ESAÚ FERNÁNDEZ
"Es un halago que digan que soy capaz de lidiar cualquier toro"
“Disfruto mucho con todo tipo de encastes"Hablar de Esaú Fernández es invocar la imagen de la madurez absoluta, de un torero que ha alcanzado ese punto de ebullición donde el dominio técnico y el valor sereno se funden para crear una tauromaquia total. Su nombre ya no es solo una promesa de capacidad, sino una realidad incontestable de maestría y solvencia ante cualquier encaste. Esta temporada se ha erigido como un coloso del ruedo, cimentando su trayectoria en una versatilidad asombrosa y una "verdad" que ha resonado con fuerza tanto en las catedrales del torismo como en los escenarios de mayor exigencia artística. El diestro de Camas ha ofrecido un recital de poderío y entrega, demostrando que su muleta es capaz de someter a las bestias más fieras y, al mismo tiempo, dibujar el toreo con la profundidad de los elegidos.
El idilio de Esaú con la gloria se ha fraguado en los escenarios donde el riesgo no admite mentiras. Su paso por la Real Maestranza de Sevilla, enfrentándose a la leyenda de los Miura, fue una declaración de intenciones, una tarde de responsabilidad máxima donde supo imponer su ley en el patio de su casa. Esa capacidad para mirar a los ojos al peligro se ratificó en el juez supremo, Las Ventas de Madrid, donde ante la dura y exigente corrida de José Escolar, Esaú desplegó un oficio y una firmeza que solo poseen aquellos destinados a perdurar, arrancando el respeto de la afición más severa del mundo. Y como el valor no conoce fronteras, su paso por el corazón del torismo francés en Vic-Fezensac terminó de certificar que estamos ante un torero de "guerra y paz", capaz de triunfar donde otros solo buscan sobrevivir.
Pero la temporada de Esaú Fernández ha sido mucho más que una batalla heroica; ha sido un compendio de triunfos rotundos y comunión con el público. Su regreso al desafío de Miura en Algeciras volvió a saldarse con éxito, demostrando que le tiene tomada la medida a un hierro legendario. La dimensión artística del sevillano brilló con luz propia en la Corrida Magallánica de Sanlúcar de Barrameda, un escenario de singular belleza donde su toreo acompasado se fundió con la historia, y en su cumbre en Navalcarnero. Sin embargo, fue en San Clemente donde el triunfo adquirió tintes de acontecimiento social: allí, arropado por el calor incondicional de su propia Peña Taurina, que cuenta con la impresionante cifra de más de 300 socios, Esaú firmó una de sus tardes más emotivas. Fue una simbiosis perfecta entre torero y afición, demostrando que no solo manda en el ruedo, sino que arrastra una legión de seguidores fieles.
Para poner el broche de oro a una campaña de ensueño, su actuación en la plaza francesa de Dax ante los toros de Robert Margé fue la rúbrica perfecta. Allí, Esaú Fernández volvió a dejar patente su momento dulce, combinando la lidia perfecta con el pellizco del arte. Esta temporada de 2025 ha confirmado a Esaú como un torero largo, profundo e imprescindible; un lidiador que ha sabido beber de la dureza para refinar su estilo, dejando claro que su nombre es sinónimo de garantía, emoción y triunfo en cualquier plaza del orbe taurino.
Si tuvieras que resumir esta temporada en una sola emoción o sentimiento, ¿cuál sería el poso que te ha dejado este año?
Yo creo que ha sido una temporada de crecimiento día a día, cada día ha sido mejor que el anterior. Ha sido una temporada muy bonita, a la que guardo con un cariño enorme por el gran crecimiento que he tenido.
Siendo de Camas, pisar el albero de la Maestranza siempre pesa, pero hacerlo con la legendaria divisa de Miura añade un grado de épica. ¿Cómo gestionaste esa presión interna tras tu triunfo del año anterior? Además recogiste dos premios por esa tarde.
Sevilla siempre es especial, es una plaza única. He triunfado muchas tardes, venía del triunfo del año anterior, ha sido una de las tardes más bonitas de la temporada, pude cuajar ese toro de Miura, la pena fue la espada. Pero recibir premios de una feria como Sevilla, tan importantes como los del Hotel Vincci la Rábida me ha hecho mucha ilusión.
Las Ventas examina cada movimiento con lupa. Al enfrentarte a la dureza de José Escolar, ¿sentiste el calor de Madrid?
Pues fue una corrida de toros de José Escolar, que la disfruté mucho. Iba con incertidumbre pero era una corrida del gusto de Madrid y sabiendo lo que es esa corrida. Pero disfruté mucho con ese toro de Escolar, le di quince naturales a ese primer toro que los disfruté mucho, el toro me los dio, no los veía nadie, y ahí la gente ya me respetó. Con el segundo me fui a la puerta de chiqueros, fue una faena bastante buena, le tenía cortada la oreja, le pegué una buena estocada pero no se echó, quizá me faltó una tanda más por el lado izquierdo. Pero vi aquello tan caliente, tan conmigo que me vi con el triunfo ya, sí que es verdad que tuve que usar el descabello… escuchar como rugió Madrid y su respeto me lo guardo en mi corazón. Ojalá llegue pronto el triunfo que tanto anhelo en Madrid.
Francia, y en concreto Vic, no regala nada. ¿Cómo encaraste una tarde en uno de los bastiones toristas más exigentes del mundo tras la gran actuación el año anterior con la corrida de Cuadri?
En Vic Fezensac triunfé de novillero, y el año antes con una corrida de Cuadri. Iba con un toro de Miura, que fue áspero, bronco, duro, no me lo puso fácil pero creo que se vio mi capacidad. Con el de Conde de la Corte no hubo opciones. Vic es una plaza torista a la que tengo mucho cariño y siempre estaré encantado de pisar su ruedo.
Se habla de tu capacidad de adaptación, de ser un "lidiador total" que triunfa ante cualquier encaste. ¿Te sientes cómodo con esa etiqueta o crees que encasilla tu concepto del toreo?
Creo que eso me lo ha dado el campo, gracias a esos ganaderos que me dan la oportunidad de tentar en sus ganaderías puedo adquirir un oficio y una técnica. Disfruto mucho con todo tipo de encastes, me gusta, no quiero encasillarme en un lado u otro, este año he matado de todo. Tanto las denominadas buenas como las denominadas duras, y ambas las mato de la misma forma. Para mí es un halago que digan que soy capaz de lidiar cualquier tipo de toro.
La Puerta Grande de Algeciras con Miura sonó a golpe de autoridad. ¿Sentiste en ese triunfo que estabas reivindicando tu sitio en las ferias?
La tarde de Algeciras con la de Miura no fue fácil. El primer toro tuvo cosas buenas pero hubo que exprimirlo para sacárselas, hubo momentos que lo disfruté. El segundo toro fue un toro que estuvo apunto de ser devuelto por escasez de fuerza, pero creo que se vio mi capacidad para arrancarle una oreja y salir a hombros de una feria tan bonita como es Algeciras, y una apuesta que hace Carmelo García por mí, al cual le debo tanto, me dio mucha satisfacción triunfar allí.
Viendo el conjunto, ¿podemos decir que esta ha sido la temporada de la madurez definitiva de Esaú Fernández?
Esta temporada ha sido la temporada del crecimiento, muchos profesionales y taurinos me lo han dicho. Pero eso hay que demostrarlo día a día en la plaza, me encuentro en un momento pleno y bueno, creo que se reflejada esa madurez en la plaza.
La Magallánica y tú parecéis tener un idilio especial. ¿Qué tiene el escenario de Sanlúcar y los toros de Zahariche para que, año tras año, volvamos a ver una tarde para el recuerdo?
Es verdad que últimamente Sanlúcar, la Magallánica y Miura van de la mano de Esaú, siempre he triunfado, llevaba dos años siendo el triunfador de la corrida. Este año mi lote no me lo puso fácil mi lote de Miura, el segundo fue muy áspero y duro al cual le pinché, le podría haber cortado una oreja. Al primero le extraje todo lo que tenía y lo maté muy bien, es verdad que en Sanlúcar he gustado mucho, Carmelo hace un gran trabajo allí, hay un ambientazo, es muy bonito y es una de mis plazas talismán.
En el guion de tu temporada, ¿qué capitulo ocupó la tarde de Navalcarnero y qué importancia le das a ese triunfo?
Es verdad que siempre un triunfo a las puertas de Madrid como es el de Navalcarnero, y tan rotundo, con un cartel tan bonito y llegar y cortar cuatro orejas y un rabo a la corrida de Coimbra fue un golpe de atención en el cual hubo mucho público de Madrid. Salí muy motivado, me gusta mucho torear allí, disfruto y se me nota.
El cierre en Dax con la de Robert Margé fue una prueba de oficio y de buscar las vueltas al toro. ¿Cómo viviste esa tarde de "abrelatas" técnico para cerrar el año?
Dax es una de mis plazas talismán, es la que me ha abierto el camino en Francia. Agradezco a su comisión que siempre han apostado por mí, una apuesta muy personal de ellos, les estaré eternamente agradecido. La mejor manera de agradecérselo es dar siempre la cara, es una de las plazas que con más entrega salgo, se ve reflejado año tras año, nos enamoramos mutuamente desde el primer día que la pisé, es una afición de máxima categoría.
Con los deberes hechos y el triunfo en la mano, ¿con qué sueñas de cara a la campaña de 2026?
De cara al 2026 tengo muchos sueños que cumplir, creo que me he ganado cosas delante del toro. Espero que sea un año bonito y espero que sea el definitivo de quedarme en las ferias, donde uno busca estar, deseando que llegue porque está siendo un invierno bastante bueno. Me encuentro en un momento muy bueno, quiero que me vean en las plazas.