GERMÁN VIDAL ‘EL MELLI’
“Me gustaría tener un apoderado que impulse mi carrera para demostrar de lo que soy capaz”
Germán Vidal ‘El Melli’ encarna la continuidad de una profunda tradición taurina en Sanlúcar de Barrameda, tierra de mar, historia y torería. Matador de toros perteneciente a una reconocida dinastía sanluqueña, representa ya la cuarta generación que porta el mismo apodo, convertido con el paso del tiempo en un auténtico símbolo local y en una referencia para las nuevas generaciones de aficionados.
Su trayectoria ha estado marcada por un paso rotundo y brillante durante su etapa como novillero, tanto con caballos como sin ellos, consolidando un concepto basado en la verdad y el dominio técnico. ‘El Melli’ destaca especialmente por su excepcional manejo de las distancias cortas, una virtud reservada a toreros capaces de imponerse en los terrenos más comprometidos y de resolver con firmeza las situaciones de máxima exigencia en el ruedo. A pesar de su juventud, posee unas facultades lidiadoras innatas que lo definen como un torero completo, dotado de valor, temple y una personalidad cada vez más madura.
Nos encontramos con él en el emblemático Coso de El Pino, escenario cotidiano de su preparación. Allí entrena a diario, renovando sueños e ilusiones mientras comparte jornadas de trabajo con figuras del toreo, compañeros matadores y profesionales de plata curtidos en mil batallas. Es en este ambiente de esfuerzo silencioso donde se forja el presente de un torero que afronta 2026 como un año decisivo, el de su segunda temporada como matador de toros, con todas las expectativas puestas en encontrar un apoderado para seguir creciendo y consolidando su sitio.
El entorno acompaña la conversación: basta levantar la mirada para descubrir la desembocadura del Guadalquivir y sentir el aire que llega desde la otra orilla, impregnado de aromas de jara y romero. Un paisaje que invita a soñar el toreo y que explica, en buena medida, la esencia de un torero nacido en una tierra donde la tauromaquia forma parte del alma colectiva.
En este escenario privilegiado, volvemos a sentarnos con Germán Vidal ‘El Melli’ para conversar con calma, escuchar sus reflexiones y conocer de primera mano las ilusiones, retos y aspiraciones de un matador que encara una etapa clave de su carrera, decidido a convertir el esfuerzo diario en la consolidación definitiva de su nombre dentro del escalafón.
Germán, ha pasado año y medio desde la alternativa. ¿En qué momento se encuentra hoy ‘El Melli’?
“Me encuentro en un momento muy importante de mi carrera. Después de tomar la alternativa, los toreros solemos tener pocas oportunidades y eso, aunque pueda parecer negativo, a mí me ha servido para madurar mucho. He tenido tiempo para pensar, para analizarme y para tener cada vez más claro qué quiero hacer en la plaza y qué quiero demostrar como torero cuando llegan las oportunidades”.
Aquella alternativa llegó cargada de ilusiones y, poco después, una tarde muy especial en tu tierra terminó con una lesión importante en el codo. ¿Cómo recuerdas ese momento?
“Era una oportunidad muy bonita para mí. Compartir cartel con figuras como Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante, suponía cumplir un sueño. Venía con muchísima ilusión y entregué todo desde que salió el toro. Estaba pisando un terreno que creo que es el que debe pisar siempre un torero, pero el animal me prendió pronto y me lesionó el codo, lo que me impidió continuar la tarde. Fue duro porque tenía muchas ganas de seguir, pero son cosas que forman parte del toreo”.
Torear en casa siempre tiene un significado especial…
“Sí, torear en mi tierra es algo único. Desde que empecé como novillero sin caballos he sentido el apoyo constante de mi pueblo. Esa responsabilidad de querer estar bien delante de tus paisanos pesa, pero también te empuja a dar lo mejor de ti. Siempre he querido devolverles todo el cariño que me han dado y demostrarles que pueden seguir ilusionándose con un torero de Sanlúcar”.
Tras la lesión llegó la reaparición en Villacarrillo y nada menos que con el indulto de un toro.
“Fueron tres o cuatro meses duros de recuperación, sobre todo mentalmente, porque el percance llegó en plena temporada. Pero nunca dejé de entrenar con la misma ilusión. Me llamaron con menos de 24 horas para sustituir a un compañero y aquello fue una alegría enorme. Compartí cartel con un torero al que siempre he admirado como Manuel Jesús ‘El Cid’ y salió un toro de Salvador Domecq que me permitió expresarme. El animal se ganó la vida y yo pude mostrar el torero que quiero ser. Fue una forma preciosa de dejar atrás la lesión”.
Existe cierta confusión sobre tu situación profesional. ¿Tienes apoderado actualmente?
“No, en este momento no tengo apoderado. Estoy en una etapa en la que siento que he madurado como torero y me gustaría encontrar a alguien que crea de verdad en mí y en el proyecto que puedo construir. Estoy profundamente agradecido a Carmelo García porque desde mis inicios me ha ayudado muchísimo, pero ahora busco una persona que quiera caminar conmigo y apostar de verdad por mi carrera”.
También formaste parte de la Copa Chenel, un certamen exigente.
“Es un certamen muy importante porque da oportunidades a toreros que las necesitamos. Quizá no estaba plenamente preparado para un toro de tanta responsabilidad, pero los toreros tenemos que apostar cuando surge la ocasión. Este año volví a intentarlo, pero no ha podido ser. Mi mentalidad ahora es seguir preparándome para cualquier oportunidad que llegue”.
El matador de toros vive entre la espera y la preparación constante. ¿Cómo mantienes ese equilibrio mental?
“Cuando eres novillero y toreabas seguido no analizas tanto cada tarde. Al tomar la alternativa y ver que las fechas no llegan, te obligas a reflexionar y a evolucionar. Estoy intentando darle a mi toreo más pureza y más entrega, dejar a un lado la técnica en determinados momentos y buscar mayor verdad. Trabajo cada día pensando en que, cuando llegue la oportunidad, el aficionado pueda sentir lo que quiero expresar”.
Sanlúcar se ha convertido casi en un centro de alto rendimiento taurino. Compartes entrenamientos con muchos profesionales.
“Tengo la suerte de convivir con matadores, novilleros y banderilleros todos los días. Nos ayudamos muchísimo, nos aconsejamos y aprendemos unos de otros. Escuchar a toreros con más experiencia es fundamental para seguir creciendo y estoy muy agradecido por esa convivencia diaria que me hace mejor torero”.
En casa también tienes un espejo cercano: tu hermano, novillero sin caballos. ¿Qué papel juegas para él?
“Es una suerte tener a alguien en casa que comparte el mismo sueño. Él me pide muchos consejos y entrenamos juntos, pero también aprendo yo de él. Nos apoyamos muchísimo y para mí es un orgullo verlo crecer como torero y como persona”.
Mirando a la temporada 2026, ¿cuáles son tus objetivos?
“El principal es encontrar ese apoderado que quiera compartir conmigo un proyecto serio. Después, que lleguen oportunidades bonitas. Me gustaría mucho torear en mi tierra y en muchas plazas. Tengo una espina clavada con Plaza de toros de El Puerto de Santa María, porque allí empecé en la escuela taurina y aún no he podido torear como matador. Es una plaza que me quita el sueño”.
¿Y Sevilla?
“Torear en Real Maestranza de Caballería de Sevilla sería un sueño enorme. Como novillero con picadores tuve la suerte de torear cuatro tardes y cortar tres orejas en años consecutivos, y sentí mucho cariño de la afición. Volver como matador sería una oportunidad única. Este año los carteles ya están cerrados, pero seguiré luchando para regresar porque tengo mucho que agradecerle a Sevilla”.
Para terminar, un sueño para este 2026.
“Seguir creciendo como torero y conseguir que los aficionados hablen bien de mí y quieran verme en las plazas. Ese es el verdadero triunfo”.
Con la serenidad que otorga el aprendizaje y la ambición indemne de quien aún tiene mucho por decir, Germán Vidal ‘El Melli’ afronta una temporada decisiva. Un torero que avanza -como diría su capataz- ¡Siempre de frente!...convencido de que cada paso ganado acerca un poco más al lugar que sueña ocupar en el toreo.





