro, eso es lo que te hace crecer y te hace sobrepasar esas barreras, porque el toreo no tiene techo, el toreo tiene muchas ramas en las que poder expresarte y si es tu vida, no te aburres, siempre encuentras cosas interesantes, estilos en los que fijarte, hay muchas maneras de “alimentarte”, no sólo toreando, viendo otros toreros y, escuchando mucho también, todos los puntos de vista diferentes que hay.

Poner de acuerdo a toda una plaza debe ser un sentimiento que alcanzo siquiera a imaginar.

Esos son momentos únicos la verdad, eso es mágico, algo que no se olvida nunca. Cuando hay un entendimiento total y absoluto entre un toro y un torero, esa comunión, que es tan difícil, eso es algo único e irrepetible, eso queda en la retina de quien lo está viendo y del que lo vive en la cara del toro, el torero, por eso, esto es tan grande, no hay comparación. Cuando llegas a la plaza, no puedes “estudiar”, la plaza es improvisación, porque te tienes que adaptar a la embestida del toro y cada toro es un mundo, siempre dentro de tu concepto y tus formas, hay que tener la mente muy abierta, para fijarte en las condiciones de cada animal y acoplarte, El toreo es mágico, por eso tiene tanta grandeza, nos jugamos la vida por crear arte y emociones ¡ qué triste es que no te gusten los toros!, nos tenemos que sentir privilegiados de tener una profesión tan maravillosa, tan bonita y ser partícipe de ella ¡eso es hablar con Dios ya!

Volviendo a la Copa, esa, llamémosla “polémica” por tu forma de entrar a matar en Alalpardo.

Eso fue totalmente improvisado, no lo pensé nunca y ni me imaginé que lo iba a hacer, fue algo que surgió y nació en el momento, lo vi claro que el toro estaba muy agarrado al suelo, le di la distancia, empecé a darle más, pensé ¿y por qué no lo mato recibiendo de lejos?, y me fui para atrás y atrás y me vi ya en el estribo, y un poco más y me subo allí con la afición (risas) pero bueno, yo creo que fue algo distinto no sé.

 

Foto: Bartolomé Bernal

 

Oye, también hacen falta esos “golpes de mesa” de vez en cuando.

¡Si hombre!, para bien o para mal, se ha hablado de esto, ha sido una cosa distinta y ya está, eso al final también es crear y sorprender.

A mí, personalmente, me gusta de vez en cuando que se cree algo, que se innove.

A mí también me gusta, porque marcas personalidad, marcas algo distinto y marcas ser tú mismo, pero bueno, fue algo que surgió en el momento, la sentí así y la hice, me alegro de haberlo hecho porque en el toro no hay que guardarse nada, a veces salen las cosas bien o las cosas mal, pero de guardarse uno las cosas nada, eso es de cobardes.

¡Pues bienvenido sea! Y ahora vamos, con la otra “polémica”: la de los avisos en Alalpardo y ¿final a dos, final a tres?

Pues si te digo la verdad, no me he parado a pensarlo, porque lo he escuchado de pasada ahora en la Cope, que vengo de ahí, pero la conclusión es que, esto al final es un concurso, en el que hemos participado y ha habido muy buenos toreros, pero es un concurso en el que todos hemos aceptado las condiciones desde el primer momento y a eso nos hemos arriesgado todos, esto no quiere decir, que quien gane sea el mejor o figura del toreo y que quien no gane va a ser peor, esto no es así, al final esto es un concurso y la final era a dos y punto. Yo no sé, si quien se ha equivocado era el presidente o no, yo no lo sé, yo estaba allí y tampoco me puse a contar los minutos, Borja Jiménez estuvo muy bien, pinchó los dos toros, yo, tampoco es que fuera mi mejor tarde, fue lo que fue y ya está, todos sabemos a lo que nos arriesgábamos y a lo que íbamos, que íbamos a ser juzgados por un jurado, que era una competición, pero las condiciones, para bien o para mal, son las que son y hay que cumplirlas y no hay más

Ha habido compañeros muy buenos en esta edición, ha venido mal la tarde y hasta ahí, ni más ni menos que a lo que os habéis enfrentado todos y cada uno de vosotros.

Si, claro, yo siempre digo lo mismo, un certamen en corridas de toros es la leche, porque claro, salen dos toros que se te paran ¿y qué haces?, el factor suerte en este tipo de corridas es muy importante también

Ya para acabar, te hago tres preguntas para responderlas sin pensar, si te digo:

Una plaza

Sevilla es que me gusta mucho, pero es que Madrid también, entonces me cuesta mucho elegir, no sé con cual quedarme, Es que esas dos plazas tienen una grandeza especial, son dos plazas únicas de verdad, que te toque la música en Sevilla toreando, eso sería maravilloso y Madrid, ese silencio cuando te juegas la vida de verdad, eso también es único.

Bueno, si te viene la suerte de cara este fin de semana, lo veríamos el 12 de octubre

¡Fíjate!, ¡ojalá! Dios te escuche Mika.

Ahora una Feria

San Isidro, es el pistoletazo de salida en Madrid para que ocurran cosas importantes.

El sueño, el deseo de Juan del Álamo.

¡Pero es que si te lo cuento no se cumple!

(Risas) Esa te la acepto porque yo también soy supersticiosa

Hasta aquí, una, más que agradable y amena conversación con Juan del Álamo, de quien me llevo una, más que, grata sensación, la de haber hablado con la verdad y, con él que podría estar horas conversando de toros. Muchísimas gracias Juan por tu deferencia con Burladero en estos momentos previos a la final. Personalmente, gracias de corazón, por haber abierto tu alma en esta conversación, la próxima será en el campo, que no me olvido, del mismo modo que no olvido, la promesa que cumpliré el día de la final.

 

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