ENTREVISTAS

Samuel Navalón: Volver a sentir el toreo desde el corazón

viernes, 26 de diciembre de 2025 · 06:28

Samuel Navalón inicia una nueva etapa de la mano de Manuel Amador como apoderado. El matador y empresario manchego gestionará la carrera del torero de Ayora tras cerrar un acuerdo por tiempo indefinido. Más de dos meses después de haber sufrido una de las cogidas más duras de la pasada temporada en Algemesí —una cornada en el cuello que fracturó el músculo esternocleidomastoideo que se quedó a medio centímetro de la carótida y que, además le, provocó una apófisis transversa en la vértebra C6— Navalón volvió a ponerse delante de un animal bravo en la finca de Nazario Ibáñez. Vuelve con cicatrices visibles e invisibles, pero también con la convicción intacta de quien sabe que el toreo es vocación, riesgo y verdad.

Desde el percance del 28 de septiembre has pasado meses muy duros. ¿Ya estás restablecido al 100%?

Gracias a Dios me encuentro muy bien, prácticamente recuperado, volviendo poco a poco a la rutina de entrenamientos, a la constancia del día a día, reenganchándome al ritmo normal.

Todos tenemos en la mente la cornada en el cuello. Aquello afectó al habla, pero no hay que olvidar que también te lesionó una vértebra. Imagino que sigues con fisioterapia.

Sí, a día de hoy sigo tratándome. Continúo en manos de los fisios, trabajando la vértebra con un tratamiento superinductivo que ayuda a regenerar con mayor celeridad. Cada día me encuentro un poco mejor, con menos limitación. El tema de la tráquea fue lo que más noté en el día a día, sobre todo al respirar y al entrenar. Me costaba mucho coger aire, pero va evolucionando bien. Poco a poco voy recuperando fondo y buenas sensaciones.

Fue una cornada gravísima. ¿En qué instante supiste que volverías a torear?

Fue durísimo. No sólo en el momento de la cornada, que supera a cualquiera, sino después, en la UCI. Lo pasé francamente mal. Pero nunca dudé de que fuera a volver a torear. Al contrario, aquello reforzó mi vocación. Recuerdo muy bien cuando me estaban intubando en la UVI móvil y entró mi compañero y maestro Rubén Pinar, que me dijo: “Vamos pa’lante, Samuel, que vas a ser figura del toreo”. Eso encendió algo dentro de mí. En la UCI, cuando pude coger el teléfono, le pedí a mi madre que me pusiera la corrida de San Miguel por Canal Sur. Estaba loco por verla. Creo que todo esto me ha hecho valorar aún más mi profesión y mi vida.

Además de la recuperación física, hay una recuperación mental muy importante.

Sin duda, incluso más difícil. La mente lo es todo. Estas experiencias dejan huella y cuesta superarlas. He podido avanzar gracias al apoyo de mi familia y de los míos. Cuando la mente flaquea, ellos están ahí para ayudarte a ver lo positivo, que es mucho. Todavía sigo recuperándome mentalmente, pero me siento con fuerza para afrontar una temporada muy importante. Con la mente bien, lo físico va respondiendo.

El 11 de diciembre volviste a ponerte delante de un animal.

Sí, en casa de la familia de Nazario Ibáñez, que es como mi propia familia. Toreé una becerra y fue una sensación maravillosa. No comparable a la primera vez que uno torea, pero sí muy especial. Después de todo lo vivido, volver a sentir el toreo desde el corazón fue algo que siempre recordaré.

¿Ha cambiado tu manera de sentir el riesgo?

No. Desde que decidí ser torero supe que el riesgo está ahí y que uno se juega la vida. Llevo toda mi vida así. Lo que sí intento ahora es hacerlo todo con más despaciosidad, saboreando y disfrutando mucho más cada momento.

Hay un vídeo precioso en redes en el que se te ve toreando con niños en la finca de Nazario.

Para mí también fue muy bonito. Ver sus caras, esa mezcla de ilusión y respeto, me hizo muy feliz. Una de las niñas me había hecho un dibujo cuando yo estaba en el hospital y lo tenía detrás de la cama. Fue un momento muy especial.

Hablemos de la temporada 2025: 16 festejos, 27 orejas, dos rabos… ¿Te importan los números?

Me quedo más con las sensaciones. Toreamos por lo que sentimos delante del toro, aunque está claro que los premios ayudan a seguir. Ha sido una temporada muy bonita, con triunfos importantes en plazas de entidad que recuerdo con mucho cariño y que me ha hecho crecer.

Nueva etapa con nuevo apoderado: Manuel Amador. ¿Qué te convenció de él?

Creo que es la persona indicada en este momento. Mi obsesión es evolucionar como torero y conocer realmente quién soy y qué quiero expresar. Deposito en él toda mi confianza. Estoy convencido de que me hará aprender y crecer en muchos aspectos.

Ya suena tu nombre en el cartel estrella de Fallas, junto a Roca Rey y Talavante.

Hasta que no vea el cartel colgado no quiero cantar victoria, pero si se cumple, sería un sueño: la reaparición en mi tierra, Valencia. Una tarde de enorme responsabilidad, donde pondré toda mi ilusión y la fe en lograr un triunfo importante.

¿Qué Samuel Navalón verá el público de Valencia?

Ojalá vean un torero más rotundo, más pausado y más completo. Con toda la ilusión del mundo, con ambición de llegar a ser figura del toreo, con el trabajo hecho y las ideas claras.

¿Con qué mentalidad afrontas esta temporada, la de torear mucho, hacerlo en las ferias importantes, protagonizar faenas macizas…?

Si puede ser todo, mejor. Quiero faenas macizas y rotundas. De esa manera, si lo consigo, vendrá el torear más. Es una temporada que afronto con muchísima ilusión.

¿Te has sentido arropado en los momentos difíciles?

Muchísimo. Me sorprendió y me emocionó ver tantos mensajes de apoyo, no sólo de familia y amigos, sino de aficionados. Todo ese cariño me ayudó a tirar hacia adelante con más fe.

 

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