ENTREVISTA

Pedro de la Hermosa. "El Puerto tiene un peso que se nota hasta en el aire”

sábado, 2 de agosto de 2025 · 15:50

Desde Guadalajara llegó al Puerto de Santa María con el traje bordado de ganas y responsabilidad. Pedro de la Hermosa, novillero castellano, se impuso en la plaza con poder, verdad y una actitud que hizo vibrar al público desde el primer capotazo. Cortó dos orejas y salió a hombros por la puerta grande, dejando claro que su nombre empieza a escribirse con tinta firme en los carteles del escalafón.

“Desde que me levanté supe que era una tarde especial. Lo sentí en el cuerpo. En plazas como esta uno sabe que no puede guardarse nada. El Puerto tiene un peso que se nota hasta en el aire”, confiesa Pedro, con la voz aún ronca por los gritos de triunfo y emoción.

En los tres tercios se mostró como un torero completo, algo que no siempre es fácil ver en una misma tarde. “Las banderillas me gustan porque es una suerte emocionante y entretenida y vistosa para el público y una forma de hacerle al público entrar en la faena antes de coger la muleta, te entregas o no pasa nada”.

Con la muleta mostró otra cara: más expresiva, más templada, con ese punto de riesgo que marca la diferencia. “Me gusta el toreo que conmueve y que transmite a los tendidos, siempre con entrega y compromiso e intentar hacer disfrutar a el público”.

La espada, en sus manos, fue certera. Un cañón. “Con la espada me obsesiono. Me entreno mucho. Sé que ahí se define todo. Puedes hacer lo más grande con la muleta, pero si fallas con la espada, se borra todo. Y yo no quiero que se borre nada”.

Pedro habla con pasión, pero también con humildad. Sabe que la senda apenas comienza, pero su paso firme y decidido empieza a abrir puertas. “Esta profesión demuestra que es necesario una concentración y un compromiso mayúsculo en todo momento y tengo claro que esto es largo, duro, y que hay que estar preparado para todo. Ayer en El Puerto sentí que lo estaba”.

Y lo demostró. Porque cuando un torero se gana el respeto de la plaza a golpe de verdad, no hay mejor tarjeta de presentación.