MADRID
Raúl Tenorio: “El objetivo consolidar la ganadería en el circuito de novilladas picadas"
Tras el éxito de su reciente novillada en Algemesí, hablamos con Raúl Tenorio Humanes, propietario de la ganadería San Isidro y Presidente de Ganaderos de Lidia de la Comunidad de MadridTras el éxito de su reciente novillada en Algemesí, hablamos con Raúl Tenorio Humanes, ganadero madrileño, propietario del Hierro de San Isidro -Finca Navarredonda de Los Llanillos (Villarejo de Salvanés)- y presidente de GLIMA -Ganaderos de Lidia de la Comunidad de Madrid-, sobre su trayectoria, la evolución de su ganadería y los retos del presente.
Raúl Tenorio, antes que nada, enhorabuena por el excelente encierro lidiado en Algemesí el pasado viernes 26 de septiembre.
"Muchas gracias. Sí, la verdad es que ha sido una novillada que ha dejado muy buenas sensaciones. De los cuatro novillos, todos tuvieron cosas que destacar. El primero, más mansito, pero muy franco y con mucha nobleza. El segundo, con una clase extraordinaria. El tercero era algo más basto de hechuras, pero resultó muy noble y se dejó muchísimo. Y el cuarto fue, sencillamente, un novillo extraordinario".
Así lo recogen también las crónicas. Ese cuarto ejemplar ha sido muy destacado: clase, entrega, nobleza… En cuanto a la procedencia de su ganadería, ¿podría contarnos cómo se conforma el encaste actual?
"Por supuesto. Hace ya unos 14 años adquirí la ganadería de Jiménez Indarte. Compré los derechos del hierro, la divisa y la totalidad de los animales. En sus orígenes, aquella ganadería procedía de Villamarta y, posteriormente, incorporó líneas del Marqués de Domecq y Salvador Domecq. Sin embargo, cuando yo me hice cargo de ella, estaba bastante descuidada. Ya no se lidiaban novilladas picadas y el ganado mostraba cierta falta de raza. Fue entonces cuando decidí refrescar la sangre con origen de Cuvillo".
Una decisión crucial. ¿Cómo fue ese proceso de refresco genético?
"Me puse en contacto con José María Garzón y le compré la parte que había gestionado con sus hermanos. Me traje a Villarejo de Salvanés unas 70 vacas y tres sementales. Esa línea venía, en gran parte, de Maribel Ibarra y Moura, es decir, también con origen Domecq, pero con mucha clase. Más adelante, durante la pandemia, di un nuevo paso y adquirí ganado de Jandilla, concretamente vía Daniel Ruiz. En tres años me traje unas 90 vacas de desecho para selección, de las cuales he probado ya entre 45 y 50".
Así que podríamos decir que su ganadería es hoy una mezcla de Cuvillo y Daniel Ruiz. Una combinación de primer nivel.
"Sí, yo lo llamo "The Champions" (ríe). Estoy muy contento con los resultados, tanto de la compra a José María, que ya lleva más de una década dando frutos, como de la incorporación más reciente de Daniel Ruiz. Los animales están respondiendo muy bien, y eso nos ilusiona mucho".
Usted es un ganadero joven en términos de trayectoria. ¿Cómo nació esta vocación por el toro bravo?
"Yo soy, simplemente, un aficionado. En mi familia no hay ganaderos ni toreros, ni ningún vínculo con el mundo taurino. En un momento dado, mis negocios marcharon bien y, lo que era un sueño de infancia, lo pude convertir en realidad. Jamás pensé que llegaría a ser ganadero, pero con esfuerzo, trabajo, dedicación y un poco de suerte, me lancé a esta aventura que, para mí, es una auténtica pasión".
Y además, ha asumido un compromiso institucional al frente de GLIMA.
"Sí, soy el presidente de la Asociación de Ganaderos de Lidia de la Comunidad de Madrid, GLIMA. También formo parte del Consejo de Asuntos Taurinos de la Comunidad. Me ocupa mucho tiempo personal, sobre todo tiempo que podría estar con mi familia, pero creo firmemente que es necesario. Madrid concentra un gran número de ganaderías de bravo, y es importante estar unidos, trabajar por la promoción y el respaldo a la tauromaquia. Lo vivo como un reto, pero también como un compromiso que afronto con ilusión".
Centrándonos de nuevo en la ganadería, ¿cuál es su dimensión actual? ¿Cómo ha afectado la pandemia a su planificación?
"La pandemia nos obligó a hacer un recorte drástico. Pasé de tener unas 240 vacas a quedarme con solo 80 o 90. Actualmente, he conseguido subir de nuevo hasta unas 130 madres, que es una cifra en la que me encuentro cómodo. Con ese número puedo obtener entre 40 y 45 machos al año, suficientes para lidiar entre 5 y 6 novilladas. De cara a 2026, tengo previstas tres novilladas picadas. Y ya en 2027 espero dejar alguna corrida de toros para empezar a probar en ese escalafón".
¿Y la meta soñada? ¿Ver su hierro en Las Ventas, quizás?
"Claro que hace ilusión. He estado en Madrid en dos ocasiones. En una de ellas, iba a participar en un concurso, pero ese día sonaron todas las alarmas en la capital y se suspendió la novillada. El toro volvió a casa. Y el año pasado tenía prevista una novillada entera, pero finalmente se lidió en San Agustín del Guadalix. También llevamos un par de sobreros, uno de los cuales se partió un pitón. Digamos que Madrid no ha sido todavía terreno propicio para nosotros, pero no me obsesiona. Todo llegará a su debido tiempo".
¿Cuál es el tipo de toro que usted busca criar? ¿Cómo es el toro ideal para la tauromaquia actual?
"El toro de hoy necesita movilidad para transmitir, pero también debe hacerlo todo por abajo, con clase, con entrega. Busco animales con buenas hechuras, que humillen, que se desplacen con ritmo, y que tengan nobleza y transmisión. Y claro, como decimos siempre: para torear bien, primero hay que tener un toro que embista bien. Luego, claro está, el torero debe saber aprovecharlo, pero la base es un toro que permita el lucimiento".
¿Cuál es su objetivo como ganadero a corto o medio plazo?
"Consolidar la ganadería en el circuito de novilladas picadas. En 2019 obtuvimos el premio al mejor novillo en Arganda y este año, en Algemesí, nos dieron el premio al toro más bravo de la feria. Creo que vamos dando pasos firmes. El siguiente escalón será lidiar alguna corrida de toros en plazas de segunda, y seguir creciendo. No tengo prisa. Empecé con clases prácticas, después novilladas sin caballos, y luego novilladas picadas. Ahora toca que el mercado me empiece a pedir corridas. Mi idea es invertir el orden: en lugar de 5 novilladas y una corrida, hacer 3 o 4 corridas y una novillada. Poco a poco".
Pues, Raúl Tenorio, muchísimas gracias por su tiempo, por su claridad y por su afición. ¿La finca, me confirma, está en Villarejo de Salvanés?
"Sí, en la carretera de Valencia, kilómetro 51 -Finca Navarredonda de Los Llanillos-, en Villarejo de Salvanés, aunque yo resido en Velilla de San Antonio".
Muchas gracias ganadero, suerte!
"A vosotros, un placer".